Los grandes bancos, de fiesta desde la victoria de Trump

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Los grandes bancos están de fiesta como si el mismo Jamie Dimon hubiera sido elegido presidente.

Desde la sorpresiva victoria de Donald Trump, las acciones de los bancos han ayudado a llevar el mercado a nuevas alturas. La racha alcista se ha visto respaldada por tasas de interés más altas, pero también representa una apuesta a que Trump reducirá la carga regulatoria de los grandes bancos.

Las acciones del banco de Dimon, JPMorgan Chase, se ha disparado 11% desde el día de las elecciones. Las acciones de Goldman Sachs han subido 16%, mientras que Bank of America ha avanzado 19% y ahora está en camino de su mejor mes desde 2012.

Incluso Wells Fargo, a solo dos meses de su escándalo de cuentas falsas, tiene un alza de 14% desde que Trump derrotó a Hillary Clinton.

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La euforia bancaria postelectoral sugiere que los inversionistas han olvidado, o están dispuestos a pasar por alto, la postura anti Wall Street de Trump y el tono populista de su campaña electoral.

Pocos parecen recordar que Trump abogó por dividir los grandes bancos al reinstaurar la ley de la era de la Depresión Glass-Steagall.

Y el presidente electo ha nombrado como su principal estratega a Steve Bannon, un crítico de Wall Street, quien ha culpado de la crisis financiera mundial de 2008 a los banqueros codiciosos. Bannon también se mostró en desacuerdo con el hecho de que ninguno de los ejecutivos del banco enfrentó cargos criminales.

“Hay mucho más riesgo para los bancos más grandes que lo que el mercado parece apreciar”, escribió Jaret Seiberg, un analista de Cowen & Co., en una nota reciente.

Seiberg instó a la “cautela” a aquellos que asumen que Trump será un amigo de los grandes bancos. De hecho, dijo que algunas reformas podrían ayudar a los bancos regionales a expensas de los megabancos.

“No está claro si el gobierno de Trump se convertirá pro grandes bancos… o volverá a su posición de campaña de ser anti Wall Street”, escribió Seiberg.

Wall Street parece estar contando con la capacidad de Trump y su voluntad de revocar la revisión financiera de la Ley Dodd-Frank. Hacer eso aliviaría a los bancos de las crecientes cargas regulatorias.

Pero Chuck Schumer, el nuevo líder de la minoría del Senado, dijo el domingo a Meet the Press de NBC que tiene los votos para bloquear cualquier intento de revocar o rechazar la Ley Dodd-Frank.

Otros se preguntan si Trump aún quiere seguir adelante con esta promesa, al señalar lo impopular que sería entre los votantes del circuito industrial de Ohio y Pensilvania que ayudaron a impulsar el ascenso del multimillonario.

“No votaron a favor de Trump porque él iba a impulsar al mercado de CDO (obligaciones de deuda colateralizada, por sus siglas en inglés)”, escribió Michael Block, jefe de estrategia de mercado de Rhino Trading, en una nota reciente, refiriéndose a los complejos valores de Wall Street que jugaron un papel en la crisis financiera.

“Ellos votaron por él por las razones opuestas, francamente. ¿Cuán pronto nos olvidaremos?”, escribió Block.

Pongan en el freno

James Fotheringham, analista de BMO Capital Markets, advirtió a los inversores que “frenen su entusiasmo” acerca de las acciones bancarias.

Fotheringham cree que los grandes bancos enfrentarán menos regulación debido a la victoria de Trump, pero advierte en un informe que “la promesa electoral de Trump de ‘derogar la Ley Dodd-Frank resultará ser vacía”.

También advierte que las alternativas a la Ley Dodd-Frank podrían perjudicar a los grandes bancos. Por ejemplo, Jeb Hensarling, presidente del poderoso Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, ha promovido la Ley de Elección Financiera. La legislación sería “negativa” para los grandes bancos, debido a que les animaría a acumular mucho más capital de lo que actualmente acumulan.

Los blancos de la legislación de Hensarling sugieren “pérdidas de capital significativas” para JPMorgan, Wells Fargo, Bank of America, Citigroup, Goldman Sachs y Morgan Stanley.

El mayor comodín de todos sería si Trump cumpliera su promesa de campaña de reinstaurar la Ley Glass-Steagall, la ley de la era de la Gran Depresión que prohibía los bancos servir a Wall Street y a los ciudadanos comunes. Tal legislación, que el Partido Republicano incluyó en su plataforma oficial a demanda de Trump, obligaría a los megabancos como JPMorgan y Citi a reducir su tamaño.

Los llamados a reducir los grandes bancos podrían aumentar después de que un nuevo informe del Financial Stability Board concluyera que Citi, Wells Fargo y Bank of America representan un mayor riesgo para el sistema financiero que el año pasado.

“Los críticos argumentarán que esto demuestra que la Ley Dodd-Frank no terminó con (las instituciones) demasiado grandes para quebrar”, escribió Seiberg. Añadió que alimentará el apoyo a cambios estructurales como restaurar la separación de Glass-Steagall entre la banca comercial y el trading.

Bannon, el principal estratega de Trump y uno de los arquitectos de su sorpresiva victoria electoral, parece estar a favor de ello.

Bannon dijo a Buzzfeed hace dos años: “Realmente necesitamos regresar y hacer que los bancos hagan lo que hacen: los bancos comerciales prestan dinero y los bancos de inversión invierten en emprendedores, y alejarnos de este comercio”.

Fuente: Expansion

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