Receta para bajar la tasa de abortos

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Diez años después de la entrada en vigor de la ley de plazos, las interrupciones voluntarias de embarazo se mantienen estables en Suiza. El país registra uno de los índices de aborto más bajos en el mundo. ¿A qué se debe?

Por Clare O’Dea / swissinfo.ch

“Nunca he sentido vergüenza ni necesidad de esconderme. Pero sé que para muchas mujeres no ha sido así”. Doris Agazzi vivió en carne propia la experiencia de un aborto y es una de las pocas mujeres en Suiza que habla públicamente de ello. Sus allegados la apoyaron en su decisión, pero también recibió muchas muestras de odio por correo electrónico.

En 2002, Suiza modificó su Código Penal para legalizar la interrupción voluntaria del embarazo durante las primeras doce semanas de gestación. La denominada fórmula de los plazos fue aprobada con un 72% de votos en las urnas. En aquella época, Doris Agazzi compareció en televisión para relatar su experiencia, en el marco de la campaña a favor de la despenalización del aborto.

Desde el 1 de octubre de 2022, la tasa de abortos en Suiza ha disminuido gradualmente.

En 2011, era de 6.8 por cada mil mujeres entre 15 a 44 años de edad, o sea una media de más de 11,000 abortos al año.

Se trata de un porcentaje relativamente bajo comparado con el de países como Gran Bretaña (17.5 por cada mil), Francia (15 en 2009), Estados Unidos (16 en 2008) y España (11.49 en 2010).

Italia (8.2 en 2009), Holanda, Alemania y Bélgica, en cambio, registran niveles similares a los de Suiza. A escala mundial, la media anual se sitúa en 28 abortos por cada mil mujeres en edad fértil.

Planificación familiar

Los expertos en salud atribuyen la posición de Suiza esencialmente a tres factores: educación, contracepción y nivel socioeconómico.

Aunque no es obligatoria, la educación sexual figura en la mayoría de los currículos escolares, explica Rainer Kamber, de la Fundación suiza para la Salud Sexual y Reproductiva. “En casi todas las escuelas públicas se imparten clases específicas, en algún caso se recurre a expertos externos”.

Por regla general, al inicio de su vida sexual activa, las jóvenes piden consejo a un ginecólogo sobre el método de contracepción más idóneo.

“Tenemos un número importante de ginecólogos que trabajan en la atención primaria”, explica Johannes Bitzer, jefe de la sección de  Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario de Basilea.

Sexo sin protección

Además, desde el año 2002, las farmacias suizas venden sin prescripción médica la denominada píldora del día después, un fármaco que impide un embarazo en las 72 horas posteriores a una relación sexual sin protección.

Este tipo de anticonceptivos de emergencia tiene un papel determinante en el descenso de la tasa de abortos. Se estima que cada año se venden más de 100,000 píldoras, aunque Sandoz, su único fabricante en Suiza, no revela datos al respecto.

Otro aspecto significativo tiene que ver con el nivel de riqueza del país. “Los abortos por causa de embarazos no deseados figuran en todas las franjas de edad y en todos los segmentos sociales, pero el nivel socioeconómico constituye un factor de riesgo”, explica Kamber.

Resistencia

Las estadísticas revelan que una de cada cinco mujeres en Suiza se ve confrontada al menos una vez en la vida con un aborto. Pero no todos ven con buenos ojos la interrupción del embarazo.

En 2010, un comité de varios partidos lanzó una iniciativa que pide tachar el aborto de la lista de prestaciones del seguro médico básico. Bajo el lema de “La financiación del aborto es un asunto privado”, el texto alega cuestiones económicas y propone un sistema en el que las mujeres puedan contraer un seguro individual para un eventual aborto o sencillamente paguen de su bolsillo los costes hospitalarios.

“Es un asunto tanto moral como económico”, subraya Peter Föhn, senador por la Unión Democrática del Centro (derecha conservadora) y copresidente del comité de la iniciativa. “Personalmente, no estoy dispuesto a financiar un aborto y creo que quienes se oponen a esta práctica y la condenan tampoco lo están”.

La iniciativa, que ha reunido las 100,000 firmas necesarias y, por ende, será objeto de una votación nacional previsiblemente el próximo año, prevé excepciones en el caso de que peligre la vida de la madre o el embarazo sea fruto de una violación.

Debate ético

En el caso ideal, Peter Föhn quisiera que la tasa de abortos en Suiza bajase a cero. “Cada aborto es una muerte de más”, comenta a swissinfo.ch.

Föhn sostiene que es fundamental actuar: “En ningún caso el Estado o la sociedad deben facilitar o incitar al aborto, o –como ocurre en Suiza– financiarlo a través del seguro médico básico”.

Para Anne-Marie Rey, ex copresidenta de la Unión para la Despenalización del Aborto, esta iniciativa constituye una maniobra contra el derecho al aborto. “Es solamente un pretexto para reavivar la discusión sobre la interrupción voluntaria del embarazo. Las únicas personas afectadas por esta cuestión serían las más pobres. El carácter de la iniciativa es absolutamente inmoral y discriminatorio”, declara a swissinfo.ch.

Los profesionales de la medicina, como Johannes Bitzer, intentarán fomentar el uso de anticonceptivos y asistirán a las mujeres embarazadas en crisis.

“Los embarazos no deseados son una realidad y estoy convencido de que el debate ético se prolongará. Siempre será un tema irresuelto”.

(Traducción: Belén Couceiro)

Fuente: swissinfo.ch

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