El Gordillazo

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Por Sergio Sarmiento

Ha sido inevitable que se vea la detención ayer de la maestra Elba Esther Gordillo, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, como el equivalente del Quinazo que llevó a la cárcel al líder petrolero Joaquín Hernández Galicia el 10 de enero de 1989. Como la maestra, la Quina era considerado un baluarte del sistema sindical y político del país.

Los dos eran tan poderosos que se pensaba que el gobierno no se atrevería a meterse con ellos.

Tanto para Carlos Salinas de Gortari como para Enrique Peña Nieto estas detenciones fueron una forma de declarar una independencia ante el corrupto sistema sindical del país.

La maestra fue detenida con una orden de aprehensión girada por un juez.

Éste no fue el caso de la Quina, a quien se le detuvo sin ninguna orden por supuesta posesión de armas y a quien aparentemente se le sembró un muerto. La acusación es por desvío de recursos del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación por un monto, hasta ahora, de 2 mil millones de pesos.

El consumo de la maestra era conspicuo y rebasaba con mucho los 80 mil pesos que declaró como ingreso mensual a Fernando del Collado de Milenio en 2011. Bolsas, ropa, cirugías, aviones privados, casas, apartamentos: todo era muy evidente.

Dicen que el dinero no se puede esconder, pero la maestra ni siquiera trataba de hacerlo.

La gran pregunta ahora es si los miembros del SNTE le mantendrán la lealtad o si la abandonarán como lo hicieron con Carlos Jonguitud Barrios en mayo de 1989, cuando Salinas de Gortari desplazó al entonces líder de los maestros para encumbrar a Elba Esther.

También es importante saber si la ausencia de la maestra fortalecerá a la Coordinadora Nacional de trabajadores de la Educación y la resistencia ante la reforma educativa. La sucesión en el SNTE se convierte en un tema de seguridad nacional.

La Procuraduría General de la República parece haber preparado bien el caso en contra de la maestra.

Las presentaciones que se hicieron ayer en la PGR sobre las transacciones y cuentas sugieren que las autoridades hicieron bien su tarea.

Habrá que ver en los próximos días si el gobierno está igualmente preparado para afrontar las consecuencias de esta acción.

Sería muy ingenuo no ver una relación entre la aprobación de la reforma educativa a nivel constitucional y la detención al día siguiente de Elba Esther. Las movilizaciones en contra de la reforma sin duda continuarán.

Pero la reforma ya no tiene vuelta atrás. Más aún, el presidente Peña Nieto ha mostrado que no le tiembla la mano al enfrentar a personajes de poder. Las declaraciones de que el Estado retomaría la rectoría sobre la educación adquiere un nuevo sentido tras la detención de la presidenta del SNTE.

Así como es inevitable comparar el Gordillazo con el Quinazo, también lo es especular sobre las posibles acciones que pudieran realizarse en contra de otros líderes sindicales que han hecho gala de una gran riqueza personal. La atención se centra de inmediato sobre Carlos Romero Deschamps, el secretario general del sindicato petrolero. Claro que Elba Esther estaba en confrontación, aunque moderada, con el gobierno, mientras que Romero Deschamps es senador por el PRI y ha ofrecido todas las muestras necesarias de lealtad al presidente.

Pero si al Gordillazo no le siguen medidas en contra de otros presuntos responsables de corrupción, será inevitable concluir que la detención de la maestra tuvo como simple objeto quitarla de en medio porque era un problema para el gobierno.

DESAPARECIDOS

Más de 26 mil desaparecidos en el sexenio de Felipe Calderón según Lía Limón, la ex panista que es hoy subsecretaria de derechos humanos de la Secretaría de Gobernación. Es una cifra que habrá que añadir a las ya enormes que registran el número de homicidios dolosos y el de ejecuciones relacionadas con la guerra contra el narco.

Fuente: Reforma

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