Otro banco inglés en el banquillo

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Standard Chartered es hasta la fecha el último banco británico en el banquillo, después de que Estados Unidos lo acusara de ocultar transacciones con Irán durante años, en un nuevo caso que amenaza con empañar un poco más la ya deteriorada imagen de la City de Londres.

El Departamento de Servicios Financieros (DSF) de Nueva York acusa a la entidad con sede en Londres de haber ocultado transacciones con Irán por cerca de 250.000 millones de dólares.

Standard Chartered habría estado cobrando durante al menos seis años centenares de millones de dólares en comisiones por unas 60.000 transferencias y habría expuesto el sistema financiero estadounidense “a terroristas, traficantes de armas, traficantes de droga y regímenes corruptos”, según el DSF.

Como consecuencia de estas acusaciones sus acciones se hundían en las bolsas. En Hong Kong perdieron 14,9% y en Londres cayeron 16,76%, después de perder más de 6% el lunes.

El banco puede perder su licencia en Nueva York, donde está basada su importante actividad de compensación en dólares y obligado a pagar una fuerte multa.

Los británicos Lloyds Banking Group y Barclays aceptaron hace varios años pagar centenares de millones de dólares de multa a las autoridades estadounidenses para evitar un proceso. También fueron acusadas de facilitar las transacciones financieras con países objeto de sanciones de Estados Unidos, en particular Irán.

Standard Chartered negó categóricamente que haya cometido malversaciones, asegurando que más del 99,9% de las transacciones con Irán eran legales.

“Standard Chartered no es un banco cualquiera. Su reputación es su orgullo y su equipo directivo es de una gran integridad… Es muy preocupante ver mancillada su reputación antes de que se conozcan los hechos”, se sorprendió Ian Gordon, analista de Investec.

“Es bastante probable que el banco tenga que hacer frente a momentos difíciles antes de su audición ante las autoridades la semana próxima, debido a que no hay humo sin fuego”, agregó Richard Hunter, analista de la casa de corretaje Hargreaves Lansdown Stockbrokers.

Standard Chartered, presente en particular en Asia y en Africa, apenas había dado que hablar en los últimos tiempos, apartada como estaba de los numerosos escándalos que han empañado recientemente la imagen del resto de los bancos británicos.

HSBC está también en aprietos en Estados Unidos, donde una comisión de investigación del Senado estadounidense le ha acusado de participar en actividades de blanqueo de dinero ligado al tráfico de drogas de los cárteles de México o de financiación del terrorismo en los años 2000.

El gigante bancario anunció en la presentación de sus últimos resultados que ha provisto 700 millones de dólares estadounidenses para pagar futuras multas por este caso pero los analistas estiman que la factura puede alcanzar los mil millones de dólares.

Por su parte, Barclays ha sido decapitada, perdiendo a su carismático consejero delegado Bob Diamond, a raíz del escándalo sobre las manipulaciones de las tasas interbancarias europea Euríbor y británica Líbor.

Pero este caso promete extenderse ya que hay investigaciones en curso en otros países. El Royal Bank of Scotland (RBS) ya ha reconocido haber despedido a empleados y ha prometido colaborar con las autoridades en el caso.

Los bancos están también en el ojo de mira en el mercado británico. Están obligados a aprovisionar miles de millones de libras por los productos denominados “PPI”, colocados a la fuerza a los clientes, antes de que esta práctica haya sido abolida definitivamente.

Asimismo, tienen que resarcir a pequeñas y medias empresas en un caso de ventas de productos de cobertura contra las variaciones de los tipos de interés, condenada por la autoridad de los mercados financieros (FSA) a finales de junio.

Fuente: SwissInfo.com

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