Viene ahora caravana de madres de migrantes desaparecidos

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Ejemplo vivo de las tragedias que provocan las políticas migratorias inhumanas de los gobiernos de Estados Unidos y México, en las próximas horas ingresará a territorio mexicano a través de la garita El Carmen-Talismán cerca de 50 mujeres procedentes de Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala, todas ellas madres de transmigrantes desaparecidos en el trayecto de México a la frontera norte.

Esta caravana, la número decimocuarta, que organiza el Movimiento Migrante Mesoamericano hace presencia en un momento y en un lugar convulsionados por la crisis humanitaria que se desarrolla con el caminar de más de 7 mil personas, una tercera parte niños, en su mayoría procedentes de Honduras pero que en la medida en que avanza se incrementa con grupos de guatemaltecos, salvadoreños, nicaragüenses y hasta mexicanos.

Todos ellos consideran que a pesar del alto costo en penurias y esfuerzo, avanzar por la ruta migratoria en masa y en el contexto de una caravana organizada es mucho menos peligroso que andar en pequeños grupos la ruta migratoria.

La 14 caravana del Movimiento Migrante Mesoamericano meticulosamente organizada con visas, protección del estado mexicano, logística y atención de las necesidades vitales de las viajeros, se propone hacerse presente en la columna del éxodo hondureño, que el día de hoy acampa en Huixtla, a unos 80 kilómetros de frontera Talismán. Ahí ellas le ofrecerán un mensaje de aliento y solidaridad a los caminantes que este día procesan el doloroso duelo de haber perdido a uno de los suyos.

Anoche en Huixtla, fue velado el cuerpo del joven Melvin Josue, quien el día de ayer se cayó de uno de los trailer sobre saturados que ayudan en el avance de los migrantes. Sufrió fractura de cráneo y los especialistas de Médicos del Mundo nada pudieron hacer para salvarlo. Esta primera baja en el éxodo migrante reactivo la preocupación de las organizaciones de derechos humanos que de manera precaria acompañan la caravana. Peros obre todo extendió una sombra de desanimo y temor en el resto de los caminantes.

Fuente: La Jornada

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