Sin Maíz No Hay País repudia amparo a Monsanto

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El colectivo Sin Maíz No Hay País repudió la suspensión provisional que un juez otorgó a Bayer-Monsanto, que la exenta de la aplicación del decreto presidencial que busca eliminar el uso de glifosato y maíz transgénico.

El colectivo Sin Maíz No Hay País repudió hoy la suspensión provisional que un juez otorgó a Monsanto, filial de la transnacional Bayer, que exenta al gigante de la agrotecnología de la aplicación del decreto presidencial que busca eliminar el uso del polémico herbicida glifosato y del maíz transgénico para 2024.

En un comunicado emitido hoy, el colectivo señaló que la decisión de Francisco Javier Rebolledo, juez Sexto de Distrito en Materia Administrativa, “atenta contra el interés general, los derechos humanos de la población mexicana a un ambiente sano, a la biodiversidad, a la salud y a una alimentación adecuada”, y privilegia en cambio “los intereses particulares de la corporación Bayer-Monsanto”.

Sin Maíz No Hay País, campaña que se realiza desde hace años para prohibir la siembra de maíz transgénico en México, urgió al juez a “rectificar” su decisión en la sesión que se llevará a cabo el próximo 26 abril.

Según el colectivo, el juez ha sido el único en otorgar un amparo –de 10 procedimientos iniciados, nueve han sido rechazados– bajo el pretexto de que la aplicación del decreto implicaría un “riesgo de afectar la producción agroalimentaria, así como la seguridad y soberanía alimentaria” y aumentaría la importación de maíz, argumentos que las organizaciones tacharon de “falsos”.

Con esta suspensión, el juez abrió la puerta a que el decreto no pueda ser utilizado para revocar permisos que gobiernos anteriores otorgaron a Monsanto para importar glifosato y maíz transgénico, “ni para que las autoridades lo usen como herramienta de análisis en caso de nuevas solicitudes”.

El colectivo negó que el uso de glifosato y de los cultivos modificados para resistir al herbicida no ha aumentado los rendimientos, pero incrementó la exposición de los campesinos y de los ecosistemas a sus efectos tóxicos.

“En el sector agrícola, la realidad es que el uso de estas tecnologías transgénicas y del paquete tecnológico asociado, incluyendo al glifosato, están asociados a la pérdida de soberanía y autosuficiencia alimentaria, debido a que la venta de semillas y agrotóxicos está controlada por unas cuantas empresas que son las que toman las decisiones de qué comemos y cómo se produce”, planteó.

Fuente: Apro

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