Z-40, de pandillero a capo sanguinario

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Miguel Ángel Treviño Morales, El Z-40, comenzó su carrera criminal siendo un adolecente con la pandilla Los Texas, que controlaba la mayor parte del crimen en su ciudad natal de Nuevo Laredo, fronteriza con Laredo, Texas. Ahí se convirtió en el líder de Los Zetas, el grupo más sanguinario del crimen organizado en México.

Fue reclutado por el cartel del Golfo, que absorbió la pandilla de Los Texas.

Las historias sobre la brutalidad de El Cuarenta, como también se le conoce, rápidamente se extendieron entre sus compañeros y rivales.

Una de las técnicas preferidas por Treviño era el “guiso”, en la que se colocan a los enemigos en tambos de 55 galones y los quemaban vivos.

Alrededor de 2005, Treviño fue ascendido a jefe del territorio en Nuevo Laredo y tenía responsabilidad de combatir los intentos del cartel rival de Sinaloa de controlar sus rutas de tráfico de drogas.

En 2006, el cartel del Golfo y su entonces brazo armado de Los Zetas derrotaron al de Sinaloa en Nuevo Laredo, una victoria que los animó y que marcó el inicio de su expansión por México y Centroamérica.

Muerte de El Lazca y el fortalecimiento de Los Zetas

Funcionarios de la PGR y de la SSP comentaron que el “fortalecimiento” del grupo delictivo se debe a la conducción de Miguel Ángel Treviño Morales, El Z40, quien hoy ocupa el puesto de El Lazca.

La llegada al poder de esta persona rompió con los esquemas del grupo, el cual siempre fue dirigido por desertores del Ejército.

El Z40, señalaron, es una persona inteligente y despiadada que se desplaza fácilmente por el país y Centroamérica, y que muchas veces se instala en el Distrito Federal para cerrar tratos con narcos de Colombia.

Para ello utiliza como fachada “caravanas” de supuestos empresarios y religiosos, entre los que se oculta para poder evadir a las fuerzas del orden, además de que presumen que mantiene contacto con políticos del norte del país, a los que tiene “comprados”.

Una dirección del cártel está en manos de su hermano Omar Treviño, El Z42, quien opera en la región del Golfo de México, mientras que Miguel se oculta en Nuevo Laredo, Tamaulipas, o en Laredo, Texas, EU.

Actualmente el gobierno federal tiene una recompensa de 30 millones de pesos por cada uno de los hermanos; Estados Unidos ofrece 5 millones de dólares por cada uno de ellos.

De acuerdo con los datos recabados por estas dependencias y el intercambio de información con las secretarías de la Defensa Nacional y Marina, los funcionaros indicaron que El Z40 fortaleció al cártel con “sangre nueva”, misma que hoy ocupa los puestos de los jefes de plaza que fueron detenidos o abatidos.

Es por ello que se ha dificultado la ubicación de sus nuevos liderazgos quienes controlan diversas actividades ilícitas, que van desde el cobro del piso hasta la venta de droga.

Los Zetas, agregaron, están detrás de los crímenes de más alto impacto cometidos en los últimos seis años, que van desde el asesinato de políticos, familiares de gobernadores, indocumentados, hasta matanzas de delincuentes rivales.

Su zona de operación actualmente está en Sonora, Chihuahua, Durango, Coahuila, Nuevo León, Zacatecas, Aguascalientes, San Luis Potosí, Hidalgo, Veracruz, Tamaulipas, DF, Oaxaca, Tabasco, Chiapas, Yucatán y Quintana Roo.

El Z40 acusado del asesinato del hijo de Moreira

El líder de Los Zetas está vinculado con diversas fugas de internos, e incluso el haber ordenado la muerte de José Eduardo, hijo del ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, ocurrida en el camino a Santa Eulalia, ubicado entre Acuña y Jiménez, el pasado 3 de octubre.

Con base en datos de la Sedena, el asesinato del hijo del ex mandatario, fue por instrucción de Miguel Ángel Treviño Morales, como represalia por la muerte de su sobrino, Alejandro Treviño Chávez.

Los delitos que dicha página le atribuye es delincuencia organizada, portación de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército, Armada y fuerza Aérea.

Cabe resaltar, que Los Zetas, desde sus inicios, fue creada por militares que desertaban del Ejército, y quienes pasaban a las filas del crimen organizado.

Fuentes: Milenio y AP

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