Assange, libertad de prensa y Notre-Dame

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La filosofía es dinamita, sirve para descubrir y enfrentar al enemigo, pues enseña  a pensar. Y pensar está pasado de moda. Ello es triste y trágico. Hoy, hombres devaluados -semihumanos- se dedican, unos a creer que son libres y diligentes, sin pensar que en realidad no lo son, y otros a fraguar tal creencia sin pensar en su necedad e incuria. Y sin pensamiento, libertad y responsabilidad, el ser humano se degrada, junto con sus catedrales. ¡Qué contraste con lo que dice el Salmo 8 del rey David: el ser humano fue creado “un poco inferior a Dios!”.

La hazaña realizada por hombres de verdad -semidioses-  hace días, de confirmar con imágenes,  la realidad de los hoyos negros, es prueba de lo que dice el salmo. En este contexto, Frido Aliotti Kyan, periodista, dialoga virtualmente con Sócrates, sobre Julian Assange y un punto enigmático de Notre-Dame incendiada.

Frido: el enemigo actual es la creencia de que se es libre y diligente. Esa creencia es una artimaña ideada por el poder corporativo, militarista y estatal, con el fin de controlar. Es control social y mental de una irracionalidad animal, a través de las computadoras sico-políticas que todo ven y todo rigen. Cambridge Analítica es apenas la punta de la trama.

Fíjate Sócrates, que atisbo bajo la pesada sombra de ese control, la existencia de una relación simbólica y sibilina, entre la violación quemante del derecho de asilo de Assange en Londres, y el incendio de Notre-Dame de París. Un hecho parece anticipar el otro, prefigurarse mutuamente, ya sea que el tiempo transcurra del pasado al futuro, o del futuro al pasado como sugiere Borges.  ¿Estás de acuerdo con esto, admirado Sócrates?

Sócrates: Sí Frido, lo estoy. Notre-Dame, fue en un tiempo, lugar de asilo, donde a los perseguidos se ofrecía refugio, protección divina, y hoy se ha quemado, como se incendió unos días antes en Londres, el templo del derecho de asilo para Assange, pues el asilo tiene desde antiguo, connotaciones sagradas, ligadas a las divinidades. ¡Qué sibilinos los destinos!, propios de la Esfinge de los egipcios, mis maestros cuando niños nosotros los griegos. Y Europa y el mundo, mezquinos, viles con perseguidos, migrantes, refugiados, chalecos amarillos, empobrecidos…

¿Qué hizo Assange que tanta ira causó en las altas esferas del gran psico-poder político mundial? Les mostró a todos los comunes mortales que su creencia de libertad, era falsa, y a la artimaña, su fracaso, su estupidez. Desnudó periodísticamente, lo ocultado por dicho poder infernal: espionaje masivo de personas y países, venta ilegal de armas, manipulación de las redes y los medios, acuerdos oscuros en materia económica, mentiras clintonianas y trampas para sacar de la pasada contienda al demócrata B. Sanders, asesinatos y crímenes de guerra…

Fue un desvelamiento de la dominación militarista anglosajona actual, emulada por otros gobiernos que yacen a los pies del imperio: “fascismo con olor a democracia” como alguien dijo. Eso prevalece hoy, salvo excepciones. Y engarrota a muchos de corta agudeza, el que tales gobiernos olorosos, tengan con frecuencia origen plenamente democrático, pero después, eso resulta a diario irrelevante por el ejercicio arbitrario, antidemocrático del poder.

La revelación de WikiLeaks en 2010, del  crimen perpetrado por militares norteamericanos desde su helicóptero, contra civiles iraquíes, niños algunos, condensa la perversidad de ese poder estulto.  Los canallas celebraron con júbilo la carnicería, desintegración de cuerpos humanos de periodista y civiles vivos, donde encarnaba la esperanza de inocentes, lo propio del ser humano, su “posibilidad”, según Valéry, príncipe de los poetas franceses, hoy de luto con Claudel, Péguy, …, Víctor Hugo y Frodo, los de Nuestra Señora de París.

Volvamos con Assange. Éste, valiente, afinó el método de cómo enfrentar al enemigo: abriendo los ojos, antes cerrados “cargados de cadenas”, a fin de ver la verdad, tras la apariencia oropeliana, necia, plomiza y zafia, y defendiendo la libertad de prensa asediada, la libre circulación de la información a través de las redes digitales y los medios. Los que se preguntan si es él, héroe o villano, son, o hipócritas o descerebrados.

No cabe esa pregunta necia. La pregunta es: ¿por qué permanecen impunes esos crímenes de guerra cometidos en Irak, en Libia, Afganistán, Siria, etc.? Crímenes que sepultaron en sangre rostros luminosos de niños. Hace falta un tratado sobre la estupidez humana pública y privada, que se da hoy en maceta.

Frido: debías de escribirlo en tus ratos libres en el paraíso. Sócrates, Assange simboliza, una especie de socratismo postmoderno. Recurre a la dialéctica tecnológica para acorralar a los tiranos, como tú en el Gorgias. Desnuda a los sofistas, a los Calicles del momento. Por ello, te juzgaron, y persiguen a Assange en estos tiempos, por poner a los de arriba en evidencia. Los soberbios eso no lo toleran, son vanidosos y odian la verdad de la que alardean frívolamente. La furia llega de inmediato a sus fauces. Como bien dice Zizek, Assange, un héroe auténtico, nos ha mostrado que todos podemos serlo, como tú, Sócrates, si se abandona la cobardía y la estulticia.

Sócrates: me halaga  esa idea de socratismo postmoderno, Frido. Detrás de la detención repulsiva de Assange por la policía inglesa al servicio del desgobierno yanki, late el abuso dictatorial del poder, de la ley por parte del Estado. “Summun jus summa iniuria“, suma ley, sumo daño, principio jurídico romano. La interpretación y aplicación rígida, maliciosa, vengativa de la ley, significa una grave injusticia, un atentado al orden social, el más siniestro, por cubrirse con el manto de la aparente legalidad. Hipocresía de demagogos. Cicerón en De Officis, habló crítico, del abuso de la ley. Terencio lo hizo, y Vico después.

Frido: sí, en efecto, Vico, citado por B. Donati, lo corrobora: la formación y aplicación rígidas de la ley representan una injusticia, mientras la equidad, lo justo. El derecho no es la ley abstracta al margen de los hechos. El derecho es la ecuación de ley y hecho, que resuelve la razón para lograr la justicia; nunca instrumento para saciar intenciones maliciosas, egoístas, con sentido vengativo. La justicia no está por encima de la ley, eso es falso; la justicia es el fin de la ley. Si una ley no fuera justa, habría que derogarla a través del justo proceso legislativo-constitucional.

Sócrates: bien se ve que conoces del tema, Frido. Equivale el abuso de la ley por parte del poder público, a la utilización irracional del derecho penal para fines políticos de control y advertencia amenazante. Todos callados. Ese es el mensaje tras los amañados cargos que le hace ahora el gobierno yanki. Silencio de tribu, de cementerio.

En Suecia, a Assange, lo juzgó ya hace días, el primer ministro, emitiendo sentencia política calumniosa, al margen del derecho; acusación falsa en materia sexual, perfectamente desmentida, cortina de humo para desprestigiarlo y extraditarlo a Estados Unidos, para que allí lo maten en vida o se la priven de plano en siniestra silla. Como ves Frido, estoy al tanto de todo. Además, es de no creerse como dicen, que no lo extraditarán a tal país.

Frido: que agradecido estoy contigo Sócrates. Me pregunto, ¿dónde está la mayoría de periodistas mexicanos y de otros lugares, frente a este ataque brutal contra la prensa libre, no de la aduladora a los pies del imperio, denostando a Rusia que salvó a Siria de Isis, que dio asilo a Snowden, que defiende varios valores cristianos fundados en la naturaleza esencial del ser humano, traicionados por Occidente? Hierve la sangre ante tanta cobardía y debilidad mental. Además, Sócrates, Wikileaks, sacó a la luz, miles de expedientes que en Rusia, permanecían ocultos, y Rusia aguantó vara.

Sócrates: tienes toda la razón Frido, y eso de aguantar vara, me suena genial. Habrá que adiestrar de nuevo a la gente en la dialéctica, para que retome el hábito de pensar. El resultado del abuso de la ley, es trágico. Assange, siete años recluido ilegalmente en una embajada, en un Londres que tortura psicológicamente a los amigos de la libertad al negarse contra la ley internacional, a expedir un salvoconducto. Eso es peor que la cicuta que elimina de tajo; sin poder salir, ¡ni abrir las ventanas al final!, vigilado por mil ojos inhumanos, y hace una semana, arrancado con vileza de su asilo, y detenido por esbirros a las órdenes de nulidades.

Cuando se atenta de esa manera, contra la dignidad humana de una persona que nos mostró verdades apocalípticas, “es todo el orden del espíritu el que sufre”, el que se disloca, el que se abisma. Ambos incendios, el moral y el físico, el de Londres y París, son de un simbolismo insólito. Hablan de abismos, de derrumbes civilizatorios.

Y en el extremo de los símbolos, en la escala de lo honroso, el dolor y la ternura que desarman: su madre que pide clemencia, y la porción civilizada del orbe, hace suya la causa de su hijo. Las medianías zalameras, los cobardes, los filisteos, se suman a la iniquidad imperial en trance de muerte histórica. Los dramas de Assange, de Notre-Dame como refugio humano bello y sagrado, de los migrantes, de los miserables del mundo, van de la mano, y por todos ellos hay que hincarse y rezar, y salvarlos todos.

Además Frido, es trágico, porque el abuso oculta los crímenes de lesa humanidad cometidos en Irak, Siria, Libia, Afganistán…. por esos fariseos que se rasgan las vestiduras porque Assange los desnuda y hace aflorar la verdad que muestra a la humanidad para que aprenda a ser libre de nuevo. Y es trágico para el derecho, por la impunidad disfrutada por esos vulgares traficantes de odios y violencias, políticos que ven la paja en el ojo ajeno y no los cientos de vigas en el propio, que es de cuervo.

El abuso de la ley, termina trastocando la esencia del derecho; éste violentado por la sinrazón y el capricho, se convierte en venganza animal, en persecución artera por parte de las temibles Erinias, derrotadas en el pasado antiguo, por Atenea en las tragedias de Esquilo. Julian Assange, un perseguido político que merece la protección del derecho. El Grupo de las Naciones Unidas sobre Detenciones Arbitraria ha señalado que Assange fue ilegalmente retenido sin cargo alguno en Londres, ¡durante más de 7 años! Una infamia propia de siglos primitivos, una violación de derecho, nacional e internacional.

Frido: qué esclarecedor todo! Fíjate Sócrates, que un imitador tuyo, Zizek, ha dicho: “Assange se caracterizó a si mismo como un espía del pueblo y por el pueblo; él no está espiando al pueblo para esos en el poder, él está espiando a esos en el poder para bien del pueblo”. Es un centinela, un buscador de verdades ocultas, héroe del periodismo libre -como el de Proceso-, que muestra las cosas descarnadas aunque incomoden, tal como son en la caricatura en que se ha transformado la política actual en general, que difama a quienes la exhiben.

Sócrates: coincido con mi colega; por otro lado, la filosofía de Assange, es clara y sencilla en alianza con la tecnología, al servicio de la humanidad. Pero como bien lo ha dicho H. Belloc, “a los hombres de bien los detesta el mundo”. Y sin embargo, ellos invictos, a pesar de los insultos, salivazos, cicutas, saben que “no quedarán nunca avergonzados”, pues por el Magníficat también sabemos que los soberbios de siempre, serán humillados por el Altísimo.

Frido: ¡qué cierto lo que dices! tú Sócrates, de rostro soberano, -aunque ingrato a los ojos.  Por ello, debe saber Assange que en México, las personas de buena voluntad lo tienen presente, y sienten tristeza y coraje por su detención injusta, un atentado contra la razón y el sentimiento humanos, y lo admiran.

Que la solicitud de clemencia de su madre, llegue al Cielo para que se haga justicia, y se devuelva la libertad  arrebatada a ese valeroso defensor de la verdad. ¿Dónde está Europa, el otrora Occidente, defensores de libertades, de perseguidos? Entretenidos en animal contentamiento, -tomándose “selfies” y denostando la naturaleza con su ideología de género al servicio de ese poder imperial-, como en la Ciudad Porcina, descrita por Platón, tu alumno, Sócrates. Europa y Occidente, decadentes, filisteos, anticristianos.

Sócrates: resulta significativo que el líder laborista inglés, Corbyn y la joven precandidata a la presidencia de los Estados Unidos, la demócrata Tulsi Gabbard, hayan salido en defensa de Assange, a raíz de su detención; demuestran ellos, calidad moral, generosidad, grandeza en medio de un lodazal de mayismo, bushismo, clintonismo, obamismo y  trumpismo,  independencia de criterio frente a las turbas borreguiles de arriba, analfabetas eruditos, algunos de Harvard y de mendaces y cómplices medios, narradores de cuentos chinos, no de noticias, y de abajo, analfabetas a secas.

Frido: eso de analfabetas de arriba y de abajo, es proverbial, muy socrático. Gracias amigo por iluminarnos, y ser tú pensador casi divino, solidario con Assange. Termino así: “ser un hombre entre los hombres -dice Dostoyevski-, y serlo para siempre, sea cuales fueren las circunstancias, no desfallecer, no caer, en esto consiste la vida, el verdadero sentido de la vida”. Debe saberse con Wilde, que “donde hay Sufrimiento, hay suelo sagrado”. Que la sabiduría derrote de nuevo a las furias de la venganza, de rostro aterrador. Hoy Viernes Santo, con profundo respeto, besamos ese suelo sagrado.

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Aquí termina este diálogo. Hasta el próximo sobre los migrantes a la luz de un discurso de Mujica, no sin antes decir que en un artículo reciente sobre la conquista de México, leí un elogio del analista a Montaigne, por ser crítico de dicha conquista. El francés, precursor del “buen salvaje” del ginebrino, ¡hizo apología del canibalismo, en uno de sus libros, denostando los valores cristianos!, y además allí se falsea la personalidad de Alejandro Magno, considerándolo una especie de Francisco de Asís antiguo. Alejandro, grande por su audacia y genio, pero nada franciscano, cruel e implacable autócrata, incluso con sus amigos generales, como Clito el Negro, asesinado cuando el macedonio estaba ebrio, y con sus pajes también, a quienes, al menor gesto de desobediencia, ejecutaba sin piedad. Emuló las extravagancias y crueldades de los reyes de Persia conquistada, por ejemplo.

Fuente: Proceso

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