La oculta masacre de contratistas rusos en Siria

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Cada vez hay más indicios de que ataques aéreos de Estados Unidos mataron e hirieron a docenas de contratistas militares rusos en el norte de Siria a principios de este mes. Pero en marcado contraste con la muerte de un piloto ruso derribado por rebeldes en Siria en enero, cuando el aviador fue tratado como un héroe por el Ministerio de Defensa, Moscú parece desear que esta historia desaparezca, reporta CNN.

El Kremlin ha minimizado los reportes de bajas masivas, no ha dado el nombre de los que fallecieron ni ha dicho porque estaban ahí en primer lugar.

Pero los familiares de los muertos están empezando a hacer preguntas. Y detalles de por qué los mercenarios estaban en esa rica región petrolera –y el objetivo de su malograda operación – están empezando a surgir.

La noche del 7 de febrero, una fuerza de 500 hombres formada principalmente por contratistas rusos y una milicia cristiana leal al régimen sirio cruzó el río Eufrates cerca de Deir Ezzor, una ciudad siria controlada por ISIS hasta finales del año pasado.

Los rusos estaban trabajando para una compañía paramilitar llamada Wagner, que tiene a cientos de contratistas en el terreno en Siria, ayudando tanto al ejército ruso como a las fuerzas favorables al régimen.

La misión del operativo de esa noche sigue sin estar clara, pero las fuerzas avanzaban hacia un valioso campo de gas y petróleo, Coneco, controlado por las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), una milicia respaldada por Estados Unidos que ha estado combatiendo a ISIS en Siria.

Cuando las fuerzas favorables al régimen empezaron a disparar contra una base controlada por las SDF, Estados Unidos respondió con fuertes bombardeos y fuego de artillería, que continuaron durante cerca de tres horas.

Los comandantes estadounidenses trataron de contactar a sus contrapartes rusas a través de lo que se conoce como canales de no conflagración, para advertirles de su respuesta. Pero para cuando se estableció la comunicación, el contraataque ya estaba en marcha.

Una carnicería

Los resultados fueron devastadores. Los relatos de varios integrantes del contingente Wagner, que fueron transmitidos a amigos y familiares, hablan de una carnicería luego de que los comandantes estadounidenses desplegaran aviones de ataque AC-130, helicópteros y artillería en respuesta a la ofensiva.

Valery Shebayev, quien visitó a algunos de los heridos en un hospital de Moscú, dijo a CNN que al grupo se le ordenó tomar lo que fue descrito como un campo petrolero abandonado. Pero no tenían respaldo aéreo. Shebayev, quien pertenece a un grupo cosaco del cual Wagner recluta a varios de sus hombres, describió lo que siguió después como “una masacre”.

Ruslan Leviev, activista del Equipo para la Inteligencia de Conflictos en Moscú, un grupo que vigila el involucramiento de Rusia en Siria, le dijo a CNN que aunque los estimados varían, “nos inclinamos hacia unos 20 o 30 ciudadanos rusos muertos”.

El gobierno ruso declinó confirmar los reportes. El jueves, la portavoz del Ministerio de Exteriores Maria Zakharova solo reconoció que cinco rusos podían haber muerto.

Presionado por CNN sobre los reportes de un mayor número de bajas, el portavoz del Kremlin Dmitri Peskov trató de evadir la historia el viernes. “No tenemos ninguna nueva información sobre esto y ya dijimos todo lo que queríamos decir sobre este asunto”, dijo.

Fatídico encuentro entre EU y Rusia

Esta respuesta de bajo perfil ante la muerte de contratistas no es inusual: Moscú prefiere presentar su involucramiento en Siria principalmente como una guerra aérea con pocos hombres sobre el terreno.

Pero si se confirma la cifra máxima de bajas, este sería el encuentro entre Estados Unidos y Rusia más fatídico desde el fin de la Guerra Fría.

Por su parte, Estados Unidos dice que siguió los protocolos de no conflagración.

“Los rusos declararon que no estaban al tanto, cuando los llamamos, de esa fuerza que había cruzado (el Eufrates). Mientras se acercaba, fueron notificados cuando comenzaron los disparos”, dijo el secretario de Defensa de Estados Unidos James Mattis el 11 de febrero.

Esfuerzos por contactar a Wagner, que no tiene una oficina registrada en Rusia, fueron infructuosos.

A pesar de la reticencia del Kremlin, y el silencio total en los medios oficiales rusos, las muertes en Siria están dando señales de impactar la campaña electoral en Rusia, en la que el presidente Vladimir Putin apuesta a extender su mandato otros seis años. La votación es el 18 de marzo.

El lunes, el candidato presidencial liberal Grigory Yavlinsky dijo: “Si ocurrieron masivas bajas rusas, los funcionarios pertinentes … deben anunciarlo al país e investigar quién es el responsable”.

Hasta ahora, no hay señales de que las autoridades rusas tengan el entusiasmo para hacerlo.

Fuente: El Diario/ CNN

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