Un día antes del inicio del proceso electoral 2026-2027, Claudia Arlett Espino renunció a la Secretaría Ejecutiva del Instituto Nacional Electoral (INE), cargo en constante tensión de 2023 a la fecha. En poco más de tres años han transitado seis personas en ese asiento, responsable de operar toda la maquinaria jurídica y administrativa del instituto.
Aunque en junio de 2027 el país tendrá una megaelección, el árbitro arranca la tarea sin titular de la pieza de mando más importante y sin una definición tersa de las presidencias de las comisiones, a partir de las cuales se conducen sus trabajos.
Pese a la magnitud del proceso, el INE padece divisiones y conflictos internos, así como una singular vía para dirimir los asuntos coyunturales; para muestra, la manera en que se manejó ayer la salida de Espino, pues la prensa se enteró primero.
Al mediodía de este miércoles, estaban sentados a la mesa los 11 consejeros y Espino, cuando una de las participantes interrumpió para preguntar si lo que aparecía en medios de comunicación era cierto. La presidenta del INE, Guadalupe Taddei, asintió.
Tres horas después, Taddei colocó en la Secretaría Ejecutiva –como encargado de despacho– a su amigo y paisano Roberto Carlos Félix López, quien la acompaña desde tiempos en que ambos estaban al mando del Instituto Electoral de Sonora. Por lo pronto, este movimiento deja un hueco en otra de las áreas más importantes en la tarea del INE: la Dirección de Organización Electoral, donde se aceita el entramado para la selección de capacitadores, que a su vez ubicarán y orientarán a los funcionarios de casilla, más toda la producción y logística para alistar las mesas a donde los ciudadanos irán a votar. De bote pronto se nombró como encargada a María del Carmen Colín, hasta ayer directora de planeación del área.
Félix López ya ha estudiado la operación de la Secretaría Ejecutiva del INE, pues fue una de las tres propuestas de Taddei bateada sin más por sus colegas, entonces parte del bloque mayoritario en su contra.
Desde enero de 2023, en diferentes lapsos y por distintas circunstancias, pasaron por ese asiento Edmundo Jacobo Molina, Roberto Heycher Cardiel, Miguel Angel Patiño Arroyo, María Elena Cornejo Esparza, Claudia Edith Suárez Ojeda y, hasta ayer, Claudia Espino.
Esa inestabilidad es mayor a todos los nombramientos en la historia del INE/Instituto Federal Electoral; desde la década de los 90 pasaron por la Secretaría Ejecutiva Arturo Núñez, Felipe Solís Acero, Fernando Zertuche, Manuel López Bernal y el propio Edmundo Jacobo, quien ocupó el cargo 15 años consecutivos.
Consejeros consultados ayer (Carla Humphrey, Martín Faz, Arturo Castillo y Uuc-kib Espadas) manifestaron su preocupación por el escenario “indeseable” en que ocurrirá el banderazo de salida de la organización de la megaelección.
“Lo de las comisiones es normal; de hecho, está siendo mucho más terso que hace tres años, cuando fue evidente un choque brutal que nos llevó incluso a romper el quorum en la sesión de Consejo General para evitar que un acuerdo pasara, y lo de la secretaria ejecutiva cayó con una enorme sorpresa. Nos toca cambiar de caballo en medio del río”, dijo Espadas.
Humphrey señaló que el INE está en tiempo y forma para iniciar el proceso, aunque a la vez lamentó la premura con que se está diseñando el trabajo institucional, más ahora que hay una comisión adicional, para la verificación de la integridad de las candidaturas. “¿De la renuncia de Espino? Nos acabamos de enterar”.
A escala federal, el padrón electoral está integrado actualmente con los datos de 103 millones de ciudadanos, y con esa perspectiva, está programada la instalación de 176 mil 741 casillas, 6 mil 738 más que en la contienda de 2024.
En todo el país habrá comicios para definir 17 gubernaturas y 500 diputaciones federales; asimismo, serán renovados 31 congresos locales y mil 802 ayuntamientos y alcaldías del sistema de partidos, más las comunidades regidas por usos y costumbres.
Cambia de rosa mexicano a lila su color institucional
Anoche, la Junta Ejecutiva aprobó cambiar el color institucional del INE, al pasar de rosa mexicano a lila.