El grito del balcón, el grito de la calle

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Por Víctor M. Quintana S.

Cuando, desde sus respectivos balcones las autoridades griten “¡Viva México¡” el próximo 15 de Septiembre, sería bueno preguntarles: ¿cuál México? ¿El de ustedes o el de las mayorías? Porque si algo queda claro con los acontecimientos de los días recientes es que sigue habiendo dos Méxicos, diferentes, por lo menos: el de las cúpulas y el de las calles.

La máxima, pero no única expresión de esta realidad escindida de nuestra patria la constituye el mensaje de Enrique Peña Nieto con motivo de la entrega de su Ier. Informe de Gobierno. El suyo fue recuento acrítico, triunfalista, que dejó de lado el análisis, de una economía estancada, que olvidó los miles de asesinados y desaparecidos. Peña Nieto vino a agitar la zanahoria de las reformas estructurales como panacea para todas las dolencias de este país e incapacidades de sus élites. Ante la hipocresía encorbatada de la minoría de políticos y empresarios consentidos del régimen Peña Nieto remató menospreciando las protestas e inconformidades callejeras de los millones de perjudicados de sus políticas, tildándolas de “minorías”.

Dos días antes, las élites político-gobiernistas de dos de los estados más sacudidos por la violencia, Michoacán y Chihuahua, se dieron cita en el Palacio de Bellas Artes para homenajear al cantante Juan Gabriel. Podrá alegarse que los gobernadores de esas entidades no escuchan ni a su pueblo ni a sus mejores asesores, pero nadie negará que al Divo de Juárez, a ese sí lo escuchan.

Ese México de los privilegios sigue arrogándose el derecho de hablar y decidir por las mayorías, así sea en perjuicio de las propias mayorías. Así fue con la Reforma Educativa, así se está haciendo con la Reforma Energética, así pasará con la Reforma Hacendaria.

El México de los privilegiados se convierte en el México de los evaluadores. Gobierno y medios linchan a los maestros de la CNTE porque se manifiestan, no contra la evaluación, sino al uso de la misma para arrasar con sus derechos laborales. Legisladores satisfechos de desayunos y comidas parlamentarias votan, implacables, la Ley del Servicio Profesional Docente y les aplauden los evaluadores sistemáticos de cuanto pasa en este suelo, las cúpulas empresariales y los medios adictos a los poderes establecidos.

Pero, ya que vamos a evaluar, ¿por qué no evaluar y despedir como se pretende hacer con los maestros, el trabajo de los legisladores? ¿O a los integrantes del gabinete del Presidente y del Gobernador? ¿No se  podrían evaluar, por ejemplo, las competencias y capacidades de los delegados de las dependencias federales en Chihuahua? Y ya que las cúpulas empresariales son las grandes impulsoras de las evaluaciones y despidos sumarios, ¿por qué no evaluar el desempeño de algunas de las grandes empresas que operan en este país?

Los neoliberales en el gobierno y en la empresa privada, terminarán por aumentar el IVA y aplicarlo también a medicinas y alimentos, porque según sus cortos análisis es un impuesto universal e ineludible. No se fijan en las grandes cifras de la evasión fiscal de un puñado de consorcios como Televisa. Ni toman en cuenta que los impuestos así aplicados, deterioren el ya macilento poder adquisitivo del salario, hagan tronar miles de pequeñas y medianas empresas, contraigan el mercado interno y aticen la espiral de violencia que a pesar de las cuentas alegres de los gobiernos, se sigue expandiendo:

Por todos lados, el México de los poderosos económica o políticamente sigue tensando la cuerda con que se amarra al México roto, al México que día a día combate por la cada vez más difícil subsistencia.

Pero otro México bulle  a contrapelo de celebraciones y auto-celebraciones. La contestación de los maestros de la CNTE, que el gobierno pretende encapsular y acotar como la de un “grupo de radicales”, ha cundido fuera de ese organismo y ha logrado sumar a amplios contingentes del SNTE. En Chihuahua es el magisterio de las escuelas primarias de más prestigio quien ha tomado la vía de la protesta, contradiciendo al líder gordillista de la sección 8, más preocupado por retomar el negocio de las tienditas escolares que por defender los derechos de sus agremiados. En Michoacán y en Guerrero, las comunidades rurales se auto-organizan para defenderse de los delincuentes y de los policías y soldados que se supone debían combatir a los primeros. Los yaquis defienden su agua; los huaves su potencial de energía eólica, los rarámuri su territorio, los jóvenes su derecho a la educación, las mujeres, a una vida libre de violencia.

La calle se va a encender más si las minorías que se pretenden mayorías siguen atrincheradas en sus privilegios y en sus percepciones (en los dos sentidos de percepciones). Este país no aguanta más. No son las marchas ni bloqueos los que nos desgarran como nación, sino el enorme abismo de desigualdad que hay entre el mundo de los privilegiados y el de los necesitados. Eso es lo que grita la gente en la calle, en las carreteras, en los puentes No son las “reformas estructurales” de Peña lo que va a salvar este país, y a dinamizar su economía sino la decisión de desmantelar las estructuras que perpetúan la inequidad y los privilegios.

* Víctor M. Quintana S. Doctor en ciencia política y dirigente estatal de Morena en Chihuah

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