Jinete mexicano Espinoza acecha la Triple Corona

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Por DAVID GINSBURG

Víctor Espinoza estaba ansioso por arrancar montado a American Pharoah.

Sus botas estaban cubiertas de agua, sus gafas manchadas de lodo y un escalofrío recorría su cuerpo bajo el estruendo de los truenos.

Así que habría que perdonar a Espinoza por lucir desesperado por terminar una vez que la gatera se abrió el sábado para dar inicio la 140ma edición del Preakness.

“Me estaba congelando”, reveló Espinoza. “Sólo quería terminar esto”.

El jinete mexicano llevó a American Pharoah a su victoria por siete cuerpos, lo que mantiene con vida la posibilidad de que el potro se convierta en el primer caballo en ganar la Triple Corona desde que Affirmed lo hizo en 1978.

American Pharoah vino de atrás para ganar el Derby de Kentucky. Esta vez, tomó la delantera desde el inicio y mantuvo la ventaja para ganar con facilidad.

Espinoza, el entrenador Bob Baffert y el maravilloso caballo criado en Kentucky se enfilan al Belmont, donde el 6 de junio tratarán de montar hacia la historia como el ganador de la Triple Corona.

Espinoza ya lo ha vivido antes —dos veces. En 2002, montando a War Emblem entrenado por Baffert, Espinoza estuvo en posición de adjudicarse la Triple Corona.

War Emblem tuvo una mala salida de la gatera y remontó antes de terminar en octavo lugar.

El año pasado, con California Chrome, Espinoza ganó el Derby y el Preakness pero quedó cuarto en el Belmont.

Apenas Espinoza había subido a American Pharoah cuando alguien quería saber lo que pensaba sobre reanudar una búsqueda que hasta ahora ha resultado en vano.

“Esperemos que la tercera vez sea la de la suerte”, respondió Espinoza.

Es la primera vez en la historia que el mismo jinete ha llegado al Belmont dos años consecutivos con una oportunidad de ganar la Triple Corona.

Si bien American Pharoah demostró ser excelente en pistas resbalosas, Espinoza sin duda desea que las condiciones sean mejores cuando sea momento de ingresar a la gatera dentro de tres semanas en Nueva York.

Las cosas se tornaron realmente extrañas para el mexicano de 42 años mientras la fecha del Preakness se acercaba. Una carrera antes, el caballo que montaba —Grand Tito, en el Dixie Stakes— se negó a correr y tuvo que ser eliminado.

Luego, sólo 15 minutos antes del Preakness, una fuerte tormenta se vino sobre la pista. Mientras los rayos iluminaban a la distancia y los truenos se escuchaban justo arriba, cortinas de agua cayeron en la pista del hipódromo Pimlico.

“Lo primero en que pensé fue sobre la cantidad de agua que tenía en mis botas”, comentó Espinoza.

Era momento de afianzarse en los estribos, y pocos en este deporte lo hacen tan bien como Espinoza.

“Mientras nos preparamos para estas grandes carreras, a veces contamos con un plan y muchas cosas cambiarán”, explicó. “Definitivamente, esta vez cambió mucho. En ocasiones uno toma las decisiones correctas, hacer lo que es mejor para el caballo. Todo cambió con la lluvia, pero resultó bien”.

Espinoza hizo un trabajo espléndido, al igual que American Pharoah.

“Aprendo algo nuevo con cada carrera y él me sorprendió con su reacción”, dijo Espinoza. “La de hoy fue sencillamente una carrera sensacional la que hizo. No podía fijarme cuán lejos iba al frente debido a que tenía mucha agua en mis ojos. Pero no estaba preocupado”.

Tampoco Baffert.

“La carrera de Víctor fue tremenda, le dio rienda suelta”, dijo Baffert. “Así es que le gusta correr”.

Llegó un momento en el que American Pharaoh perdió bastante su ventaja, pero no tuvo incidencia.

“Víctor le frenó un poquito y cuando trataron de atacarle en los tres cuartos mi esposa, Jill, me decía: ‘Van por él”’, contó Baffert. “Le dije, ‘Nada más está esperando’. Y luego se fue con todo”.

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