Destapa Claudio X. González a Meade y arremete contra AMLO

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Para el decano de la cúpula empresarial mexicana, Claudio X. González Laporte, que lo comparen con Fidel Velázquez es halagador. Con esa autoafirmación, el líder empresarial reeditó la práctica ritual del extinto cetemista en tiempos de sucesión: el destape.

El ungido por una de las figuras más emblemáticas de los poderosos de México resultó ser José Antonio Meade Kuribreña, el secretario de Hacienda, un hombre importante en los sexenios del PRI y el PAN, posicionado como el más sólido aspirante a la postulación por el primero de esos dos partidos.

En sólo dos días, Claudio X. González, siempre cercano a Carlos Salinas de Gortari, fundador del Consejo Mexicano de (antes, Hombres de) Negocios (CMN), habla a nombre de los empresarios más poderosos de México, como Carlos Slim y Germán Larrea:

“Están dispuestos a actuar (en 2018) porque la amenaza del populismo es grande”, dijo en una entrevista concedida a la revista Forbes México, difundida este miércoles en su portal informativo.

Apenas ayer, en la Cumbre de Negocios 2017 realizada en San Luis Potosí, González Laporte expresó respecto a Meade:

“… sin duda lo puedo decir con mucha convicción: aquí está uno de los más fuertes (candidatos)”.

Luego añadió: “Pepe Meade nos va a poner la mesa de una manera que va a ser clara de lo que puede ser el gran futuro que tiene nuestro país. Porque Pepe sabe hablar de lo que es México y de lo que es su aspiración hacia el futuro; Pepe es alguien que ve hacia el futuro”.

Con el PRI y contra el Peje

En el centro de las dos declaraciones hay otro común denominador, además del destape de Meade Kuribreña: el rechazo del empresario a los planteamientos del dirigente de Morena y por tercera vez candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, a quien identifica como populista, tal como lo viene haciendo desde finales de agosto el presidente Enrique Peña Nieto.

La entrevista en Forbes fue publicada con el título “López Obrador vive en lo peor del siglo pasado: Claudio X. González” y abre con el tema de la corrupción y el activismo de su hijo Claudio X. González Guajardo.

“Se podría pensar que, dado el activismo de su hijo Claudio X. González Guajardo en contra de la corrupción en México y el reproche que por ello le habría hecho el presidente Enrique Peña Nieto, según The New York Times, habría dado por terminada su tradicional cercanía con los presidentes del país; algo que tampoco es cierto”.

Forbes destaca enseguida: don Claudio dice que las investigaciones de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, organización creada por su hijo Claudio, no se van a detener, y empujarán para que los candidatos a la presidencia, cuando los haya, se comprometan públicamente a combatir la corrupción.

El balance del magnate abunda en lo paradójico que a su juicio es tener un desempeño económico mejor que lo esperado y un hartazgo social, con la política y los políticos, por la corrupción y la inseguridad. Paradoja, dice al abundar al estilo de Peña Nieto, la economía y las reformas en contraste con el mal humor social.

Pero su preocupación está en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en el que defiende el discurso oficial, lamenta la presidencia de Trump y, a partir de ahí, regresa a López Obrador con la siguiente expresión:

“Estados Unidos tiene que fortalecer a su vecino del sur por su propia seguridad; no le conviene un México débil, dividido, en manos de un populista”.

Y es que, en su perspectiva, Claudio X. es persistente en el elogio a las reformas estructurales de la actual administración, señaladamente de la reforma energética que celebra su inclusión en el TLCAN, y considera que se pone en riesgo si llegara a la Presidencia López Obrador.

“Hablando del 18, cuando uno de los candidatos habla de que quiere revisar todas las reformas y, particularmente, la energética, le da la pantalla de que quiere estar seguro de que no haya un Odebrecht, que no haya corrupción en los contratos, pero no es cierto: esconde el hecho de que quiere deshacer la reforma energética… y la reforma educativa y las otras reformas”.

Respecto de López Obrador, Claudio X. se explaya: su diferencia de visiones sobre el sector petrolero, su molestia con que el tabasqueño haya tomado pozos y, sin embargo, una coincidencia en los Cardenales de San Luis, como equipo favorito de beisbol.

Inclusive, menciona que hace un año y medio mandó invitar al de Morena –a través de Yeidckol Polevnsky– a un encuentro en Estados Unidos para ver un juego, pero no tuvo respuesta.

Luego, dice: “Lo más favorable que ha dicho de mí Andrés Manuel recientemente, en una entrevista con Reforma Televisión, fue: ‘Claudio X. González, miembro de la mafia del poder, es una especie de Fidel Velázquez del sector empresarial’. Me sentí francamente halagado, porque Fidel fue un líder sindical que ayudó mucho a lograr el primer TLCAN”.

El reportero Zacarías Ramírez le pregunta:

–Si lo tuviera enfrente, ¿qué le diría?

–Lo que veo del Peje (porque no es Andrés Manuel López Obrador, para mí es el Peje) es que es un hombre profundamente atado al pasado; vive en lo peor del siglo XX, no es capaz de ver el siglo XXI y todos sus retos.

Sobre las otras ofertas políticas, hay más:

–¿Qué escenario ve usted para 2018?

–Al PRD, desafortunadamente, lo debilitó mucho el propio Andrés Manuel, al irse y crear su partido, Morena, que es su propio negocio porque lo maneja totalmente.

“Ahora PAN, PRD y MC (Movimiento Ciudadano) están haciendo una alianza; todo indica que va por buen camino. Vamos a ver. Todo indica que, por tamaño y peso específico, debiera ser alguien del PAN, pero también dentro del PAN hay cierta división.

“El PRI, luego de que quitó candados para hacer posible una candidatura de alguien como José Antonio Meade, creo que ha mejorado sus posibilidades de competir, a pesar de que muchas de las encuestas lo ponen en tercer lugar. El PRI tiene un grupo de candidatos que pudieran ser atractivos en el 18 y, sobre todo, tiene a dos o tres de ellos con una trayectoria bastante limpia, intachable; y eso va a ayudar.

–¿Quiénes son los otros?

–De Nuño, mejor no digo; el tercero, porque Emilio Gamboa salió con cuatro, y yo salí con tres, pero yo no tengo el peso específico para andar hablando en esos términos…

–Pero hay un tercero…

–Sí, lo hay, pero… creo que el PRI ha mejorado sus posibilidades, pero vamos a ver qué dice la contienda, porque las reglas son bastante distintas y estrictas.

“No somos hermanas de la caridad”

Los magnates de la “cúpula de cúpulas”, como suele llamarse al CMN, son longevos. Claudio X. González tiene 83 años, la mayor parte, convertido en un influyente y cercano a los presidentes desde los tiempos de la hegemonía priista.

Desde 1962, cuando a instancias del expresidente Miguel Alemán y sus socios fundaron el CMN, su membresía no se conoce completa de manera oficial. Pero desde hace décadas los nombres de Claudio X. González (Kimberly Clark México), Antonio Madero (San Luis Rassini) y Alberto Bailleres (Grupo Bal, Peñoles y Palacio de Hierro); Antonio de Valle Ruiz (Mexichem y Grupo Financiero B+), Germán Larrea (Grupo México), Bernardo Quintana (Grupo ICA) y el ya fallecido Lorenzo Servitje (Bimbo), permanecen desde aquel grupo alemanista.

A través de los años, algunos periodistas e investigadores lograron desentrañar la selecta lista de afiliados, no sin encontrar numerosos obstáculos para luego confirmar lo que todo mundo sabe: si alguien quiere saber del verdadero poder en México, debe buscar en el CMN, un organismo discreto, creado declaradamente para agrupar a la oligarquía mexicana.

Los hombres de la cúpula de cúpulas, según unas estimaciones, son 34; otras tasan la membresía en 39 y algunos más en 50. Sean los que sean, ese puñado de hombres representa 28.4% del Producto Interno Bruto del país; 15 de ellos forman parte de las listas de millonarios del mundo, y sólo en lo que va del sexenio de Peña Nieto han invertido unos 100 mil millones de dólares dentro de México.

Si un día los miembros del CMN decidieran sacar sus capitales de México provocarían una profunda crisis… quizás lo han hecho.

Es claro que los miembros no son las mejores personas del país y que en el recuento más elemental de agravios a la nación han sido protagonistas. En lo más inmediato: se beneficiaron y crecieron sus negocios, la mayoría al amparo del poder con concesiones, contratos y políticas públicas; saludaron las represiones brutales como la de 1968; participaron activamente en los ataques a la libertad, como el boicot publicitario al Excélsior de Julio Scherer.

Se beneficiaron de los bancos, las minas y la industria paraestatal durante las privatizaciones salinistas a precios de ganga y, cuando no pudieron manejarlas, los rescató el gobierno con cargo al bolsillo de los mexicanos con el Fobaproa; por sus malos negocios, la banca se vendió a extranjeros, lo mismo que las siderúrgicas y grandes empresas otrora propiedad de la nación.

Durante todos esos años financiaron las campañas de los presidentes en los regímenes priistas y facilitaron “la alternancia” con los panistas, pues una amplia mayoría formó parte de los Amigos de Fox en 2000 y patrocinó la campaña del “peligro para México” en 2006 contra Andrés Manuel López Obrador, ahora presidente nacional de Morena.

Pero ahora son ellos quienes más han pujado por cerrar el paso a la corrupción y, en la entrevista con Forbes, el cuestionamiento es pertinente: ¿los empresarios son víctimas, victimarios o cómplices?

“No abogo por pensar que los empresarios seamos puros; al contrario. Desafortunadamente, hay empresarios cuyo modelo es hacer negocios con el gobierno. Así que no somos hermanas de la caridad. Pero son más los empresarios que sí quieren un entorno mucho menos corrupto, porque las extorsiones… Todo lo que esto suscita es que, en una empresa, el conflicto de interés, si no hay una regla muy clara y el ejemplo (no) se pone desde arriba, se arma una indisciplina tremenda”.

La añoranza de muchos empresarios es que haya menos corrupción y más fortaleza en el estado de derecho, dice Claudio X, que, sin embargo, se niega a calificar el desempeño peñanietista, como tampoco quiere decir si ha hablado de eso con Peña Nieto, aunque sí asegura que las empresas en cuyos consejos participa están de acuerdo con él.

Por su perfil público se sabe que Claudio X. González Laporte es miembro de los consejos de administración a los que pertenece: Grupo Carso (Carlos Slim), Grupo Alfa (Garza-Sada) y Grupo México (Germán Larrea). En 2014 dejó su membresía en el consejo de Grupo Televisa. En resumen, se trata de puros empresarios cuyas fortunas crecieron al amparo del poder y a ellos también se refiere cuando dice que están dispuestos a actuar contra “el populismo”.

Su hijo homónimo dirige la asociación Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, que según el viejo magnate recibe “apoyos”, aunque no explica más. En cualquier caso, se dice satisfecho con lo que ocurre en este momento de la administración de Peña Nieto respecto de la corrupción: gobernadores “en el bote” y otros “en capilla”. Nada aborda sobre el gobierno federal.

Fuente: Proceso

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