Oprobio

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Por Misael Máynez

Estos días he pensado seriamente si la estrategia de la Presidencia de la República es hacer todo lo necesario para asegurar que en 2018 no gane el PRI.

Parece que ya está firmado un pacto para que la próxima presidencia sea para la alianza PAN-PRD y cerrarle el paso de nuevo a AMLO; el inquilino actual hace lo necesario para cumplirlo.

Si esta premisa es equivocada no encuentro razones para explicar lo que se ha venido dando al interior de la Presidencia que es el círculo de mayor poder e información y por ende de máximas estrategias con cálculos  milimétricos para asegurar puros tiros de precisión.

En este pasado proceso electoral en plenas campañas con altos grados de complejidad por tanta agresión cometida por quienes aún gobiernan y sus reclamos de corrupción abierta y descarada, el Presidente mete sazón a la elección al incluir la ideología de género y toda la reforma que eso incluye: matrimonio igualitario, adopción por parejas del mismo sexo y contenidos en los libros de texto que forman a la niñez mexicana en esa ideología. ¿No es a caso un tema que conlleva voto en contra? ¿o la medición de los pinos es que la población aprobaría la propuesta y votaría por el partido que lo propone?.

Entre ese y muchas otras cosas como los 43 que aún nos faltan, el desenlace de la elección es la pérdida de 7 de 12 gubernaturas. De golpe el PRI dejó de gobernar 40 millones de mexicanos.

Posterior al golpe de la elección 2016 la presidencia sigue cometiendo errores severos. ¿Cómo explicar el evento donde el invitado principal es Donald Trump? ¿no es a caso la persona que más a denostado y ofendido a los mexicanos? ¿porqué entonces abrirle nuestra casa de par en par? Quienes defienden a toda costa los pinos argumentan el oficio diplomático; pero Trump es hasta ahorita solo candidato con la menor aceptación en su país.

Como paréntesis agrego la teoría conspiranoica de ser un títere del sistema para asegurar que la opción diferente a la candidata de quienes mandan en el mundo, Hillary Clinton, resulte un payaso imposible de elegir y asegure el triunfo de sus planes. Esto podría comentarlo en otra ocasión.

Si el trato debe ser diplomático podríamos esperar a que sea Presidente de los Estados Unidos para procurar trabajar juntos en lo que sea posible; mientras ¿qué necesidad tenemos de mostrarle apoyo? A penas cruzó la frontera y estaba en Arizona aventando diatribas al pueblo mexicano y en especial a Enrique Peña Nieto.

¿Cuál es la verdadera intención detrás de esa invitación? Asumir el odio de Trump a la persona de Peña Nieto para contrarrestar las posibilidades de éxito del PRI en 2018; usted dígame.

Posterior a ese evento “diplomático” nuestro presidente comete el gravísimo error de modificar el informe y su grupo de asesores o secretarios que le hablan al oído le sugirieron hablar con los jóvenes; es el segmento poblacional a ser atendido y qué mejor espacio que el informe.

Mientras escribo estas líneas, el excelentísimo Secretario de Hacienda felicita el acercamiento con los jóvenes. ¡Patrañas! Es un ejercicio burdo y que restriega en la cara a los mexicanos la ligereza con que toman rendir cuentas quienes hoy gobiernan.

¿No se que es más triste, si ese montaje barato o la tolerancia del pueblo? Cómo esperar que las políticas públicas en salud, educación, deporte, economía, relaciones internacionales y un largo etcétera sean bien orientadas cuando quienes deben pensarlas y ejecutarlas muestran el bajo nivel con que ostentan sus cargos y el raquítico respeto al pueblo que los puso ahí.

¿Cuál es la verdadera política que quieren establecer en los pinos para los próximos dos años?  ¿será de crecimiento económico y político o de hundimiento para entregar la presidencia? Estemos pendientes, hasta ahorita veo que se alista para entregarla en un acuerdo pactado donde lo único que importa es el beneficio de los partidos que pactan y lejos, muy lejos, el interés de mejorar la calidad de vida de todos nosotros.

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