Asesinan a dos sacerdotes jesuitas en la sierra de Chihuahua

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Dos sacerdotes jesuitas y un guía de turistas fueron asesinados en el templo de Cerocahui, en la sierrra de Chihuahua, y el líder criminal José Noel Portillo, alias ‘El Chueco’, se robó los cuerpos de los curas. Se reportan otras cuatro personas desaparecidas, entre ellas una mujer y un menor de edad.

Los dos sacerdotes, identificados como Joaquín César Mora Salazar, mejor conocido como el padre Gallo y Javier Campos Morales, fueron asesinados tras intentar proteger a una persona que era perseguida por ‘El Chueco’ y sus sicarios, y que también fue asesinado, reportan las autoridades.

Los hechos ocurrieron cuando un sicario perseguía a su víctima en la comunidad de Cerocahui, en Urique, sin embargo, el perseguido decidió refugiarse en el interior de la iglesia en el lugar y fue ahí, cuando el agresor también entró y cometió los asesinatos .

La Fiscalía de Chihuahua confirmó que guía turístico Pedro Eliodoro Palma Gutiérrez, privado de la libertad ayer en el Hotel Misión de Cerocahui, fue asesinado en la iglesia de dicha comunidad, junto con los curas.
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Los detalles sobre el brutal suceso todavía son desconocidos debido principalmente a lo lejano del lugar. Cerocahui está ubicado en el fondo de la barranca chihuahuense, en el trayecto del ferrocarril Chihuahua-Los Mochis .

‘El Chueco’ es buscado por múltiples delitos cometidos desde la región turística de Creel hasta Sinaloa.

En el 2018 dio muerte al profesor norteamericano, Patrick Braxton, un crimen que sigue impune. Es buscado por los gobiernos americano y mexicano.

A través de un comunicado, el Gobierno Estatal detalló que se están llevando a cabo las investigaciones correspondientes y se activaron los mecanismos de coordinación con la SEDENA y Guardia Nacional.

Aquí versión oficial:

“Este día (lunes 20 junio), alrededor de las 18:00 hrs se recibió un reporte que indicaba que 3 personas fueron asesinadas en el poblado de Cerocahui, municipio de Urique, luego de que un hombre se refugiara en una iglesia para resguardarse de un ataque, sin embargo el victimario lo agredió en el interior, al igual que a dos sacerdotes que se encontraban también en el templo.

El Gobierno del Estado de Chihuahua condena y lamenta los hechos violentos ocurridos en los que dos religiosos se convirtieron en víctimas circunstanciales.

Se activaron los mecanismos de coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Guardia Nacional para brindar seguridad a los pobladores del lugar.

Se activó una línea especial en el número de teléfono 9-1-1 para personas que tengan familiares en el poblado y necesiten información”.

Comunicado de la Compañía de Jesús

Los Jesuitas de México condenaron el homicidio de dos sacerdotes jesuitas en la comunidad de Cerocahui en el municipio de Urique y exigieron a las autoridades justicia y se recupere los cuerpos de los presbíteros, los cuales fueron sustraídos por sujetos armados.

Através de un posicionamiento público, La Compañía de Jesús demandó que se adopten medidas de protección para todos los habitantes de la comunidad de Cerocahui.

Destacaron que estos hechos, no son aislados, pues la Sierra Tarahumara así como otras regiones del país enfrenta condiciones de violencia y olvido que no han sido revertidas.

Aquí posicionamiento de La Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús:

Los jesuitas de México, con profundo dolor, denunciamos el homicidio de nuestros hermanos Javier Campos Morales, S.J. y Joaquín César Mora Salazar, S.J., ocurrido el día de ayer dentro del templo de la comunidad de Cerocahui, Chihuahua.

Condenamos estos hechos violentos, exigimos justicia y la recuperación de los cuerpos de nuestros hermanos que fueron sustraídos del templo por personas armadas.

También demandamos que de forma inmediata se adopten todas las medidas de protección para salvaguardar la vida de nuestros hermanos jesuitas, religiosas, laicos y de toda la comunidad de Cerocahui.

Hechos como estos no son aislados. La sierra tarahumara, como muchas otras regiones del país, enfrenta condiciones de violencia y olvido que no han sido revertidas. Todos los días hombres y mujeres son privados arbitrariamente de la vida, como hoy fueron asesinados nuestros hermanos.

Los jesuitas de México no callaremos ante la realidad que lacera a toda la sociedad. Seguiremos presentes y trabajando por la misión de justicia, reconciliación y paz, a través de nuestras obras pastorales, educativas y sociales.

Al denunciar lo ocurrido hacemos notar también el dolor que vive nuestro pueblo por la violencia imperante y nos solidarizamos con tantas personas que padecen esta misma situación, sin que su sufrimiento suscite empatía y atención pública.

Confiamos que los testimonios de vida cristiana de nuestros queridos Javier y Joaquín sigan inspirando a hombres y mujeres a entregarse en el servicio a los más desprotegidos.

Descansen en paz.

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