El góber precioso sigue impune, acusa Lydia Cacho

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La periodista y defensora de los derechos de las mujeres, Lydia Cacho, aseguró que aún no llega la justicia por la detención ilegal y tortura que vivió en diciembre de 2005, cuando fue detenida tras publicar su libro “Los demonios del edén”, en el que destapó una red de pornografía infantil.

Tras una audiencia el pasado martes en un juzgado en el Reclusorio Oriente, en esta capital, la comunicadora dijo a estas agencias que esa reunión no fue un ejercicio de justicia, porque a la fecha no se ha investigado ni juzgado a los funcionarios involucrados en su detención, entre ellos Mario Marín, exgobernador de Puebla.

La periodista además aseguró que la tortura se usa como escarmiento para aquellas personas “que no obedecen los designios del poder”, por lo que consideró que este proceso judicial de más de 10 años se ha vuelto un “caso emblemático”, ya que demuestra cómo funciona la red criminal dentro del gobierno poblano.

“En este tenor, creo que podemos demostrar, a través de la sentencia del policía (de apellido “Montaño” y quien está detenido), que aunque miles de hechos de tortura no llegan al juzgado porque la gente tiene mucho temor de acusar a sus victimarios, este podría convertirse en un caso ejemplar, en una sentencia que les mande un mensaje a los policías”.

Aunque la audiencia de este martes fue a petición de la defensa del mando policiaco que en 2005 lideró la tortura contra la periodista cuando fue detenida en Cancún, Quintana Roo, y llevada a Puebla, ella explicó que el hoy imputado pidió otra audiencia a fin de que haya un careo donde la confronte directamente.

De acuerdo con Lydia Cacho, la reciente audiencia se desarrolló en un clima de tensión porque en el Distrito Federal apenas están comenzando a aplicar la Ley General de Víctimas, y aunque declaró que el personal actuó con una “sorprendente y renovada actitud de respeto a los derechos humanos”, la defensa del acusado no actuó de la misma manera.

“El abogado del policía acusado de tortura evidentemente siguió las prácticas añejas y afortunadamente mi abogada pudo desacreditar más de 20, de entre las casi 100 preguntas que tenía. Hubo varios momentos muy duros, muy difíciles, a pesar de estar acompañada por una médica y una psicóloga que llevaron los miembros de Províctima”, relató la comunicadora.

A decir de la periodista, estos procesos son difíciles para las víctimas, en especial para aquellas que no están preparadas y que no llevan años de enfrentamientos judiciales porque, como le pasó a ella, a veces hay insistencia en explicar y detallar cómo fue la tortura, lo que revictimiza a quienes denuncian.

Por último, Lydia Cacho adelantó que junto con sus abogados pedirá la pena máxima de 12 años de cárcel por tortura para el mando policiaco.

Fuente: CIMAC/ Apro

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