Texas ejecuta a Ramiro Hernández

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El mexicano Ramiro Hernández Llamas fue ejecutado a las 18:26 horas, en Huntsville, Texas. El connacional, de 44 años de edad, fue condenado a la pena capital en el año 2000, por haber matado a un profesor cerca de San Antonio, Texas y atacar sexualmente a su esposa luego de escapar de una prisión en México.

Como testigos estuvieron presentes familiares y amigos del condenado, así como un hijo de la víctima. Martha Llanas Zamora, de 75 años, madre del ejecutado estuvo presente junto a varios hermanos de Ramiro.

Hernández es el décimo mexicano ejecutado en Estados Unidos desde que dicho país reactivó la pena de muerte en la década de 1970.

Ramiro Hernández Llamas fue condenado a la pena capital por matar a un profesor de historia y atacar sexualmente a su esposa tras escapar de prisión en México, donde purgaba una condena por homicidio.

Hernández Llamas se encontraba en Texas de forma ilegal en 1997 cuando fue arrestado por la muerte de Glen Lich, de 49 años. El ranchero le había dado un lugar para vivir al mexicano a cambio de que realizara algunos trabajos en su propiedad.

Hernández Llamas sacó a Lich de su casa bajo el pretexto de que había un problema con un generador, momento en el cual lo atacó con una pieza de metal. Luego tomó un cuchillo, entró a la casa y atacó sexualmente en varias ocasiones a la esposa del ranchero, quien también era escritor y profesor de la Universidad de Baylor.

Cuando lo arrestaron horas después, el hombre fue encontrado por la policía en una cama abrazando a la mujer, quien logró escapar cuando Hernández dormía para dar aviso a la policía.

El pasado criminal de Hernández se remonta a 1989, cuando fue encontrado culpable de asesinato en Nuevo Laredo, Tamaulipas y sentenciado a una pena de 25 años de prisión.

También está vinculado a la violación de una joven de 15 años en Kerville, Texas, unos meses después de llegar desde México, además de que se le acusa de atacar con una navaja de afeitar el rostro de otro prisionero, y de tener en su celda armas de fabricación casera.

Hernández fue condenado a muerte en el año 2000, luego de que los jurados deliberaran por sólo 5 minutos.

“Esto es exactamente el por qué tenemos la pena de muerte”, afirmó Lucy Wilke, la fiscal del condado de Kerr que ayudó a procesar a Hernández. “Nadie, inclusive los guardias de la prisión, está a salvo de él”.

Hernández será el sexto prisionero ejecutado en Texas este año, luego de que el jueves pasado la Junta de Perdones de Texas se negó a retrasar o conmutar la pena.

Hernández Llamas está entre más de 40 mexicanos que esperaban ser ejecutados en Estados Unidos, cuando la Corte Internacional de Justicia en La Haya falló en 2004 que no fueron debidamente noticiados sobre sus derechos consulares cuando fueron arrestados. Una medida aprobada por la Corte Suprema de Estados Unidos para cumplir con el fallo no ha avanzado en el Congreso.

– Con información de agencias

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