Javier Duarte se tomó todo el tiempo para huir

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El escándalo estalló cuando, de manera sorpresiva, Javier Duarte anunció en un noticiario televisivo que pediría licencia. A partir de entonces las aguas se agitaron y el Congreso de Veracruz comenzó a ventilar los desmanes financieros que le heredó al interino Flavino Ríos Alvarado. Las autoridades sabían sobre el quebranto financiero pero nadie actuó para detener a Duarte. Por eso, el miércoles 19, cuando la titular de la PGR, Arely Gómez, dijo que lo buscaba la justicia, no hubo quien pudiera localizarlo.

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Por Noé Zavaleta/ Proceso

El miércoles 12, un día después de su visita a Televisa, donde fue entrevistado por Carlos Loret de Mola en su noticiario matutino, Javier Duarte fue visto por última vez en la Casa Club de Golf Xalapa.

El jueves 13, por la tarde y ya sin su aparatoso cuerpo de seguridad, recibió a los hijos de un viejo amigo de su familia. Había pasado las últimas horas jugando golf. Se veía tranquilo.

En su residencia el movimiento era intenso, similar al del 5 de junio pasado, cuando el panista Miguel Ángel Yunes Linares ganó los comicios y se convirtió en el sucesor de Duarte. A partir de entonces se fue quedando solo, mientras que la confrontación con Yunes subía de tono. Las acusaciones en su contra crecían.

Poco después de que su partido perdió la gubernatura, el priista reunió a sus escoltas y personal de ayudantía y les soltó la siguiente frase, cuenta al corresponsal un empleado de Casa Veracruz:

“Ustedes, conmigo hasta el final, cabrones. No quiero que tengan temor por su empleo o que se quieran ir a otra área. Se quedan conmigo, pase lo que pase”.

Asegura que días antes de acudir al noticiario “Despierta” con Loret de Mola, la familia Duarte Macías empezó a sacar objetos y mobiliario de la residencia oficial de la calle 24 de Febrero, colonia 2 de Abril, en Xalapa. Se llevaron todos los cuadros, obras de arte, muebles, alhajas, equipos electrónicos y vehículos. La desmantelaron. Sólo la sala de cine quedó intacta. De los seis perros que había, se llevaron cinco.

El empleado oyó decir a los de la mudanza que el flete iba a Zihuatanejo. El martes 11 Duarte regaló a la servidumbre de Casa Veracruz –cocineros, empleados de mantenimiento, escoltas y policías estatales– todo su guardarropa de cuando era obeso: chamarras Ferragamo, sacos Armani, playeras Lacoste y otras prendas. También se desprendió de su cava, de las artesanías y los regalos que recibió de los priistas que lo adularon cuando estaba en funciones.

Su esposa, Karime Macías de Duarte, no fue tan generosa, pues necesitó medio camión para llrse su guardarropa de marca y sus codiciados zapatos Jimmy Choo y Valentino.

El operativo de Casa Veracruz se repitió en las casas que Duarte tiene en el Club de Golf Xalapa, en Tres Pasos, en Emiliano Zapata, y en su departamento de la Torre Pelícano, en Boca del Río.

Días antes de que un juez librara la orden de aprehensión contra él, contra sus  amigos y colaboradores, reporteros del sur de Veracruz alertaron que Antonio Macías y Yazmín Tubilla Letayf, los suegros del gobernador con licencia, también estaban vaciando su casa y prescindiendo de sus escoltas.

Con la Casa Veracruz ya vacía, elementos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) de la Procuraduría General de la República (PGR) realizaron un cateo. Se encontraron con una casa abandonada. El personal de cocina y de mantenimiento confiaron a los agentes su preocupación: “Tenemos miedo a que no nos paguen”.

Orden de captura

El miércoles 19, la titular de la PGR, Arely Gómez, declaró que Duarte era acusado de delincuencia organizada, lavado de dinero y defraudación, por lo que el gabinete de seguridad lo estaba buscando.

El viernes 21 por la noche, la propia PGR informó que agentes de la AIC, de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delitos Federales (SEIDF), junto con otros elementos del Ejército y la Marina, ejecutaron cinco órdenes de cateo en distintos domicilios en la Ciudad de México asociados al gobernador con licencia. Los inmuebles se ubican en las delegaciones Coyoacán, Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo.

La lista de investigados por la PGR, producto de las denuncias del jurídico de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), de las querellas de Yunes Linares y de las diligencias de la AIC y de la Fiscalía General del Estado (FGE), incluye a los diputados federales Édgar Spinoso, Tareck Abdala Saad, Érick Lagos Hernández y Jorge Carvallo Delfín, que ocuparon cargos durante la administración duartista.

La carpeta de investigación 1135/2016 de la FGE, a la que este semanario tuvo acceso, documenta que a Spinoso, Oficial Mayor de la Secretaría de Educación de Veracruz y actual legislador federal, le aparece la escritura pública 27950, inscrita en la Notaría Pública 11, que da cuenta de una propiedad de Torre de la Palmera, oficinas 1003 y 1005, con un valor de 8 millones de pesos.

También es dueño de las oficinas 203 y 1212 en Torre Ánimas, las cuales están valuadas en 7 millones de pesos y se encuentran registradas en la Notaría número 15, así como de dos departamentos en Houston, Texas, a nombre de su esposa, los cuales tienen un valor global de 2 millones 140 mil dólares.

A Vicente Benítez, quien fue despedido de la Tesorería cuando la Policía Federal le encontró 25 millones de pesos en el aeropuerto de Toluca y hoy es diputado local por Nueva Alianza, Yunes Linares le atribuyó en la misma querella propiedades en Costa Rica, así como hoteles y terrenos. La PGR ya los intervino.

En la misma carpeta de investigación de la FGE, Yunes señala a varios supuestos prestanombres de Duarte: José Juan Janeiro Rodríguez, de Controladora Prado Norte, con domicilio en Lomas de Chapultepec; Inmobiliaria Cartujano, donde aparecen Moisés Mansur Cysneros y José Antonio Bandin Ruiz; Boydar S. de R.L., de José Juan Janeiro Rodríguez, y Valkany S. de R.L., de Janeiro Rodríguez y Bandin Ruiz.

A la cuñada de Duarte y a su suegra, Mónica Guihan Macías Tubilla y María Virginia Yazmín Tubilla Letayf, respectivamente, la PGR las investiga por sus propiedades en Woodlands, Texas.

En las querellas de la PGR y en la FGE, a Duarte también se le siguen diligencias por propiedades reportadas en Estados Unidos (las ya citadas de Woodlands, Texas), en las ciudades españolas de Madrid y Bilbao y por sus departamentos en la Torre Publex, Torre Levant y Torre Pelícano, de Boca del Río.

Apenas el jueves 20 por la tarde, los suegros de Duarte tramitaron sendos amparos (el 1167/2016 y 1168/2016), que quedaron exhibidos en los estrados del Juzgado Noveno del Circuito Judicial de Coatzacoalcos, para evitar ser detenidos.

El 22 de julio pasado, los exfuncionarios de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan) Salvador Manzur Díaz –hoy delegado federal del Banco Nacional de Obras–, Gabriel Deantes Ramos –hasta hace unos días secretario del Trabajo y Previsión Social–, así como el exsubsecretario de Egresos, Carlos Aguirre Morales, y Tomas Ruiz González, extitular de la Sefiplan y actual secretario de Obras Públicas, también tramitaron amparos ante Miguel Ángel González Limón, juez segundo de Distrito del Poder Judicial de la Federación.

La prima de Karime Macías, Corsica Ramírez Tubilla, responsable de coordinar las redes sociales de Duarte, hizo fortuna con los contratos en la organización de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014. Hoy administra su propia productora musical.

El desastre financiero

En la última sesión del Órgano de Fiscalización con diputados locales de la Comisión de Hacienda se revisaron las “áreas de riesgo financiero” de Veracruz. Los legisladores pusieron sobre la mesa varias aristas de la Cuenta Pública 2015, así como “pasivos contingentes” encriptados, en un intento por matizar el quebranto financiero de Duarte.

Legisladores del PAN y el PRD concluyeron que el desvío sexenal asciende a 80 mil 888 millones 402 mil 510 pesos. Esto significa que Duarte cometió daño patrimonial equivalente al presupuesto de dos de los seis años que gobernó; es decir, la ASF y la Comisión de Vigilancia y de Hacienda del Congreso estatal desconocen en qué se gastaron 3.5 de cada 10 pesos del erario. Nadie sabe dónde están.

Fuente: Proceso

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