Encriptados

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Por Misael Máynez

¡Nos hundimos capitán! Grita desaforado un marino, ¿qué hará al respecto? Le increpa desesperado. El capitán con un dejo de desprecio le dice al almirante, alguien explíquele al inútil que estamos en un submarino.

Algo similar ocurre en estos momentos, hay marineros que no reconocen estar en el submarino. Un submarino básicamente me atrevo a definirlo como una cápsula hermética que se sumerge e impide cualquier contacto con el exterior.

Creo es lo ocurrido en este momento, hay cápsulas herméticas que impiden la comunicación con el exterior y consecuencia lógica su interpretación. Todos los mensajes y discursos parecen estar en otro lenguaje, encriptado, para que sólo lo entienda la clase gobernante y no la mayoría de los mexicanos. Esta situación solo permite ver lo de adentro, lo inmediato o lo que se quiere ver, no más allá.

México entero y sus diferentes órganos de gobierno deben entender que están encriptados y no hacen la lectura correcta del exterior; fuera de las instituciones hay un clamor generalizado de mayores oportunidades, de salarios que permitan vivir por encima del límite de la supervivencia, flota en el ambiente una exigencia muy fuerte de transparencia, lo que veo como el reflejo exterior del sentimiento de rechazo por la corrupción aberrante que mancha todos los órdenes de gobierno.

O explíqueme Usted como entender rechazo o limitaciones a leyes que buscan incrementar la transparencia y el buen manejo del dinero de todos; aunque las decisiones sean de unos cuantos no debemos olvidar que es dinero de todos y en mayor o menor medida contribuimos a que se disponga de ese recurso para el funcionamiento de la sociedad mexicana. No encuentro otra razón que sobreponer interese personales o de grupos al de la mayoría y eso solo lo viven quienes están encapsulados. Quienes ven una realidad distinta a lo que es diferente a lo que vive el 98% de los mexicanos que debemos hacer que el ingreso recibido el fin de semana, quincena o mes tenga habilidad elástica de alcanzar hasta la próxima fecha de pago y ese inter parece interminable, estresante, agotador y en casos extremos deprimente.

Los resultados de la pasada elección hablan de esa desesperación, los ciudadanos buscamos opciones, queremos encontrar una veta de gente que interprete la realidad sin estar acotados por una cápsula o por un grupo de personas que sobrepone sus intereses. De ahí que haya cambio de partido en la mayoría de los estados donde hubo elección; por eso triunfaron candidatos independientes. Hay desesperación, no encontramos quien realmente nos responda con integridad y transparencia.

Asevero que la única solución real a la corrupción está en la transparencia; urgen servidores que entiendan la vacuna real contra la corrupción, ir contra la transparencia es ocultar intereses personales y de grupo para tener privilegios.

OJO, quienes resultaron ganadores pueden ser presos más pronto de lo que creen por intereses raudos y sin darse cuenta los van a encapsular, a separar de la realidad y por consiguiente terminarán aislados e indiscutiblemente hundidos, tarde o temprano.

Hay muchas áreas de oportunidad para fortalecer la transparencia en el actuar de los gobiernos; tenemos muchas formas de hacer que la ciudadanía se entere del acontecer del gobierno y del uso y destino del dinero de todos, pero eso si y solamente si será posible con madurez de los políticos ganadores para no permitirse ser aislados. Forzosamente deben ser incluyentes en los hechos, no en los discursos; los discursos ya no alcanzan para resolver ese inter entre días de pago. Los discursos son insuficientes para explicarnos las faltas de oportunidad, de apoyo al deporte, la cultura, educación y tantas áreas pendientes. Ahora necesitamos hechos que sean contundentes en el mensaje. Urgen líderes que entiendan claramente que sus actos nos gritan tan fuerte que impiden escuchar lo que nos dicen en sus discursos huecos.

Urge un almirante que aclare a los marineros que están en un submarino y se están hundiendo. Que el aislamiento de la realidad los hace vulnerables, que aún en su hermética burbuja se van a hundir. La única forma de navegar en contacto directo con el exterior es una embarcación abierta, que permita convivencia con el entorno: el viento, el mar, la tripulación y demás. Es en un ambiente de apertura, relacionándose con todo y con todos donde se llega a buen puerto, no en la sustracción y limitación al contacto con el exterior. Ojalá todas las autoridades electas este pasado proceso lo entiendan y actúen en consecuencia; de lo contario, seguiremos anclados a viejos vicios que lastiman y limitan el desarrollo de un pueblo generoso y ávido de ser considerado. Antes de terminar, déjeme preguntarle si sabe cuántas anclas tiene un barco, ¿no sabe? Tiene once, por eso siempre gritan “Eleven” anclas.

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