De cómo me hice escritor

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El escritor Miguel Ángel Chávez Díaz de León ha sido galardonado con la Medalla al Mérito Literario 2014 durante la realización de la Conferencia Internacional de Escritores por Juárez, la semana pasada. He aquí el mensaje del poeta y periodista juarense pronunciado en la ceremonia de premiación:

Por Miguel Ángel Chávez Díaz de León

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Cuando tenía 13 años, dos o tres veces por semana me gustaba recorrer el Centro de Ciudad Juárez… Practico la vagancia desde chico… Una tarde, observaba el aparador de Librolandia, ubicada en la calle Lerdo, me cautivó un pequeño libro que vi desde la acera. Era EL LIBRO DE ARENA de Jorge Luis Borges. Entré y lo hojeé. Costaba mucho dinero para mí. (Un chamaco que vendía huevo fresco por las mañanas antes de irme a la secundaria Altavista). Me fui a casa, ideando la forma de hacerme de ese libro. Tenía dos métodos: comprarlo o robarlo.

¿Por qué un adolescente al que solo le gustaba leer el FANTOMAS y el MEMIN PIGUIN en 1975, y que lo más seguro iba a terminar haciendo botas vaqueras o de chofer de rutera si bien me iba, se interesaba por el LIBRO DE ARENA de Jorge Luis Borges?

Ese libro me provocó hacerme escritor, simplemente la portada me embelesó. Y desde ese día les decía a mis amigos y a mis novias de la colonia Del Carmen y otros rumbos, que yo iba a ser escritor. Que me iba a dedicar a escribir libros. Por supuesto no me creían, los compas se pitorreaban (me hacían bullying), pero gracias a eso accedí a los labios y otras caricias de las muchachas.

Esa tarde que llegué a la casa, se me había ocurrido una inocente argucia. Le dije a Luz, la güera, mi madre, que el mendigo maestro de la materia de español nos había encargado ese libro… Si no me iba a tronar.

– Cuánto cuesta ese chingao libro Miguelito. Dijo mi madre.

– Cuatro mil pesos. Respondí. (hablo de los viejos pesos).

– Si junto el dinero te lo compro, pero hasta el otro mes.

Yo seguí, vendiendo huevos por las calles, jugando tach, metiéndome de trampa al Gimnasio Municipal para ver la lucha libre, echando desmadre con los del barrio, morreando, estudiando, zorreándomela, y leyendo los últimos capítulos del MEMIN y de LA AMENAZA ELEGANTE en el puesto donde rentaba los comics.

Al mes y días, mi madre me habló desde la cocina: Puso EL LIBRO DE ARENA en la mesa y dijo:

  • Ahí está tu librito…!cabrón mentiroso! fui hablar con tu maestro de español y me dijo que era mentira lo del libro. Tú y tus cuentos. ¡Te lo compré! nada más porque es un libro. ¡Pero a mí no me vas a ver la cara de tu pendeja!

Como sea… EL LIBRO DE ARENA fue mío. Lo empecé a leer y nada más pude avanzar tres páginas. No le entendía ¡ni maíz paloma! De todos modos ese libro fue mi amuleto de la buena suerte. Siempre lo cargaba conmigo para apantallar a los del barrio, a los de la escuela y sobre todo para seguir besando a las chamacas.

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A mis 18 años de edad (para entonces ya había leído EL LIBRO DE ARENA… Todavía lo conservo  echo chicharrón y medio despastado), mi madre me recortó una nota de El Fronterizo, en ella anunciaban que el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Museo de Arte e Historia del Pronaf iban a otorgar unas becas a jóvenes que quisieran preparase para ser escritores.

-Ándale Miguel Ángel. Estas chingue y chingue que serás escritor y nunca te veo con un libro o escribiendo. Ve a ver de qué se trata lo de la beca.

Enojado fui. Más me encabroné cuando me explicaron que no se trataba de una beca monetaria, la beca solo te daba derecho a entrar al primer Taller Literario de la ciudad, auspiciado por el INBA y el Museo…Y tenía que llevar un poema o un cuento, para ver si era elegido.

Volví a la casa indignado y le arrojé a mi madre el recorte de periódico echo bolita. Y le dije: ‘’Puras papas Jefa. No se trata de una beca. Solo te van a dar clases intensivas de literatura, te van a enseñar a escribir poemas, cuentos o novelas. ¡A mi esos güeyes no me van a enseñar!’’

Doña Luz se aferró. Ella quería que saliera del barrio. Se preocupaba por que me juntaba mucho con los tirilones, pegalocos y  mariguanos de la colonia..

-¡Vas a ir al Museo! Y vas a poner mucha atención en ese fregao taller. ¡Si no te voy agarrar a chingadazos! Mi madre era buena para los hurachazos, y diestra para darte con el cinto sin dejarte huella.

¿Para qué hacer enojar a la Leona de Anapra?

En mayo de 1980, fui a la primera sesión del Taller Literario que coordinaba el escritor potosino David Ojeda, ganador del Premio de Las Américas en Cuba,  y durante 7 años no falté a una sesión.

Desde entonces soy escritor. Escribo y me han publicado varios libros, gracias a ellos y a la literatura he recorrido el país varias veces. Mis libros se han ido al extranjero. Y me ufano de ser de Juárez y vivir en Juárez y de alguna manea representar a mi querida ciudad… A esta comunidad tan asombrosa.

Y doy las gracias, por ser el primero en recibir esta distinción y este reconocimiento, que me otorga el movimiento cultural ESCRITORES POR JUAREZ del cual forman parte varios amigos y colegas.

A las instituciones, autoridades y empresas de la iniciativa privada que apoyan a esta aventura ciudadana reconfortante, yo les reconozco su apoyo.

Doy infinitas gracias a mi familia por ayudarme a mantenerme al pie del cañón. Y a Laura Messina (La Duquesa) por estar conmigo.

Y a Doña Luz, ya difunta, por obligarme a ir al taller del Museo.

Muchísimas gracias.

Aquí puedes leer los materiales y andanzas de Chávez Díaz de León publicadas en Hilo Directo:

http://hilodirecto.com.mx/?s=Miguel+Angel+Ch%C3%A1vez+D%C3%ADaz+de+Le%C3%B3n

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