Hallan ataúd que podría ser de Cervantes Saavedra

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Desde el año pasado se buscan en el convento de las Trinitarias los restos del autor de El Quijote 

Las iniciales M .C. correspondientes a Miguel de Cervantes, han sido halladas en restos «muy deteriorados» de lo que podría ser un féretro en uno de los nichos de la iglesia de las Trinitarias Descalzas, donde se buscan los restos del padre de la novela, enterrado en esta iglesia de esta orden en 1616. El forense Francisco Etxeberria confirmará este lunes el hallazgo y dará detalles del mismo, pero fuentes próximas a la investigación anticiparon en la noche del domingo que «no se puede confirmar ni desmentir, de momento, que tengamos localizados los restos de Miguel de Cervantes».

El hallazgo tuvo lugar a mediodía del sábado y trascendió este domingo, en el nicho número uno, en la parte inferior izquierda de la cripta, la más afectada por la humedad y muy próxima al suelo. En su interior se localizó una amalgama de restos de muy diversa índole. Había escombros, huesos y restos de madera muy deteriorados «de lo que parecía ser un féretro». En uno de esos fragmentos de madera aparecen tachonadas las iniciales M. C., conformadas con clavos de cabeza redonda. Las mismas fuentes consultadas explicaron que por el tipo de acumulación de los vestigios, el contenido del nicho bien podría ser un cúmulo de restos de distinta procedencia o de una remoción de restos de otros enterramientos. El hallazgo se ha producido en el primero de los 36 nichos y cuatro tumbas que tenían previsto investigar a lo largo de las próximas dos semanas el equipo de 30 forenses y arqueólogos comandados por Etxeberria.

Del nicho se extrajeron además de la madera con lasiniciales M.C. trozos de la ladrillo, teja, tela, materiales diversos y «huesos que sea analizarán en las próximos días». Los técnicos que participan en las tareas deberán ahora constatar si esos restos se corresponden con los huesos de un varón de 69 años, con solo seis dientes, desviación de columna, con la mano izquierda atrofiada y, quizá, con restos de plomo. Y es que el propio Cervantes describió en el prólogo de sus Novelas ejemplares la ruina de su dentadura, «con dientes mal acondicionados y peor puestos porque no tienen correspondencia los unos con los otros», según recordó el prestigioso doctor Francisco Etxeberria, responsable del equipo de forenses que examina los restos in situ al presentar la segunda fase de la búsqueda hace solo tres días.

Cervantes resultó herido de gravedad en la batalla de Lepanto, donde perdieron la vida 30.000 almas, 40 de ellas en La Marquesa en la que estaba embarcado. Su antebrazo y mano izquierda quedaron atrofiados y «aún podrían albergar partículas de plomo procedentes de los arcabuzazos que recibió», según ha explicado estos días Etxeberria. Se sabe también por una crónica anónima que su cadáver «fue amortajado con el sayal de San Francisco y en su diestra se colocó una sencilla cruz de madera», pero los forenses creen que será casi imposible dar con vestigios de estos materiales. Etxeberria dirige los trabajos junto al investigador y georradarista Luis Avial y la antropóloga Almudena García Rubio.

Los cuatro equipos de forenses y antropólogos que buscan los restos del autor del Quijote en la cripta del Convento de las Trinitarias Descalzas se habían dado un plazo de quince días, tres semanas a lo sumo, para obtener certezas sobre la presencia o ausencia de los restos de Miguel de Cervantes Saavedra en ese emplazamiento. Todo el material que se extrae de los nichos lo examinarán los forenses en dos mesas instaladas en la cripta -una para los restos de los nichos y otra para los del subsuelo-, de modo «que serán los arqueólogos quienes marquen el ritmo de trabajo», según dijo Etxeberria, que recordó el compromiso adquirido con al monjas de no sacar los restos del convento y de realizar todos los estudios y análisis sobre el terreno. Si hubiera una identificación positiva «los restos nunca saldrán del convento», dado que así lo han decidido las religiosas y el Arzobispado, según ha reiterado el forense.

Fuente: Colpisa/ La Voz de Galicia

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