“El Vicentillo” involucra a Sedena y EMP en tiempos de Calderón y Fox

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Jesús Vicente Zambada Niebla, El Vicentillo, declaró bajó juramento que su padre, Ismael El Mayo Zambada García, tenía “en el bolsillo” a Humberto Eduardo Antimo Miranda, oficial mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en el sexenio de Felipe Calderón, y al escolta personal del expresidente Vicente Fox, coronel Marco Antonio de León Adams. Al reiniciarse el juicio en contra del narcotraficante mexicano Joaquín El Chapo Guzmán Loera, en la Corte Federal del Distrito Este, en el barrio de Brooklyn, El Vicentillo narró detalles para poner a militares al servicio de los capos del Cártel de Sinaloa.

Un general que fue el Oficial Mayor de la Secretaria de Defensa Nacional en 2007 y un coronel encargado de la seguridad personal del presidente de México en el 2001 fueron identificados como colaboradores pagados de Ismael El Mayo Zambada, jefe del cártel de Sinaloa, por su hijo, Vicente Zambada Niebla Vicentillo, al testificar contra su compadre Joaquín Guzmán Loera en un tribunal federal en Brooklyn.

Zambada Niebla, como testigo cooperante con la fiscalía en el juicio contra el Chapo Guzmán, reveló que en 2007, un general que identificó solo por su apellido (Antimo), solicitó una cita y se reunió con su padre en Culiacán. En ese encuentro, donde “Vicentillo” estaba presente, el general explicó que “estaba buscando a mi papá porque había rumores en la Secretaria de Defensa” de que varios capos estaban buscando dividir a los generales, ofreciendo pagar por el arresto de “mi padre y de mi compa Chapo”.

Dijo que, entre otros, los Carrillo Fuentes, los Beltrán Leyva y los Zetas estaban en ese juego. Sin embargo, “algunos generales pensaban que era mejor” estar de lado de su padre, y estaban preocupados por las guerras impulsadas por esos cárteles en todo el país.

La reunión, dijo, duró unas cinco horas y al final “mi padre agradeció” la visita, quedaron en que el general los mantendría informados sobre estos intentos en contra de ellos como también de operativos del gobierno y le entregó 50 mil dólares al militar, con el acuerdo de que esa cifra sería entregada cada mes.

El General Humberto Eduardo Antimo Miranda fue el oficial mayor de la Secretaría de Defensa Nacional en esas fechas hasta el 31 de marzo del 2008, cuando fue retirado de ese cargo.

“Vicentillo” también habló sobre un “coronel Adams” a quien identifico como “contacto directo de mi padre” y que era “encargado de la seguridad del presidente Fox” en el 2001. Agregó que tuvo reuniones con su padre, donde le pasaba información. Indicó que cuando se escapó el Chapo de la cárcel, él ayudó a informarle de cómo evadir los que lo estaban persiguiendo. Una de las reuniones con el coronel Adams fue el el restaurante El Lago en Chapultepec. Su apodo era “El Chicle” (por la marca de chicles Adams).

Un coronel Marco Antonio de Leon Adams fue jefe de la guardia personal del Estado Mayor Presidencial en esas fechas.

Con esta novedad se realizó la 22 audiencia y la séptima semana de este juicio contra el Chapo Guzmán, el cual se reanudó este jueves después de un breve receso navideño con este testigo “estrella” de la fiscalía.

El “Vicentillo”, guiado por el interrogatorio de la fiscalía, se dedicó durante horas a trazar el universo del cartel de Sinaloa en el cual fue criado hasta su arresto (si no es que se entregó después de una negociación con la DEA) en 2009 en la Ciudad de México. Poco después fue trasladado a Estados Unidos donde, a cambio de buscar una reducción de una condena por narcotrafico además del traslado de su familia inmediata a Estados Unidos, firmó un convenio de cooperación con la fiscalía. Informó que como parte de su acuerdo, entregará casi 1.4 mil millones de dólares de su fortuna a Estados Unidos.

El testigo abundó sobre la extensa corrupción que es parte integral de la operación de los cárteles, señalando que comandantes y otros oficiales de la policía federal, judicial estatal y municipal en Sinaloa estaban en la nómina de su padre y del Chapo a cambio de “protección”. Calculó que a nivel estatal, se pagaban más de un millón de dólares mensuales – más bonos – a estos oficiales. Indicó que también se hacía lo mismo por otros integrantes de la organización de su padre en otros estados, desde Oaxaca y Chiapas, la ciudad de Mexico, a zonas fronterizas como Ciudad Juárez y Mexicali.

Explicó que él aprendió varios aspectos del negocio acompañando a su padre, a quien identificó como “el líder del Cartel de Sinaloa”, llegando a ser un jefe más del cártel pero también el “hijo del líder”.

Resumió sencillamente el propósito del cártel: “la meta, como todo negocio, es ganar dinero, mucho dinero… con el dinero se gana poder”. Pero alertó que con “envidias” a ese poder, se generan problemas, y por ello se requiere de protección, incluyendo la que se compra con la corrupción.

Pero la meta de su presencia en este tribunal era vincular al Chapo a la narrativa de la fiscalía de que Guzmán era socio de su padre y otro líder del cártel. Preguntado sobre cuándo lo conoció por primera vez respondió:“vi a mi compadre a finales de los 80 en casa de mis papás”. Informó que el Chapo es el padrino de su hijo menor; y a lo largo del día, lo identificó como protagonista principal en el desarrollo y negocio del cartel, de las guerras contra otros capos, y su cercanía con su padre.

Hoy “Vicentillo” se encontró por primera vez en por lo menos una década a unos metros de la mesa donde estaba sentado en la mesa de la defensa el hombre que repetidamente llamo, con cierto cariño, como “mi compa”, o “mi compadre”. Al inicio intentó saludarlo con una sonrisa, pero El Chapo, vestido en un traje azul marino, no respondió y evito intercambiar miradas con Zambada Niebla el resto del día.

Aunque implicó al jefe de protección del presidente Vicente For, ofreció evidencia para exonerarlo de la fuga del Chapo de la prision de Puente Grande, al subrayar que “no es cierto” que Fox y otros de su gobierno hubieran sido sobornados, ya que ese escape fue realizado por otros.

También ofreció una versión, anteriormente comentada por otro testigo en este juicio, sobre una propuesta fracasada para usar barcos de Pemex para trasladar droga. Comentó que “un representante de políticos” y de Pemex, no identificado, se reunió con su padre y el Chapo para proponer el uso de una nave de la empresa paraestatal para trasladar unas 100 toneladas de cocaína, y dado que el buque era de esa empresa, suponían que tal iniciativa seria “exitosa”. Sin embargo, dijo que no sabia qué sucedió ya que fue arrestado poco después de estas pláticas.

Con “Vicentillo”, la fiscalía continúa hilando la narrativa sobre el cártel y el papel del Chapo que está presentado ante el jurado en este caso, incluyendo las alianzas y las guerras dentro de ese universo. Estará de regreso en el banquillo de los testigos este viernes.

Fuente: La Jornada/ Proceso

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