“Estamos en el Infierno”

0

Por Raymundo Riva Palacio

¿Tenemos ante nosotros una nueva clase de individuos que no tienen miedo a morir porque ya están muertos? ¿Analfabetas y disfuncionales, con nuevos códigos, lenguaje y método de lucha? ¿Es en efecto una nueva generación de desplazados y marginados de los que nos hemos convertido en rehenes sin darnos cuenta? Son los “superstars del crimen”, que llaman “payasos” a los políticos, y ven en el Apocalipsis social su redención y venganza de una sociedad que por años los ignoró.

Esa generación es real. Se encuentra dibujada en una entrevista difundida en mayo de 2007 por la radio carioca de O Globo que ha vivido en la polémica de si fue real o ficción, y que volvió a circular en las últimas semanas en internet. La entrevista fue hecha por el polémico comentarista de la cadena Arnado Jaber a Marcos Camacho, “Marcola”, líder del Primer Comando de la Capital, la organización criminal que nació en las cárceles, con presencia en el 75 por ciento de los estados brasileños, y que controla las rutas de tráfico de drogas hacia Bolivia y Paraguay.

Es irrelevante si la entrevista es real o falsa – “Marcola” nunca la desmintió–. Son los conceptos ahí vertidos los que revelan los síntomas de esta sociedad que nadie desea, que evoca la película australiana de ciencia ficción de 1979, Mad Max, que pintó un futuro inmerso en el desorden social, donde el entorno y la realidad llevan a la autoridad máxima, a volverse delincuente. ¿Está lejos de incubarse ese tipo de sociedad? Personales como “Marcola”, en todo caso, sí existen.

Jaber hizo el retrato hablado. “¿Usted no tiene miedo a morir?”, preguntó al jefe criminal. “Ustedes son los que tienen miedo a morir, yo no”, respondió. “Aquí en la cárcel ustedes no pueden entrar y matarme, pero yo puedo mandar matarlos a ustedes allí afuera. Nosotros somos hombres-bombas… Estamos en el centro de lo insoluble mismo. Ustedes en el bien y el mal y, en medio, la frontera de la muerte, la única frontera. Ya somos una nueva especie, ya somos otros bichos diferentes a ustedes. La muerte para ustedes es un drama cristiano en una cama.., La muerte para nosotros es la comida diaria, tirados en una fosa común…“Yo leo mucho… pero mis soldados son extrañas anomalías del desarrollo torcido de (Brasil). No hay más proletarios, o infelices, o explotados. Hay una tercera cosa creciendo allí afuera, cultivada en el barro… escondido en los rincones de la ciudad. Ya surgió un nuevo lenguaje… Es otra lengua. Está delante de una especie de post miseria… (que) genera una nueva cultura asesina, ayudada por la tecnología, satélites, celulares, internet, armas modernas. Es la mierda con chips, con megabytes. Mis comandados son una mutación de la especie social. Son hongos de un gran error”. “¿Qué cambió en las periferias?”, insistió Jaber.“Marcola” respondió: “Plata. Nosotros ahora (la) tenemos. ¿Usted cree que quien tiene 40 millones de dólares como Beira Mar (apodo de Luiz Fernando da Costa, jefe del Comando Vermelho, la organización criminal más antigua de Brasil), no manda? Con 40 millones de dólares la prisión es un hotel… ¿Cuál es la policía que va a quemar esa mina de oro, entiende?

“Nosotros somos una empresa moderna, rica. Si el funcionario vacila, es despedido y ‘colocado en el microondas’. Ustedes son el Estado quebrado, dominado por incompetentes. Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Ustedes son lentos, burocráticos. Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte. Ustedes mueren de miedo. Nosotros estamos bien armados. Ustedes tienen calibre 38. Nosotros estamos en el ataque. Ustedes en la defensa. Ustedes tienen la manía del humanismo. Nosotros somos crueles, sin piedad. Ustedes nos transformaron en superstars del crimen. Nosotros los tenemos de payasos. Nosotros somos ayudados por la población de las villas miseria, por miedo o por amor. Ustedes son odiados. Ustedes son provincianos. Nuestras armas y productos vienen de afuera, somos ’globales’. Nosotros no nos olvidamos de ustedes, son nuestros ‘clientes’. Ustedes nos olvidan cuando pasa el susto de la violencia que provocamos”.

“Pero la solución sería…”, interrumpió Jaber.“¿Solución? No hay solución, hermano. La propia idea de ‘solución’ ya es un error. ¿Ya vio el tamaño de las 560 villas miseria de Río?… ¿Solución, cómo?… No hay perspectiva de éxito. Nosotros somos hormigas devoradoras, escondidas en los rincones… Entiéndame, hermano, no hay solución. ¿Saben por qué? Porque ustedes no entienden ni la extensión del problema. Como escribió el Divino Dante, ‘pierdan todas las esperanzas. Estamos todos en el Infierno”. Parece, aunque no guste, que en efecto tiene razón.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx

twitter: @rivapa

Fuente: Eje Central

 

Comments are closed.