Exoneran a otros cinco militares

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A nueve días de la liberación del mayor Arturo González Rodríguez, acusado de proporcionar información al cártel de los Beltrán Leyva dentro de la “Operación Limpieza”, la Procuraduría General de la República (PGR) se desistió de los cargos cinco militares detenidos durante el gobierno de Felipe Calderón por supuestos nexos con el narcotráfico, pero sólo cuatro de ellos quedaron libre esta madrugada mientras que uno seguirá detenido por otra denuncia de extorsión.

En efecto, en punto de la 01:35 horas de este viernes por la puerta principal del penal de Máxima de Seguridad del Altiplano salieron cuatro de cinco militares por falta de pruebas ante las acusaciones que se les imputaron por presuntos nexos con el narcotráfico.

Los generales Roberto Dawe González, Ricardo Escorcia Vargas, Rubén Pérez Ramírez, así como el teniente Silvio Isidro de Jesús Hernández Soto abandonaron la prisión.

Sólo el mayor Iván Reyna Muñoz no abandonó la cárcel y esta misma madrugada será trasladado a un penal de Querétaro, ya que tiene un proceso en su contra por una extorsión de cinco mil pesos, mismo que en las próximas tres semanas se prevé también esté concluido.

Esposas, hijos, nietos y madres aguardaron bajo la lluvia a que los militares salieran libres, seis horas después de que se les notificara que el procurador Jesús Murillo Karam ratificó que no había evidencia para sostener las acusaciones de crimen organizado que los tuvieron casi nueve meses en prisión.

El general Dawe a su salida dijo que espera reintegrarse al servicio, ya que al momento de su detención, en mayo de 2012, era un elemento activo de las fuerzas armadas. “Con esta libertad se está limpiando nuestro nombre, mi nombre”. Dijo que hasta este momento hay justicia.

Señaló que al parecer la Procuraduría General de la República (PGR) ya investiga las anomalías del expediente; sin embargo, dijo que hasta ahora ignora el móvil de que se le fabricaran pruebas, pero hoy él sigue creyendo en las instituciones.

El general Escorcia Vargas dijo que no piensa en venganzas que durante todos estos meses de encierro “nunca perdí la fe”. En todo caso, dijo, Dios sabrá qué pasará con quienes orquestaron todo esto.

No quiso mencionar nombres de funcionarios, pero dijo que “todos sabemos quiénes estaban al frente de la PGR”, sin embargo, expuso que la dependencia si debe investigar a fondo lo que pasó y que éstas historias de falsas acusaciones basadas en sólo testigos protegidos no se repitan más.

Mientras que el general Pérez dijo estar tranquilo, que se siente fuerte y que este capítulo se cierra.

La PGR se desistió de los cargos

De acuerdo con el abogado José Ordóñez González, el Juzgado Tercero publicó este jueves el acuerdo por el que la dependencia encabezada por Jesús Murillo Karam presentó conclusiones no acusatorias contra los generales Roberto Dawe González, Ricardo Escorcia Vargas y Rubén Pérez Ramírez, además del teniente coronel Isidro Silvio Hernández y el mayor Iván Reyna Muñoz.

Autoridades ministeriales confirmaron la decisión del Ministerio Público federal de no continuar con el juicio, y comentaron que están a la espera de que Murillo Karam ratifique las conclusiones no acusatorias presentadas ante el Juez Tercero de Procesos Penales con residencia en Toluca, Raúl Valerio.

Los militares quedarán en libertad inmediatamente después de que se dé esa ratificación, añadieron.

Los cinco militares mencionados, junto con el general Tomás Ángeles Dauahare, fueron acusados de presuntos vínculos con el cártel de los Beltrán Leyva, pero la PGR determinó que no hay pruebas que sustenten los dichos de testigos protegidos como Jennifer y el narcotraficante Sergio Villareal Barragán, El Grande.

El pasado 26 de junio, luego de cuatro años y medio de reclusión, el juez primero de Distrito en el Penal de “El Rincón”, en Nayarit, Mauricio Fernández de la Mora, absolvió y ordenó la libertad del mayor Arturo González Rodríguez, al estimar que la acusación de colaborar con la organización criminal provenía de testigos protegidos “mentirosos y mendaces”.

Con base en el fallo de la causa penal 38/2009, el juzgador estimó que no podía considerar culpable a González Rodríguez con base en los dichos de testigos protegidos “mendaces y mentirosos” como Jennifer y María Fernanda, artífices de la “Operación Limpieza”.

En su sentencia, el impartidor de justicia estableció que María Fernanda ni siquiera conocía al mayor.

Los testigos protegidos acusaron al militar de proporcionar a los Beltrán Leyva y a Edgar Valdez Villarreal, La Barbie, información de las Secciones Segunda y Séptima del Estado Mayor de la Defensa, sobre los movimientos del entonces presidente Felipe Calderón.

También lo acusaron de reclutar militares para el cártel de los Beltrán, capacitar a sus grupos de escoltas a través de una empresa de seguridad privada de su propiedad y abastecerlos de armas.

Al final, el juez consideró que ninguna de las acusaciones fue probada, y en el caso de Jennifer se trata de declaraciones que fueron rendidas en el extranjero ante una autoridad que era incompetente y sin abogado, razón por la que tampoco tenían validez.

González fue capturado el 23 de diciembre de 2008 en Chiapas, con base en una orden de localización y presentación librada por la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), derivado de una denuncia anónima que lo involucraba con el narcotráfico.

A cinco años de haber sido lanzada la “Operación Limpieza”, de un total de 13 funcionarios que fueron encarcelados por su supuesta protección al narcotráfico, 10 ya fueron absueltos y liberados por falta de pruebas, entre ellos Noé Ramírez Mandujano, extitular de la SEIDO (antes SIEDO), y Gerardo Garay Cadena, excomisionado de la Policía Federal, los principales acusados.

Dos días después de que Ramírez Mandujano fue absuelto por los tribunales de las acusaciones que el gobierno de Calderón presentó en su contra en 2008, ocurrió la liberación del general Ángeles Dauahare, que en mayo de 2012 fue acusado, junto con Roberto Dawe González y Rubén Pérez Ramírez, así como el teniente Silvio Isidro de Jesús Hernández Soto y el mayor Iván Reyna Muñoz, de proporcionar a la organización criminal de los hermanos Beltrán Leyva información sobre las acciones del gobierno federal en su contra, por lo menos durante 2007, a cambio de dinero.

En su edición 1891, la revista Proceso dio a conocer que el caso del general Dauahare, quien dejó la cárcel el pasado 17 de abril, se le empezó a derrumbar al gobierno calderonista horas antes de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación liberara a la ciudadana francesa Florence Cassez.

De acuerdo con la nota firmada por Jorge Carrasco, a la PGR de Jesús Murillo Karam le iba resultar difícil sostener las acusaciones de delincuencia organizada fincadas por su antecesora Marisela Morales con el apoyo del entonces subprocurador Cuitláhuac Salinas y el teniente coronel de infantería y ahora coronel Avigaí Vargas Tirado, uno de los enclaves que tuvo el Ejército en la PGR durante el gobierno de Calderón.

Y así fue.

Requerida judicialmente por el abogado defensor del divisionario, Ricardo Sánchez Reyes Retana, la PGR aseguró que no tenía manera de comprobar que el general retirado fue protector del cártel de los hermanos Beltrán Leyva, cargo por el que el gobierno de Calderón le enderezó la acusación de delincuencia organizada con la finalidad de cometer delitos contra la salud.

En un escrito entregado al juez Tercero de Distrito en Procesos Federales con sede en el penal del Altiplano, en Toluca, Estado de México, Raúl Valerio Ramírez, la dependencia respondió al abogado que las declaraciones de los “testigos protegidos colaboradores” no estaban corroboradas de manera convincente, salvo el hecho de que el encausado fue servidor público de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Con el número de oficio DGCPPAMDO/707/2013, difundido inicialmente por el periódico Reforma el martes 22 de enero, la PGR aludió a los dichos de los testigos identificados con las claves Jennifer y Mateo, quienes acusaron de oídas a Tomás Ángeles de aprovechar sus distintos cargos de jefe militar para proteger a los Beltrán Leyva.

El abogado Roberto López Nájera, Jennifer, y Sergio Villarreal Barragán El Grande, quien se convirtió en colaborador de la PGR con el alias de Mateo, inculparon al general en retiro sin que la dependencia a cargo de Marisela Morales corroborara sus acusaciones, además de que sus declaraciones ministeriales fueron desvirtuadas por el Ministerio Público federal en la averiguación previa para involucrar aún más a Ángeles Dauahare.

El deslinde la PGR sólo favoreció al divisionario, quien en 2006 estuvo entre los considerados a ser secretario de la Defensa Nacional con el propio Calderón, pero terminó siendo subsecretario en los dos primeros años de ese gobierno. El juez dio vista a los otros militares acusados para adherirse o no a ese reconocimiento de la PGR.

Desacreditados los dichos de los testigos por la propia PGR, se debilitó también la denuncia anónima del 17 de marzo de 2010, que supuestamente se hizo vía telefónica a la SIEDO, hoy SEIDO. Según esa “prueba” que quiso hacer valer la PGR en tiempos de Calderón, militares con grados de generales y mayores colaboraban con la organización de los Beltrán Leyva para realizar actividades de narcotráfico.

Esa fue la justificación de la PGR para actuar contra los generales Tomás Ángeles, Roberto Dawe González, Ricardo Escorcia Vargas y Rubén Pérez Ramírez, el mayor Iván Reyna Muñoz y el teniente Silvio Isidro de Jesús Hernández Soto.

La propia procuradora Morales tuvo que desechar públicamente otra denuncia anónima en la que se acusaba a Ángeles de haber facilitado el narcomenudeo cuando fue director del Colegio Militar, entre 2000 y 2002.

Fuente: Apro y El Universal


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