Varado en Huatulco, AMLO insiste: “no me voy a subir al avión presidencial”

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El mal clima que obligó a la suspensión de operaciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) impactó al presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

El vuelo que el morenista tenía reservado para despegar a las 17:20 horas del aeropuerto de Huatulco, Oaxaca, en Viva Aerobús, se tuvo que retrasar aproximadamente cinco horas.

Pasadas las 22:00 horas se autorizó su despegue.

En entrevista con medios, López Obrador reconoció que se debe resolver el problema de la saturación del actual aeropuerto capitalino.

Indicó que pronto se decidirá en una consulta si procede la ampliación del aeropuerto de Santa Lucía o si continúa la construcción de la obra en Texcoco.

Pese al retraso, sostuvo que se mantiene en su posición de seguir usando vuelos comerciales.

“No por esto voy a cambiar de opinión: no me voy a subir al avión presidencial. Me daría pena, se me caería la cara de vergüenza de subirme a un avión lujoso en un país con tanta pobreza”, dijo.

También expresó que era falso que estuviera incomunicado, pues estuvo enviando mensajes a bordo del avión, y refirió que antes se usaban telégrafos y ahora varios de los reporteros estaban transmitiendo en vivo.

“Imagínense ellos, el sufrimiento. Nosotros estamos aquí, tomando agua”, agregó.

–¿Cree que tendría otro trato si fuera un avión presidencial?

–Sí, pero me sentiría muy mal. No por esto voy a cambiar de opinión. No me voy a subir al avión presidencial. Me daría pena, se me caería la cara de vergüenza, subirme a un avión lujoso en un país con tanta pobreza.

Después se refirió a los reporteros en los siguientes términos: “Además, estoy aquí platicando con ustedes, son ustedes muy solidarios… algunos lo resienten porque cubrían antes la fuente presidencial y los trasladaban en aviones privados, sí, sí… comían bien… vinos y de todo.

“Ustedes no –dijo refiriéndose a quienes estaban ahí–, ustedes no, digo, algunos, algunos. Entonces ya se van a ir acostumbrando poco a poco, ya cambiaron los tiempos”.

Y continuó hablando de la humildad en el poder, como suele hacerlo desde hace años. Siguió: “Entonces, nada de fantocherías, se acabó ya el que haya políticos fanfarrones, prepotentes, fantoches”.

Momentos después, López Obrador bajó del avión a esperar el despegue.

“Yo ya soy un fresa, soy un fifí, déjenme ya”, dijo, y se dirigió a una cafetería del aeropuerto.

Fuente: Reforma/ Apro

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