Lía Limón, la inhumana

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Por Sanjuana Martínez

Dicen quienes la conocen, que la señora Lía Limón “no tiene corazón”, que es una persona dura, inflexible, capaz de dañar a otros sin la menor compasión, ni remordimiento; que es una mujer fría y calculadora, insensible a los sufrimientos de los demás.

El historial de Lía Limón explica claramente la actual crisis que padece la subsecretaría de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación a su cargo. Su curriculum, empieza con una traición a su grupo político, el Partido Acción Nacional (PAN) al que renunció tres meses y medio antes de las elecciones presidenciales del 2012.

La señora encargada de los derechos humanos en el gobierno de Enrique Peña Nieto, viola los derechos humanos. Así lo aseguran ex funcionarios bajo su mando que la acusan de incurrir en discriminación, misoginia, maltrato y abuso de autoridad. La queja contra la “inhumana” Lía Limón está firmada además por Karina Copado Araujo, Diana Díaz Montiel y Leopoldo López Rizo, entre muchos otros que señalan a Sinuhé Márquez Armenta, secretario particular de Limón, como su principal operador en la sombra, para ejecutar cochinadas laborales.

Insisto, si revisamos la historia de la señora Limón encontraremos las claves. En 2003 se casó con el inefable y traidor a la democracia, Luis Carlos Ugalde, ex presidente del IFE. ¿Qué podemos esperar? Dime con quien estás y te diré quién eres, dice el dicho. Obviamente el matrimonio cuyo testigo fue Jesús Reyes Heroles González Garza, ex secretario de Energía, donde Ugalde fue coordinador de asesores, apenas duró. Se divorciaron en enero de 2005.

La señora Limón es insegura y no soporta que nadie le haga sombra, por eso se ensañó con el titular de la UDH, Juan Carlos Gutiérrez Contreras, a quien presionó y acosó hasta el cansancio y terminó por renunciar el pasado 18 de marzo. El maltrato a su equipo es público y notorio. Durante cuatro meses ha dejado de pagar algunos salarios con el objetivo de obligarlos a irse o bien de dañar la economía de sus subalternos. Luego, empezó una cruzada de acoso para provocar cambios a marchas forzadas, rotación de personal o despidos que han dejado huecos importantes y los consecuentes incrementos en las cargas de trabajo.

Pero la trayectoria de Lía Limón lo dice todo y su brillante curriculum ofrece pistas. Dirigió la Unidad Administrativa del programa de estancias infantiles de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol). ¿Qué quiere decir esto? Que fue ella la que inventó el programa de guarderías subrogadas del IMSS, el programa que provocó el crimen aún impune, de los 49 niños de la Guardería ABC, el 5 de junio de 2009.

Gracias a su brillante idea, Lía Limón abrió 8.300 estancias infantiles donde se atendía a 230 mil niños. Cuando sucedió la tragedia de la Guardería ABC, la señora Limón andaba en campaña para ser diputada de la Asamblea Legislativa y guardó silencio sobre el horrendo crimen. En cambio, su carrera política siguió ascendiendo y representó al PAN desde 2009 a 2012, impulsada por el criminal de guerra, Felipe Calderón a quien asesoró durante su campaña presidencial.

Todas estas pistas, nos pintan efectivamente a una Lía Limón inhumana, fría y calculadora, capaz de trepar por encima de sus seres queridos, amigos o conocidos. La señora carece de visión de género e incluso ha sido capaz de acosar y ejercer “violencia psicológica” contra Karina Copado, ex subdirectora de Seguimiento y Análisis a su cargo, simple y sencillamente por ser madre soltera.

Sin sensibilidad para ejercer su puesto, Lía Limón goza de un importante presupuesto: 127 millones y medio el año pasado y 134.4 millones durante 2014, dinero que obviamente no es aplicado a la atención de los miles de casos de víctimas presentados ante el Mecanismo de Protección a Periodistas y Defensores de Derechos Humanos, ya que el 85 por ciento de los mismos, siguen sin ser resueltos.

Está claro que a la señora Limón no le interesa la seguridad de los periodistas ni la de los defensores de Derechos Humanos. El Mecanismo es un fracaso. No funciona porque la burocracia y la inoperancia no se lo permiten. La pregunta entonces es ¿qué hace la señora Limón con los 263 millones de pesos del fideicomiso supuestamente destinado a atender a los compañeros amenazados o a los defensores que consideran que su vida corre peligro y del cual nos aseguran no se ha ejercido un solo peso? Sus protocolos son una simulación, al igual que sus medidas preventivas, tampoco funcionan sus acciones “urgentes” de protección. ¿Quién determina el nivel de peligro y la urgencia de protección que corre cada persona, si la señora Limón se ha encargado de desmantelar el Mecanismo?

Por eso, no es de extrañar que cada día sean amenazados y asesinados más periodistas y defensores de derechos humanos y que exista un rezago de 89 expedientes que no han sido atendidos. Y por eso, no sorprende que los integrantes del Consejo Consultivo se retirarán de la última sesión, dejando sola a la señora Limón y su ineficiente equipo, en señal de protesta.

Las fallas del Mecanismo lo convierten en un elefante blanco, orgullo del secretario Miguel Ángel Osorio Chong y de Enrique Peña Nieto. Está claro que ambos carecen de voluntad política para proteger la vida de periodistas y defensores. Son ellos los culpables de que el Mecanismo tenga “problemas estructurales”, según denunció Cortez Morales.

Los compañeros periodistas y defensores, tienen que esperar hasta seis meses para el análisis de sus casos. Sus vidas corren peligro y están seriamente amenazadas como el director para México y Centroamérica de Artículo 19, Darío Ramírez, cuya casa fue allanada recientemente y ha criticado el nivel de respuesta de protección: “esta crisis, es la más grave de su historia, mientras la situación de violencia en el país crece y lo que se tiene es una respuesta simulada, que se atiene a una política en materia de derechos humanos inconexa, ineficiente e inexistente”.

La dependencia a cargo de la señora Limón funciona tan mal, que de los 200 comunicadores en riesgo, registrados por la Casa de los Periodistas, solo 19 han logrado su incorporación al Mecanismo, que finalmente se convierte en un trámite burocrático, lento e inoperante.

En general, el México de Peña Nieto es un país donde no se respetan los derechos humanos. La función de la señora Limón es un fracaso. Los 300 mil desaparecidos en el país así lo confirman. Uno se pregunta que hace allí gente honorable como Ricardo García Cervantes, subprocurador de Derechos Humanos de la Procuraduría General de la República, cuya gestión es igualmente un auténtico fracaso. Como diría Alejandro Martí: “Si no pueden. ¡Renuncien!”, aunque sea por dignidad.

Ante los foros internacionales, México debe aparecer como lo que es: una entelequia de democracia donde la impunidad es endémica y el respeto a los derechos humanos, es aún un sueño inalcanzable.

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Fuente: Sin Embargo

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