El negocio de la compra y venta de cabello ilegal en Colombia

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Así es el negocio de la compra y venta ilegal de cabello en Bogotá, Colombia: mujeres son asaltadas por personas que con cuchillo y tijeras en mano les cortan el cabello para venderlo en el mercado clandestino, donde se cotiza a precios altos, según el siguiente reportaje de El Tiempo. 

El pasado miércoles, cuando una estudiante de la Universidad Javeriana regresaba a su casa, pasadas las cuatro de la tarde, fue atacada, al parecer por una mujer, que intentó robarle su cabello.

Este nuevo hecho ocurrió en una buseta, que transitaba sobre la carrera Séptima. Según la madre de la joven de 19 años, solo bastaron unos minutos para que halara su cabello e intentara llevárselo.  En ese momento, contrario a lo que había pasado, la víctima creyó que esto tenía que ver con la cantidad de pasajeros que a esa hora se movilizaban.

Antes hubo dos casos más. Por eso, una alerta máxima se presenta por estos días, especialmente en Bogotá, tras conocerse el robo de cabello a dos mujeres, que fueron asaltadas con cuchillo y tijeras en mano, casos que parecen ser el resurgimiento de ‘las Peluqueras’ o ‘las Crespas’, como ya son conocidas en el mundo delincuencial.

Los casos, ocurridos hace dos semanas, tienen varias características en particular. Las víctimas tienen edades similares (22 y 23 años) y ambas coinciden con la descripción de las delincuentes: dos mujeres de más de 30 años, armadas con puñal y tijeras profesionales, que se movilizan en un auto blanco de alta gama conducido por un hombre. Aunque las asaltadas no resultaron heridas, sí presentaron una profunda crisis nerviosa y tuvieron que recibir atención psicológica por parte de especialistas de la Secretaría de Salud y médicos particulares.

Según la Policía Metropolitana de Bogotá, los casos fueron aislados, no fueron denunciados, y de acuerdo con las investigaciones, uno de los hechos se presentó por venganza.

Según las autoridades, el robo de cabello es un fenómeno que ha crecido debido a su alta demanda y el cual se ha reportado en ciudades como Medellín, Cali, Bucaramanga y Tunja, al igual que en países vecinos como Venezuela, Perú y Ecuador.

El uso cada vez más frecuente de pelucas y extensiones de pelo virgen o natural para realizar peinados estaría llevando a los centros especializados en la elaboración de las mismas a adquirir gramos de cabello sin tener en cuenta el vendedor o la procedencia de estos. (Lea también: Hay alarma por el robo de cabello en Boyacá)

Como el negocio de las peluquerías es el tercero en crecimiento en la capital del país (especialmente en las localidades de Suba, Engativá y Kennedy), según un reporte del año pasado de la firma Servinformación, aumenta la posibilidad de que el negocio, en algunos casos ilegal, sea más rentable.

Camilo*, un estilista del barrio Normandía (localidad de Engativá), asegura que en su mayoría el cabello que adquiere en su salón proviene de personas que deciden donarlo para una buena causa y de amas de casa que, por lo general, deciden vender su pelo para conseguir dinero antes de la temporada estudiantil.

Entre más largo, mejor cotizado

Tras un recorrido por varios sectores de Normandía, donde se concentra el mayor número de salones de belleza en Engativá, se pudo establecer que por un metro de cabellera se pueden pagar entre $ 350.000 y $ 400.000, de acuerdo con la calidad, el color y la belleza del mismo.

“Solo compramos cabello en excelente estado. El cabello indio de las embera, de color negro azabache, es muy apetecido, pues es grueso, dócil, y se deja trabajar para la fabricación de las pelucas y extensiones, por ese se paga el mejor precio. Entre más largo sea, se cotiza mejor. Si viene maltratado o disparejo, no se compra”, dijo Camilo.

Y el negocio es bueno, pues una peluca de buena calidad, que suele ser comprada por mujeres con cáncer u otras que lo hacen por vanidad, tiene un costo en el mercado de entre $ 800.000 y $ 1’200.000, según un local especializado en extensiones capilares ubicado en el sector de Lourdes. “Claro, también se consiguen desde $ 100.000, pues son de cabelleras cortas y diseño sencillo. Aquí se complace a la clientela”, agrega uno de los despachadores del lugar, quien prefirió el anonimato.

Lo mismo ocurre en el caso de las extensiones. Entre más largas, tienen un mayor costo al cliente, pues se puede moldear un mejor peinado, que puede costar más de 200.000 pesos, dependiendo la cantidad de mechones que requiera, a razón de 8.000 pesos en promedio por mechón limpio.

Aunque las víctimas de estos robos quedan traumatizadas por miedo a ser agredidas de nuevo, llama la atención que, según informa la Policía, en lo corrido de este año aún no haya denuncias formales sobre este inusual delito.

Fuente: El Tiempo

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