Guantánamo, ¿criadero de terroristas?

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El maltrato a los detenidos en Guantánamo alimenta el sentimiento antiestadounidense

Belén Fernández*/ Al Jazeera

Un despacho del 18 de septiembre de Reuters anuncia:

“Un exprisionero de la base naval de EE.UU. en la Bahía de Guantánamo murió combatiendo con los rebeldes antigubernamentales en Siria, según un grupo islamista de oposición que subió a YouTube un video de su funeral”.

Encarcelado en Guantánamo desde 2002 hasta 2006, se informa de que Mohammed al Alami, nacido en Marruecos, es el primer exprisionero que muere en la guerra en Siria.

A cargo de descifrar esta noticia para el periodista de Reuters está Aaron Zelin, socio del Instituto Washington para Política de Medio Oriente (WINEP), propietario de la web Jihadology.net, consultor y catedrático en el Centro de Combate del Terrorismo en West Point, y un brillante ejemplo del auge que el 11-S ha creado en la industria de la experticia en terrorismo.

Reuters cita a Zelin como sigue:

“La [muerte de Alami]tiene implicaciones para el debate sobre lo que EE.UU. hace con los individuos que permanecen en Guantánamo o de lo que podría pasar si vuelven a su país o son liberados”.

En vista de la posición de WINEP como pilar del lobby de Israel, tal vez no sea sorprendente que los representantes de la organización puedan ver la práctica de convertir la tierra de otros en prisiones ilegales (véase “Gaza”) como algo categóricamente injustificable.

“¡Oh, cometí un error!”

El “debate” de qué hacer con los prisioneros que quedan en Guantánamo –84, que Reuters reconoce que recibieron la “aprobación de liberación hace años– se limita a lo que se ha convertido en la acción característica de Barack Obama: seguir las políticas fundamentales de sus detractores mientras pretende que no lo hace.

Esos detractores echan una mano al sistema al hacer que Obama parezca sensato. Un reciente documental de Fault Lines de Al Jazeera, titulado “Life after Guantanamo”, incluye secuencias del desempeño del senador republicano Ted Cruz en la primera audiencia del Congreso sobre la prisión en cuatro años:

“No me parece responsable cerrar nuestros centros de detención y enviar a su país a esos individuos donde es casi seguro que los liberarían y casi seguro que volverían a amenazar y matar a más estadounidenses”.

Para los que vivimos fuera de la cabeza de Ted Cruz, por supuesto, el cuadro es algo diferente. El documental Fault Lines señala que “hasta la fecha, solo 7 de los 770 hombres que EE.UU. ha mantenido en Guantánamo han sido juzgados y condenados por un tribunal militar”.

El documental incluye varias apariciones del coronel retirado Lawrence Wilkerson, ex Jefe de Gabinete del secretario de Estado Colin Powell, quien confirma el predominio de detenidos de Guantánamo de personas que “no eran culpables de nada fuera de haber estado en el lugar equivocado en el momento equivocado”.

Contrariamente a la lógica de no-podemos-dejarlos-ir-porque-nos matarán de Cruz, Wilkerson ofrece una explicación más convincente de la renuencia de EE.UU. de abandonar su costumbre de detención indefinida:

“Se ha dicho al pueblo de EE.UU. [que los detenidos de Guantánamo son]agentes de la línea dura de al Qaida; entonces no se puede decir repentinamente, ‘¡Oh, cometimos un error!’ Esos individuos no son realmente duros agentes de al Qaida, ¡oh, Dios mío, tenemos que revertir esto, tenemos que cerrar ese campo!’ No se puede hacer eso. Es políticamente imposible”.

Por cierto, la decisión de Obama del pasado mes de mayo de suspender su autoimpuesta moratoria de la transferencia de detenidos de Guantánamo a Yemen provocó un ataque de nervios en Fox News pero no ha llevado a ayudar a algún yemení no acusado, no juzgado –incluyendo aquellos cuya liberación ha sido aprobada– a recuperar su libertad.

Mientras, los grupos de individuos realmente culpables de crímenes incluyen a gobiernos de EE.UU. que se involucran en la matanza de civiles yemenitas mediante ataques de drones, lo que también es una táctica útil para tratar a exdetenidos liberados de Guantánamo.

Guerra perpetua, detención perpetua

Con su eterna intención de desplazar la culpa por el terror, Fox nos recuerda la “continua amenaza de terror que emana de Yemen”:

“… Al Qaida en la Península Arábiga, la filial de al Qaida en Yemen de la que los funcionarios de inteligencia de EE.UU. dicen ahora que es la mayor amenaza de al Qaida para la patria estadounidense, fue formada en parte por varios exdetenidos de la Bahía de Guantánamo liberados en 2006”.

De ahí la oposición a la repatriación de yemenitas de Guantánamo, quienes actualmente constituyen aproximadamente la mitad de la población de la prisión.

De acuerdo, es posible que los temores estadounidenses no sean enteramente injustificados. Desde un punto de vista objetivo, Guantánamo es un criadero bastante adecuado para el cultivo e incubación de sentimiento antiestadounidense. Los participantes no solo han sufrido una detención ilegal e indefinida, sino también tortura, alimentación a la fuerza, cacheos genitales y una prolongada exposición a música de Barrio Sésamo. Como señaló el periodista Adam Hudson en una entrevista en agosto después de un viaje a la prisión, la mejor descripción de Guantánamo es un lugar de “inhumanidad institucionalizada”.

No es muy difícil ver que el cierre de la prisión –tal como prometió Obama al principio– y el cese del hobby estadounidense de matar por control remoto en Yemen complicarían la tarea de los reclutadores de terroristas.

Sin embargo, como Hudson también señala:

“Cuando se trata del plan de Obama de ‘cerrar Guantánamo’, tenemos que tener claro cuál es realmente su plan y no es ‘cerrar Guantánamo’. El plan de Obama equivale a transferir las prácticas de detención indefinida y de comisiones militares –prácticas que hicieron que Guantánamo fuera tan odioso para comenzar– de la Bahía de Guantánamo, Cuba, a una prisión federal en Illinois. Por lo tanto su plan es puramente cosmético, no institucional”.

Las perspectivas de perpetuar la inhumanidad son probablemente mejor resumidas por el congresista republicano Mike Pompeo del Comité de Inteligencia de la Cámara, quien rió entre dientes en respuesta a las preguntas de Fault Lines sobre la detención indefinida en Guantánamo y la negativa del derecho a un proceso justo: “No es indefinida, señor, es continua mientras dure la guerra”.

* Belén Fernández es autora de The Imperial Messenger: Thomas Friedman at Work, publicado por Verso en 2011. Pertenece al consejo editorial de Jacobin Magazine y sus artículos se han publicado en London Review of Books blog, Salon, The Baffler, Al Akhbar en inglés y muchas otras publicaciones. Twitter: @MariaBelen_Fdez

Fuentehttp://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2013/09/breeding-terror-guantanamo-201392610278705692.html

Traducción: Germán Leyens para Rebelión

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