Cierre “trepidante”

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Por Luis Javier Valero Flores

Realmente no es sorpresivo que la actual campaña electoral, cuyo cierre es el próximo miércoles, no haya despertado mayor interés entre los chihuahuenses, así son todas las que se realizan a mitad de los sexenios federales; a muy pocos ciudadanos les interesa quienes pueden acceder a la Cámara de Diputados.

Decir a muy pocos probablemente sea una exageración, es probable que vote arriba del 30 y abajo del 40% del electorado en Chihuahua, es decir, entre 750 mil y un millón de ciudadanos. No son pocos, no serán la mayoría, pero serán quienes tomaron la determinación de optar por algún candidato, o algún partido.

No se podrá decir lo mismo para quienes no acudan a votar el próximo domingo. Es probable que algunos, o muchos, de quienes no vayan a votar, lo hagan en rechazo a todos los partidos (son todos iguales, dicen, y no les falta razón, por lo menos en parte), lo más seguro es que la mayoría de los abstinentes lo sea por puro desinterés sobre la “cosa” pública, a causa de nuestra deficiente cultura democrática.

Para nadie es un secreto (por lo menos entre el electorado interesado) que del resultado de las elecciones en Chihuahua dependerá, en mucho, las determinaciones de los partidos para las del año próximo. No sólo influirán en ello, también, seguramente en, por ejemplo, la determinación acerca del próximo período gubernamental.

Si el PRI obtuviera un resultado similar al de hace 3 años, probablemente el gobierno de Peña Nieto no tendría objeciones en el proyecto del gobernador Cesar Duarte de aprobar la minigubernatura de dos años y hasta el de dejarle las “manos libres” para la designación del candidato del PRI al gobierno estatal, en virtud de que “entregaría buenas cuentas”, con un resultado de 8 distritos al PRI y 1 al PAN, lo que dejaría, de concretarse en votos lo que la mayoría de las encuestas establece que el PRI-Verde rondaría los 235-240 diputados federales.

De ahí la importancia de uno o más distritos en los que el PRI está presionando y que podrían significar, no sólo la diferencia para los desenlaces futuros en la entidad, sino en el ámbito nacional.

Ello podría explicar el hecho de que, en un giro de 180 grados, el gobierno de Chihuahua y el partido gobernante decidieran ponerse al frente de las acciones en contra del candidato más “débil” del PAN, en un distrito, el 06 de la capital, que cuenta con un elevado porcentaje de electorado filopanista, razón por la cual ha obtenido el triunfo en varias ocasiones y en el cual contiende el ex alcalde Juan Blanco, quien de triunfar se colocaría como uno de los posibles contendientes para el 2016.

Asombran las acciones del grupo gobernante en Chihuahua. Echaron por la borda todas las directrices de las estrategias electorales. A lo largo de la campaña se habían mantenido con un muy bajo perfil; no quiere decir que el gobernador Duarte y su equipo estuvieran lejos de las campañas, al contrario, pero algo sucedió, algo leyeron que los llevó a cometer uno de los peores errores.

Todo era “normal” hasta el momento en que el candidato de Movimiento Ciudadano por el 6º distrito,  el expanista Alan Falomir, lanzó la información -Juan Blanco es deudor de Unión Progreso (UP)-. Para reforzar su denuncia la acompañó de la foto que se tomaran Blanco y Duarte, cuando éste buscaba la gubernatura y que le costó al primero la acusación de haber traicionado al PAN y a su candidato, Carlos Borruel.

Luego, las torpezas de Blanco y su equipo al negar la participación en la multimencionada unión crediticia. Brotaría luego la información, efectivamente, Pizzas del Rey, la empresa de los hermanos Blanco sí es socia de UP, sí tiene un adeudo, cayó en mora en ese crédito ¿Y?

¿De cuándo acá el hecho de que un candidato haya caído en cartera vencida, con una institución privada, forma parte de las discusiones de las instituciones del Estado Mexicano, en este caso del Poder Legislativo de Chihuahua?

Pues sí, la coalición gobernante en Chihuahua (PRI, Verde, Panal, PT, PRD y Movimiento Ciudadano) resolvió utilizar la tribuna del Congreso del Estado para echarle en cara a Blanco ser “mala paga” y aprobó un punto de acuerdo para solicitarle a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) les otorgue la información del crédito de los hermanos Blanco, del monto, de los pagos y de todo lo concerniente, sin importarles que se trataba de asuntos entre particulares y que, en todo caso, si hubiese reclamos de UP pues está en pleno derecho de interponer todos los recursos judiciales existentes.

Pero no había que ir muy lejos por las verdaderas razones. A voz en cuello distintos diputados de la mayoría parlamentaria lo dijeron en un verdadero alarde de torpeza política: “Lo estamos denunciando porque Juan Blanco es un candidato y es un exponente de la doble moral… atenta contra la moral pública deber dinero y no pagarlo… lo único blanco del candidato es su apellido”.

¿Qué caso tenía lanzar la fuerza del Gobierno del Estado en contra de un candidato que, por los hechos denunciados, no ha cometido delito alguno?

¿Es un regreso al pasado, de cuando los candidatos de oposición luchaban, no contra los candidatos del partido gubernamental, sino contra el Estado mismo?

Conscientes de su error -a lo mejor- el jueves, en la voz del diputado de Movimiento Ciudadano, Fernando Reyes, exigieron el esclarecimiento de los créditos otorgados por el Fideicomiso Estatal para el Fomento de las Actividades Productivas en el Estado de Chihuahua (Fideapech), procedentes del programa “Todos somos Juárez”, a tres empresas propiedad de los hermanos Blanco.

Y ahí sí pueden tener razón, se trata de recursos públicos; igual le ocurrió al candidato del PRI-Verde al 9º distrito, Carlos Hermosillo, el diputado panista Rogelio Loya exigió, también, el esclarecimiento de los supuestos créditos otorgados a este candidato.

Otra vez ¿Y?

Si ambos candidatos le deben a Fideapech y no quieren pagar, pues que éste organismo plantee los asuntos en las instancias judiciales correspondientes. Por lo que sabemos son controversias civiles o mercantiles y estar bajo un proceso de este tipo no los imposibilita para ser candidatos.

Así, lo que subyace en la disputa electoral del distrito 06, no sólo es la definición de las candidaturas al gobierno estatal sino, también, aparentemente, la conducción de Unión Progreso pues resulta que las denuncias públicas presentadas develaron que mas bien se trata de “fuego amigo” pues nos enteramos que en esa unión crediticia también participan los hermanos de Gustavo Madero, además del actual presidente municipal de Delicias, Jaime Beltrán del Río, por supuesto los hermanos Blanco, además de todos los señalados en la denuncia penal presentada por Jaime García Chávez.

¿Quién más?

De este modo, las evaluaciones sobre las campañas realizadas, los balances de ellas, las propuestas y posturas de candidatos y partidos pasaron a segundo término, lo importante, por lo menos en materia político-electoral, pasó a segundo término.

Está de tal manera imbricada la actual elección con la sucesión gubernamental que a dos semanas de las elecciones, el tema de la mini gubernatura de dos años ocupó parte importante de las reflexiones de los dirigentes nacionales del PRI y del PAN, además de la mayoría de los dirigentes de los organismos empresariales.

No podrán echarse en saco roto las declaraciones, tanto de Ricardo Anaya, ex presidente nacional del PAN y actual coordinador de los diputados federales del PAN, como del presidente nacional, Gustavo Madero, ambos en la postura de rechazarla.

Más cauto, César Camacho, dirigente del PRI nacional, lanzó un bote de agua fría al grupo gobernante local, al aseverar que la propuesta de la mini gubernatura era un asunto que debería “considerarse” y… nomás.

El tema llevó a que controvirtieran públicamente los dirigentes empresariales más identificados con PRI y PAN, respectivamente, Eduardo Ramírez, de la Canaco chihuahuense y su contraparte, Alvaro Madero, de la Coparmex de la capital, al que, en otra infortunada declaración, el coordinador de los diputados locales, Rodrigo De la Rosa (recordemos que fue quien informó que entre broma y broma, en la fiesta de cumpleaños del gobernador Duarte y en la mesa en que éstos se encontraban, se mencionó lo de la gubernatura de dos años como una broma más), acusó de haber “manipulado” a los empresarios del estado para que se pronunciaran en contra de la mini gubernatura.

Sin embargo, ya en el terreno de lo estrictamente electoral, de las encuestas publicadas por El Diario, realizadas en los distritos juarenses por la empresa Confirme, contratada por nuestra casa editora, mostraron resultados hasta cierto punto inesperados pues en todos los distritos de Juárez las preferencias apuntan al PRI-Verde, incluido el 03, en el que la diferencia es menor al margen de error, razón por la cual se asume como un empate técnico, pero que en realidad muestra adelante a la candidata María Avila.

Que mostraran ventaja para el PRI-Verde no es la sorpresa, ésta la constituyen las cifras dadas a conocer. La manifestación de preferencias electorales en el municipio de Juárez le otorgó un “normal” 30% al PRI y un “inusual” 12% al PAN, algo que no ha sucedido en elección alguna, por lo menos desde 1983 a la fecha, en elección alguna celebrada en el antiguo Paso del Norte.

Panorama distinto es el que aprecia la dirigencia estatal del PAN -al parecer, única fuerza en posibilidad de disputarle al PRI la hegemonía en esta elección- pues su presidente estatal asegura estar arriba en 5 distritos -distritos 3 de Juárez, 6 y 8 de Chihuahua, el 5 de Delicias y el 7 de Cuauhtémoc- sin que hasta la fecha hubiese dado a conocer el nombre de la empresa encuestadora.

Es probable que estemos en el borde de la manifestación de una profunda crisis de credibilidad a las empresas encuestadoras y el electorado no esté aportando los datos necesarios y correctos para poder evaluar correctamente las tendencias electorales.

O a lo mejor nos estamos equivocando en la lectura de la actual situación.

El domingo próximo, por la noche tendremos oportunidad de reflexionarlo de mejor manera.

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