Hombre mata a 6 rehenes en Florida

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Arrodillados, dos rehenes clamaban por sus vidas mientras un hombre armado les apuntaba en la cabeza y permanecía atrincherado en un apartamento de un populoso edificio de Hialeah tras matar a otras seis personas, informó el sábado una fuente policial a El Nuevo Herald. Después fue abatido por la policía.

El sujeto estaba siendo filmado con la indefensa pareja con una diminuta cámara de un robot del escuadrón táctico de Miami-Dade, reveló la fuente policial que pidió no ser identificada.

Alrededor de la 1 a.m. del sábado, los equipos tácticos de la policía de Hialeah apoyados por fuerzas combinadas y de francotiradores de la policía condal, Miami Beach y Sweetwater mataron al violento sujeto aún no identificado.

“Hoy es un día muy triste para Hialeah”, dijo con la voz entrecortada el alcalde Carlos Hernández a El Nuevo Herald. “Nunca habíamos pasado por una situación tan extrema, con tantas víctimas en un edificio con tantas personas indefensas y tantos otros obstáculos que la policía debía que superar. Parecía una película que ahora deja de luto a nuestra comunidad”.

Junto con la muerte de cinco personas en el restaurante Yoyito, en el 2010, es la mayor masacre que ocurre en Hialeah desde la década de los 90.

El alcalde ofreció sus condolencias a los familiares de las víctimas y agradeció a todos los departamentos de policía.

“Se usaron todos los medios en nuestras manos”, dijo Hernández. “Entre ellos un robot que permitió dar un mejor panorama de lo que ocurría dentro del apartamento para salvar las vidas de la pareja secuestrada”.

La fuente policial agregó que varias de las seis víctimas murieron desangradas debido a que el sujeto disparó indiscriminadamente a los rescatistas y policías que llegaron a atender la emergencia en el edificio del 1485 de la calle 46 del oeste.

Entre los muertos figuran los esposos Italo Pisciotti, de 78 años, y Samira Pisciotti, de 68, quienes estaban a cargo de la administración del edificio. Ellos fallecieron baleados la noche del viernes, tras lo que parece haber sido una discusión relacionada con uno de los apartamentos de la unidad.

Una tercera víctima del tiroteo fue encontrada posteriormente dentro del edificio, según información ofrecida por amigos y familiares que estaban en el lugar. El hombre fue identificado como Carlos Gavilanez, de 30 años, casado y con dos hijos. La víctima no tenía relación con los Pisciotti.

La hija de la pareja asesinada, Shamira Pisciotti, aseguró que escuchó alrededor de 15 disparos cerca de las 6:30 de la tarde del viernes y que vio a varios de los vecinos salir de sus apartamentos a ver lo que sucedía.

“Vi a mi mamá muerta. Ella murió al momento de recibir el disparo pero me parecía que mi papá aun estaba vivo. No pude ver más porque llegó la Policía y nos evacuó a todos. Yo escuché entre 15 y 20 disparos”, dijo Shamira en declaraciones a El Nuevo Herald.

“Ellos fueron a ver a un inquilino que había puesto una queja. Al parecer él fue el que hirió a mi papá y mi mamá”, agregó la joven.

El supuesto asesino tiene alrededor de 50 años y vivía sólo con su mama, una señora “ancianita”, dijo Gerardo Peraza, quien vive en el primer piso del edificio. “El era un cubano, una gente solitario”, describió. “Alto, fuerte, blanco”.

El área se encontraba acordonada por decenas de agentes de la policía, con el respaldo de oficiales del Condado Miami-Dade y unidades de bomberos que impedían el paso de autos y peatones a la zona mientras las autoridades realizaban la investigación e interrogaban a potenciales testigos.

El alcalde Hernández le dijo a El Nuevo Herald que la situación había sido tan crítica que a pesar de los esfuerzos para evacuar la zona varias personas habían quedado en los apartamentos cercanos a donde se había atrincherado el sujeto. Entre estas personas, detalló el alcalde, había dos muchachas que se refugiaron en el baño de un apartamento contiguo.

“Habían muchos factores de riesgo”, dijo Hernández. “No sólo eran los rehenes que estaban en peligro, sino otras personas indefensas que felizmente pudieron ser salvadas”.

Fuente: El Nuevo Herald

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