PAN y PRD, ciegos en reino de tuertos

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Por Jorge Zepeda Patterson

No, no es que el PRI tenga tanto oficio como presume, lo que pasa es que la oposición está sumida en una crisis de espanto. En este momento PAN y PRD están más ocupados en las luchas fratricidas que en convertirse en una oposición real frente a la presidencia imperial que está construyendo el partido tricolor.

La entrevista con Marcelo Ebrard, por parte de Humberto Padgett, publicada este lunes en Sin Embargo no deja dudas. El ex Jefe de Gobierno dedicó más tiempo a hablar de los rivales dentro y fuera de su partido, del riesgo de la división y de sus diferencias con Andrés Manuel López Obrador, que de las posibilidades de construir una oposición eficaz frente al gobierno peñanietista.

Los Chuchos, Bejarano y compañía, Mancera y su equipo, o Ebrard y sus seguidores pasan más tiempo vigilándose unos a otros, que tomando precauciones para enfrentar al enemigo común. Y eso por no hablar de la ruptura que representa para la izquierda la conversión de MORENA en un partido rival. Por su parte, Convergencia y PT parecen flotar en busca del mejor postor. El Partido del Trabajo ya ha establecido alianzas regionales con el PRI, al margen del resto de la izquierda.

Y del PAN ¿qué decir? Un partido en plena regresión antropológica, fragmentado en sus propias tribus. Felipe Calderón dejó el partido hecho trizas. Primero, porque desmanteló la cultura democrática y de autonomía que había caracterizado al blanquiazul. Tenía otros defectos, pero sus procesos internos se manejaban con cierto decoro. No obstante, los manotazos presidenciales, el juego rudo en la selección de candidatos, la creación artificial de adherentes y la guerra sucia en contra de Josefina Vázquez Mota para imponer a Ernesto Cordero, enlodaron la vida interna del partido.

Segundo, por las cabezas tan polémicas que el calderonismo colocó en la presidencia del PAN. Desde Manuel Espino, que terminó volteándose contra el propio partido, hasta los incondicionales de Los Pinos, Germán Martínez y César Nava, (este último metido en varios escándalos que todavía hoy están saliendo a la luz). El PAN intenta desembarazarse del calderonismo y sanear su vida interna, pero no será fácil. Hasta ahora no ha cuajado algún TUCOC (Todos Unidos Contra Calderón), porque hay enormes diferencias entre el resto de las fracciones. Y para desgracia, la tribu más sólida en este momento es el Yunque, que mantiene el control en Guanajuato, un estado que se ha convertido en el bastión panista.

En esta tierra de ciegos, el PRI es un tuerto con suerte. No esconde su intención de recuperar algún día el Distrito Federal, controlado por el PRD durante tres sexenios y medio. Y si bien no será tarea fácil, la balcanización de la izquierda podría propiciarlo.

Y es muy alta la posibilidad de que el PRI conquiste Baja California el próximo verano. Un estado en manos del PAN durante 24 años. Sería un golpe anímico devastador, porque fue la primera entidad conquistada y la permanencia más longeva para ese partido.

La única buena noticia para la oposición es que no habrá más elecciones de gobernador en 2013. Y digo buena noticia porque si hubiera otras entidades en disputa, seguramente quedarían en manos del PRI, haciendo aun más desbalanceado el mapa político del país. Entre la luna de miel con la opinión pública de la que aún goza Enrique Peña Nieto y la debilidad extrema de la oposición, tanto de izquierda como derecha, el PRI fortalece posiciones y reconquista territorios.

No es una buena noticia para la democracia constatar la debilidad del PAN y del PRD. Un mercado político competido es esencial para el equilibrio de poderes y para una vida pública más plural. Por desgracia, me parece en este momento que hay más oposición en las redes sociales que en la escena política.

Me temo que al círculo de Peña Nieto le preocupan más algunos hashtags, que a la acción combinada del PAN y el PRD. ¿Hasta cuándo?

@jorgezepedap

www.jorgezepeda.net

Fuente: Sin Embargo

 

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