La fuga de el Chapo: Alta seguridad

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Es grave que los mexicanos no se alarmen con la fuga de El Chapo Guzmán, que algunos confiesen que ya la esperaban

Por Élmer Mendoza

Prisiones de alta seguridad. ¿Qué tan alta? ¿Cómo la de Julius Fucik, Rapunzel o Napoleón? Otra vez se fugó el Chapo Guzmán. Dicen que por un túnel. Fue al retrete pero al de otra casa. Eran las nueve de la noche y lo reportaron hasta las doce; seguro pensaron en un cuadro diarreico o que fue al pan y que traería para todos. De momento la gente no sabe cómo considerarlo, ¿es bueno, es malo? El Chapo nos protegió durante la guerra de Calderón, ha impedido el derecho de piso y nos enseñó a construir túneles con el argumento de que eran mejores que los carritos para ropa sucia. Así, llenamos nuestras casas de túneles y los carritos fueron a dar al basurero. Como pueden ver, ¡hizo uno de varios kilómetros!

Si es usted de los que piensa que el Sistema carcelario mexicano, es lamentable, no lo diga, podrían considerarlo enemigo público número uno

¿Pero cómo? lo tenían en una prisión de alta seguridad, más alta incluso que la del penal de Puente Grande de donde se evadió en 2001. La llaman El Altiplano, con cámaras por todos lados y personal muy especializado, como podrán notar. No crean que aquí funciona eso de que no veo, no hablo, no oigo. Es una prisión a prueba de todo. Si es usted de los que piensa que el Sistema carcelario mexicano, es lamentable, no lo diga, podrían considerarlo enemigo público número uno; si su conclusión es que el presidente Peña vive engañado por sus funcionarios que además le trucan los informes y que es un incapaz, no se le ocurra comentarlo. Si está desconcertado y no sabe si considerar a Guzmán un héroe que con ese heroico acto señala que el gobierno es absolutamente corrupto, o beberse una cerveza fría, no salga de casa, los que piensan lo mismo podrían instalarlo de líder y pronto estaría usted dirigiendo la lucha contra la corrupción, la impunidad y las balas perdidas.

Es grave que los mexicanos no se alarmen con esta fuga, que algunos confiesen que ya la esperaban, que otros declaren que no era el Chapo el que detuvieron en Mazatlán en febrero de 2014 y que por tanto no es el Chapo el que se fugó. Algunos sienten vergüenza, les importa un carajo si el Chapo se escapó o no, lo que les duele, es el asqueroso grado de corrupción al que hemos llegado. Dios nos salve del excremento ajeno.

Fuente: El País

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