El papa Francisco abre puertas al año del jubileo

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El papa Francisco abrió el martes las grandes puertas de bronce de la basílica de San Pedro para lanzar su año santo de la misericordia, afirmando que la misericordia supera a los juicios de moral en su Iglesia Católica.

Francisco rezó de pie ante el umbral de la puerta antes de atravesarla, el primero de los estimados 10 millones de fieles que pasarán por allí en el próximo año, dentro de un rito de peregrinaje que se remonta siglos atrás.

Justo detrás del papa Francisco pasó el papa emérito Benedicto XVI, delgado y con aspecto frágil, pasando con cuidado por los dos escalones con ayuda de un bastón y de su antiguo asistente. Fue una salida pública poco habitual para Benedicto, de 88 años y cuya histórica renuncia llevó a la designación de Francisco y a un papado dedicado a mostrar el lado amable de la Iglesia.

Unos 5.000 policías, carabinieri y soldados adicionales se desplegaron por Roma y se estableció una zona de exclusión aérea para proteger a los peregrinos que llegaban a la ciudad a pie, por carretera, tren o avión.

La seguridad se reforzó después de que el Vaticano apareciera mencionado como un posible objetivo tras los atentados de París el mes pasado.

Francisco lanzó el jubileo de 12 meses para destacar lo que se ha convertido en un tema clave de su papado: mostrar el lado misericordioso y acogedor de una Iglesia católica a la que a menudo se conoce más por sus juicios y valoraciones sobre moral.

“Cuánto mal hacemos a Dios y su gracia cuando hablamos de pecados castigados por su juicio antes de hablar de que son perdonados por su misericordia”, dijo Francisco ante unas 50.000 personas reunidas bajo la lluvia para la misa que inauguraba el jubileo. “Tenemos que poner la misericordia antes del juicio, y en cualquier caso el juicio de Dios siempre será a la luz de su misericordia”.

La puerta santa del Vaticano, situada a la derecha de la entrada principal a la basílica, está decorada con 16 paneles de bronce que muestran la redención del pecado del hombre a través de la misericordia. Atravesarla simboliza el peregrinaje de la vida y los sacrificios que, según la tradición católica, deben soportarse para obtener la gracia divina.

“Debemos absorber el mensaje de que Dios siempre nos perdona, que es el mensaje que nos da el papa”, dijo María Sila, peregrina de Buenos Aires, mientras esperaba a que comenzara la misa.

Después de que Francisco y Benedicto pasaron por el portal, fueron seguidos por el presidente italiano y otros dignatarios y por el primer grupo de peregrinos.

En un indicio de que el mismo Francisco se asombró por la endeble apariencia de Benedicto, le pidió a la multitud que rece por “su buena salud”. Los fieles estallaron en aplausos y vivas al escuchar el llamado.

Francisco anunció su Año Santo en el segundo aniversario de su papado, afirmando que su misión es “dar alivio a todo hombre y toda mujer en nuestra era”. Es algo que se ajusta a su visión de la Iglesia como “un hospital de campaña” para almas heridas, donde los lastimados son recibidos con amor en vez de opiniones sobre su conducta.

Por lo general, los años santos se celebran cada 25 o 50 años y a lo largo de los siglos se han utilizado para animar a los fieles a hacer peregrinajes a Roma y obtener una “indulgencia”, dentro de una antigua tradición de la Iglesia relacionada con el perdón de los pecados.

A diferencia de la era de Martín Lutero, estas indulgencias son ahora gratuitas y disponibles para cualquiera que atraviese la puerta santa.

El último jubileo se celebró en 2000, cuando Juan Pablo II dirigió la entrada de la Iglesia en su tercer milenio y unos 25 millones de peregrinos viajaron a una Roma que pasó un proceso de restauración de millones de dólares para la ocasión.

En un gesto propio del actual pontífice, Francisco dejó claro desde el principio que quería que este año santo fuera una ocasión más sobria. Por primera vez, el papa indicó a todas las catedrales del mundo que abrieran sus puertas a los peregrinos para fomentar que los fieles celebrasen el jubileo en casa, en lugar de viajar a Roma.

Sin embargo, las autoridades italianas aprovecharon el jubileo para asignar millones de euros a docenas de proyectos de obras públicas en la capital, de los que prácticamente ninguno se ha completado.

Pese a la pompa del acto del martes, Francisco inauguró técnicamente el jubileo la semana pasada en la República Centroafricana, cuando empujó las puertas de la catedral de Bangui. Su objetivo era dar consuelo espiritual a los cristianos de un país asolado por la violencia y mostrar la universalidad de su mensaje de misericordia.

En otros lugares del mundo, las puertas de las catedrales se abrirán a partir del domingo.

Por la noche, el Vaticano se centrará en otra de las preocupaciones de Francisco, la protección del medio ambiente. Una coalición de grupos humanitarios ha preparado la proyección de imágenes de naturaleza tomadas por conocidos fotógrafos y cineastas, que se mostrarán sobre la fachada de la basílica.

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