Resurgen en EU los llamados a una extensa guerra

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Los atentados en París ha resucitado en la Unión Americana las posiciones más extremas de los tiempos de 9/ 11 entre político y todo en medio del calentamiento de la disputa electoral presidencial del 2016. Los tambores de guerra se hacen sonar entre los sectores más radicales

Por David Brooks

La reacción y respuesta de Estados Unidos a los atentados en París es la predecible: más guerra, más “islamofobia”, más sentimiento antimigrante.

El presidente Barack Obama, buscando contrarestar las presiones políticas promovidas por una derecha fortalecida como consecuencia de los atentados, reiteró este lunes que Estados Unidos redoblará esfuerzos para aniquilar al Estado Islámico (EI) pero insistió que mantendrá su estrategia actual y descartó “poner tropas en el terreno”. Esto, ante los llamados de realizar invasión armada a Siria encabezada por Estados Unidos en la lucha contra el llamado califato.

En conferencia de prensa en la cumbre del G20 en Turquía, Obama defendió su estrategia para contener al EI -al cual llamó “la cara del mal”- y aseguró que hará todo lo necesario para mantener seguro a Estados Unidos.

Insistió que ésta no es una guerra convencional, sino contra una red terrorista.

“Nuestras metas aquí es ser agresivos… pero también reconocer que esta no es una guerra convencional”, afirmó al señalar que no se puede actuar como si el EI fuera un Estado y se llevara a cabo la guerra como si fuera de un Estado contra otro, ya que eso no es el caso.

Rechazó llamados de otros políticos, incluso algunos de su partido, de tomar acciones militares más extensas, al asegurar que “no tomó acciones no porque funcionara políticamente o de alguna manera hacer que Estados Unidos se vea como fuerte, o que me hagan verme como fuerte”. Recordó que aún visita a militares heridos en guerras pasadas y agregó “no puedo jugar algún tipo de los juegos políticos que otros juegan”.

Y ante crecientes llamados por cerrar puertas al flujo de refugiados sirios después de los atentados de París, afirmo que éstos son “los más dañados por el terrorismo… los más vulnerables a la consecuencia de guerra civil…. Son padres, son niños… y es muy importante que no cerremos nuestros corazones a estas víctimas de tal violencia y de alguna manera igualar los temas de refugiados con el tema del terrorismo”. Agregó que “cerrar las puertas en sus caras seria una traición de nuestros valores”.

Condenó como “vergonzoso” las propuestas de algunos políticos de su país, de actuar como en Europa y aceptar sólo refugiados cristianos y no musulmanes. “Eso no es americano. Eso no es lo que somos. No tenemos un examen religioso para gente que esta huyendo de la persecución”.

Pero lo ocurrido en París ha resucitado las posiciones más extremas de los tiempos de 11S entre políticos aquí, y todo en medio del calentamiento del concurso electoral del 2016. Solo faltaba noticias de amenazas nuevas como la de este lunes en que el EI en un video – el cual no ha sido verificado como auténtico y sobre el cual las autoridades estadunidenses rehúsan comentar – advirtió de más ataques como el de París, incluyendo uno dirigido a Washington, según reportes de Reuters.

Mas aún, varios republicanos caracterizaron lo ocurrido como un tipo de choque de civilizaciones, empleando retórica político-religiosa no tan diferente de la que usan los fundamentalistas musulmanes.

Ante los atentados, los precandidatos presidenciales republicanos retomaron la retórica belicista tan común durante los últimos 14 años de la llamada “guerra contra el terror”. Calificaron la estrategia de Obama como insuficiente e incluso caracterizaron su defensa de ella como una proyección de debilidad estadunidense en el mundo, y casi todos exigieron un ataque militar masivo contra el llamado califato.

Jeb Bush demandó que Estados Unidos encabezara una nueva guerra para “erradicar” al EI. “Deberíamos declarar guerra y encauzar toda el poder de Estados Unidos, tanto diplomática como militarmente por supuesto, para aplastar al EI”.

También sugirió frenar el flujo de refugiados musulmanes y enfocarse solo sobre los refugiados cristianos.

Por otra parte, Donald Trump repitió su idea de que las autoridades deberían de inspeccionar y hasta clausurar mezquitas en Estados Unidos en la lucha antiterrorista. Ben Carson llamó a anular financiamiento para proveer asistencia a refugiados sirios.

Ted Cruz calificó la idea de permitir el ingreso de refugiados sirios a Estados Unidos como “una locura”. Lindsey Graham llamó a una invasión terrestre de Siria.

El senador Marco Rubio, otro precandidato, afirmo que este “acto de guerra” contra un aliado debería de detonar una respuesta colectiva de la OTAN para enfrentar a EI., y afirmo que esto era un “conflicto civilizatorio con el Islam radical” y que era “un choque de civilizaciones… o ganan ellos, o ganamos nosotros”.

Algunos demócratas también han expresado diferencias con la estrategia de su presidente. Hillary Clinton declaró el sábado que el EI “no puede ser contenido, tiene que ser derrotado”. Otros demócratas critican que Obama no ha actuado con la urgencia que amerita la amenaza del EI ni ha desarrollado una respuesta suficientemente efectiva.

Por otro lado, tampoco tardaron los llamados de diversos oficiales en la denominada “comunidad de inteligencia”, incluido el director de la Agencia Central de Interligencia John Brennan, de una revisión de las reformas recientes a los programas de espionaje masivo – o sea, para revertir algunos de los avances en la protección de la privacidad logrados después de las filtraciones de Edward Snowden y el debate que detono.

A la vez, varios gobernadores se apresuran para cerrar las puertas de sus estados a refugiados sirios, llegando a unos 21, incluyendo Florida, Indiana, Massachusetts, Texas, Georgia y más, reporta el Washington Post.

Después de 14 años de que se declaró la “guerra contra el terrorismo”, pocos en la cúpula parecen querer evaluar si la respuesta bélica de los últimos 14 años ha llevado o no a un mundo más seguro y casi todo es alguna versión de más de lo mismo.

Fuente: La Jornada

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