El PAN en BC: adiós Calderón

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Por Salvador Camarena

Julio, un mes que tanto ha marcado la historia electoral de México, puede convertirse en el referente del inicio de la jubilación definitiva de Felipe Calderón Hinojosa de la política. Su carrera de más de tres décadas de participación en lides partidistas ha llegado a su fin en Baja California, donde el Partido Acción Nacional se ha mostrado competitivo sin él, y con poco crédito para los suyos.

Si el ex Presidente entiende esto, el PAN podría buscar de manera más armónica su nuevo rumbo, y el michoacano tendría acaso una mejor oportunidad de que su desempeño –su administración pero también su trayectoria– sean evaluados de manera menos encendida. Si se pone más allá del fragor cotidiano se ganará el derecho a pedir que su labor sea vista con la debida perspectiva. Y la defensa que haga de su tiempo –porque seguramente enfrentará graves cuestionamientos en materia de derechos humanos– podría tener mayor solvencia si no se le ve mezclada con asuntos del día a día.

El PAN no tiene que seguir atado ni un solo día más bajo a los humores de quien ha sido una de sus principales influencias desde principios de los años noventa. Con el resultado de las elecciones del domingo en Baja California, Gustavo Madero demostró que también puede ganar elecciones. El chihuahuense tendrá más legitimidad si desea buscar la reelección, y hoy el panorama para el grupo de Ernesto Cordero se torna más complicado. Es mejor idea negociar que seguir en rebeldía. Madero ha logrado dar la vuelta a la página de la derrota del 2012.

Gustavo Madero y Santiago Creel trazaron la estrategia de una elección en Baja California que les permite dejar de ser considerados por los calderonistas de segundo nivel en la nomenclatura blanquiazul. El año pasado ellos perdieron junto con los hombres, las mujeres y los arranques de Calderón. Hoy, ganaron sin las principales figuras del ex Presidente y sin su influencia.

Conviene detenerse a hacer una revisión del caso de Margarita Zavala. Cierto es que estuvo en la campaña en BC para apoyar a Francisco “Kiko” Vega, como también es verdad que durante el sexenio pasado Zavala supo guardar un institucional y discreto segundo plano. Es una persona apreciada por la ciudadanía, que la ha dejado fuera de los reclamos por la actuación de su esposo como Presidente. Lo correcto es mantener en mente que la ex Diputada es dueña de su propio perfil en la política. Quizá algo del triunfo de “Kiko” Vega se debe a Margarita, mas no a Calderón.

Y si Calderón no entendiera que su tiempo ha quedado atrás, con el buen resultado bajacaliforniano en la bolsa Gustavo Madero tiene la oportunidad de quitarse de encima la figura del ex mandatario. Los dos chihuahuenses –Creel por ascendencia– tienen la oportunidad dorada de hacer entender a Felipe que ya no cabe en su partido. Y que no necesariamente ello es una mala noticia.

Si no supieron hacerlo en la derrota, el aliento del triunfo debería animar a la actual dirigencia a proponer una nueva ruta. Y Calderón debería optar por un sereno desdibujamiento en su partido. ¿Tendrá la templanza para ello?

Calderón tendría que reflexionar en lo inteligente que fue su padre político, Carlos Castillo Peraza, al saber decir adiós al PAN, instituto al que como pocos ayudó a convertirse en opción de gobierno.

A punto de cumplir 51 años, el michoacano pudiera dedicarse a construir mejores argumentos de las decisiones que tomó durante su presidencia, porque va a necesitarlos. Y su partido ya envió el mensaje de que puede estar sin él. ¿Lo habrá leído?

Fuente: Sin Embargo

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