Bergoglio y Boff, unidos en una lucha por el planeta

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“Más que un hombre, el Papa Francisco es un proyecto de Iglesia. Dentro de ésta representa una renovación total porque no proviene de la vieja y cansada cristiandad europea, sino de la vigorosa Iglesia latinoamericana”. Así se expresa Leonardo Boff –icono de la Teología de la Liberación, exsacerdote franciscano– acerca de su relación con Bergoglio, de quien es consejero. En entrevista con Proceso, el brasileño habla del compromiso de ambos para trabajar en favor de la Madre Tierra, ese hogar que ya no es capaz de soportar a la humanidad.

Por Rodrigo Vera/ Proceso

Luego de ser enjuiciado y condenado por el Papa Juan Pablo II debido a sus escritos, Leonardo Boff, considerado el más influyente representante de la Teología de la Liberación, se ha convertido hoy en un discreto consejero del Papa Francisco, con quien comparte el ideal de lo que debe ser la institución eclesiástica y, además, la misma preocupación ante la actual catástrofe ecológica del planeta.

Boff habla en entrevista sobre esta relación con el actual pontífice, muy alejada de los actos públicos y de los reflectores, ya que, dice, el sector conservador de la poderosa Curia Romana no ve con buenos ojos esta “sintonía” entre él y el Papa jesuita, que sigue la línea pastoral de la opción preferencial por los pobres.

Comenta Boff de entrada:

“Más que un hombre, el Papa Francisco es un proyecto de Iglesia y de mundo. Dentro de la Iglesia representa una renovación total porque no proviene de la vieja y cansada cristiandad europea, sino de la vigorosa Iglesia latinoamericana. Y en el mundo viene impulsando fuertemente el diálogo, la paz y el encuentro con las diversidades, siempre teniendo como centro a los pobres y a los excluidos.”

–Usted y Jorge Bergoglio tienen varias cosas en común: ambos son hijos de inmigrantes italianos que llegaron a América Latina; los inspira la figura de San Francisco de Asís, al grado de que usted fue fraile franciscano y él se puso “Francisco” al llegar al papado. Su preocupación por los pobres también los pone en sintonía.

–Sí, así es. Además tenemos mucha sintonía en la manera de pensar la ecología. Y hemos leído la misma literatura. Cuando él se hizo Papa le envié una carta para pedirle tres cosas. Primero, que hiciera un concilio con todas las Iglesias y corrientes espirituales encaminado a salvar a la Tierra. Segundo, que en función de eso escribiera una encíclica sobre la ecología, porque si no salvamos la vida en la Tierra no hay ningún futuro. Y, tercero, que descentralizara la Curia Romana: ¿por qué no poner un dicasterio de derechos humanos en América Latina, el dicasterio de inculturación en África, o el de las religiones en Asia?, así habría una Iglesia realmente universal y adecuada a los tiempos de la globalización.

“A la semana siguiente me contestó y me corrigió diciéndome: ‘Boff, los concilios son cosa de católicos, si se trata de reunirse con otras Iglesias, entonces sería más bien una asamblea’. Y respecto a la reforma en la curia, me dijo: ‘Voy a realizar esa reforma. No sé exactamente cómo. Pero ese cambio de estructuras debe poner en el centro a la humanidad, pues la curia debe estar al servicio de la humanidad y no de sí misma’.”

“Laudato si”

Señala Boff que después Bergoglio se enfrascó en la meticulosa tarea de preparar su encíclica Laudato si, la cual fue hecha pública en junio del año pasado y es el primer documento doctrinal en materia ecológica elaborado por un pontífice.

El teólogo brasileño relata a Proceso que le estuvo enviando documentación al Papa para que elaborara Laudato si, a través del entonces embajador de Argentina ante la Sede, Eduardo Valdés, y de Clelia Lurio, la viuda del polémico obispo argentino Jerónimo Podestá, fundador de la Federación Latinoamericana de Sacerdotes Casados, organismo tajantemente rechazado por El Vaticano.

Desde que era arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio mantuvo una estrecha relación con el obispo Podestá y con su esposa Clelia, sin importarle las críticas de la jerarquía católica argentina por tener estas amistades que se rebelaban contra el celibato sacerdotal. Boff también mantenía una fuerte amistad con la singular pareja. Al morir el obispo Podestá, la amistad del Papa y Boff continuó con su viuda, convertida en una influyente activista a favor del celibato opcional en la Iglesia y quien también ya falleció.

Cuenta Boff:

“El Papa me pedía materiales para elaborar su encíclica. Pero me advirtió: ‘No me los mandes a la Ciudad del Vaticano, porque entonces no me llegan. Mándamelos a través del embajador Eduardo Valdés’. Y así lo estuve haciendo. Otras veces la conexión era Clelia. El Papa le hablaba a ella para decirle, por ejemplo: ‘Dile a Boff que me mande el documento sobre los bienes comunes de la Tierra’. Fue un texto para la ONU en el que yo participé en su elaboración.”

–¿Y qué otro tipo de documentos le envió?

–Cuando él viajó a Brasil, en julio de 2013, aprovechó para reunir todos mis libros que he escrito sobre ecología. Y yo mismo le hice llegar mi libro Ecología: grito de la tierra, grito de los pobres. También le envié la Carta de la Tierra, de la ONU, y textos sobre la nueva cosmología.

“Le subrayé mucho que no hiciera una encíclica verde –sobre el medio ambiente y nada más–, sino que abordara una ecología integral que incluyera a la sociedad, a la mente humana y a la espiritualidad.

“También le insistí en que citara, del Libro de la sabiduría, la frase donde se dice que Dios es el amante soberano de la vida. Y él incluso llegó a citarla tres veces. Además le subrayé mucho que el concepto del ‘cuidado’ debía ser uno de los ejes centrales, pues el ‘cuidado’ es una relación amorosa y amigable con la realidad; es la mano extendida de la caricia y no el puño que domina.

“Igualmente le recomendé incluir un tópico mencionado en la Carta de la Tierra, donde se dice que necesitamos una nueva mente y un nuevo corazón, porque nuestro destino común nos llama a un nuevo comienzo. Y él lo incluyó en Laudato si, que finalmente resultó ser una encíclica de avanzada, pues se coloca en la punta de la discusión mundial sobre ecología.”

La encíclica provocó el entusiasmo hasta del equipo de expertos que elaboró la Carta de la Tierra, al grado de que éstos han estado pidiéndole a Boff que les concierte un encuentro con el Papa.

“Estoy manejándome para poder realizar este encuentro, a fin de tener un diálogo sobre estos dos documentos; los más bellos y consistentes en lo que va del siglo XXI para salvar nuestra casa común, que es la Madre Tierra”, dice Boff.

–¿Y usted ya se ha reunido personalmente con el Papa?

–No, aún no. En una ocasión que estaba yo con Clelia hablé por teléfono con él. Me dijo que quería verme en el Vaticano. Y yo le comenté que no quería crearle problemas con mi presencia, sobre todo porque allá está Ratzinger. Y él me contestó: “El Papa ahora soy yo, no tengas temor de que vas a crear un problema”.

Indica que en una ocasión Francisco también le pidió su opinión sobre la encíclica que escribió conjuntamente con Rat­zinger, Lumen fidei (La luz de la fe).

Cuenta Boff:

“Tuve que serle muy sincero y decirle que la parte de Ratzinger no me gustó para nada, porque es altamente teórica y sólo los teólogos la entienden. Utiliza muchas palabras griegas y latinas. En cambio, la parte de Francisco es absolutamente pastoral y humana; reconoce que la fe no confiere seguridad total, es una pequeña luz al final del túnel. Sostiene que la fe es una búsqueda y siempre convive con la duda, lo cual se opone a la dogmática tradicional, para la cual quien cree no puede dudar.”

Expulsado

Actual Papa emérito, Ratzinger jugó un papel decisivo cuando era encargado de la Congregación para la Doctrina de la Fe para que, en 1984, el Vaticano llamara a juicio a Boff debido a la publicación de su libro Iglesia: carisma y poder, donde analiza el abuso de poder de las instituciones eclesiásticas. En 1985 se le sentenció a permanecer en un “mutismo obediente”.

Boff abandonó la orden franciscana en 1992, debido a que intentaban someterlo nuevamente al silencio y a un exilio en Filipinas o Corea del Sur. Se convirtió en laico, se casó con la teóloga Marcia Miranda y enfocó sus reflexiones en la devastación del planeta, de ahí que ahora se muestre renuente a pisar el Vaticano para entrevistarse con Bergoglio. Sin embargo, el año pasado estuvo a punto de realizarse ese encuentro personal.

Relata:

“A través de Eduardo Valdés, el Papa intentó dos veces reunirse conmigo el año pasado. La primera vez estaba yo en la ciudad italiana de Milán y me invitó a encontrarnos. Le comenté que estaba por abrir un congreso internacional de espiritualidad con más de mil personas. Y él me dijo: ‘Quédate ahí, no te muevas, que el tema es muy importante’.

“Después, en octubre, me encontraba de nuevo en Italia y otra vez me invitó a encontrarnos. Era la víspera de la apertura del sínodo de obispos sobre la familia. Pero 13 cardenales se le rebelaron al Papa acusándolo de intentar manipular el sínodo. Le crearon terribles problemas que tuvo que afrontar, por lo que pospuso el encuentro.

“Y ahora, hará poco más de un mes, me llamó Valdés para decirme: ‘Acabo de hablar con el Papa. Quiere verse contigo y compensar de algún modo la injusta condena que te impusieron’. Se refería al silencio al que me sentenció el Vaticano.”

–¿Para cuándo se dará finalmente su encuentro personal con Bergoglio?

–Antes de finalizar este año. Se realizará muy discretamente. Lejos de la prensa, para no crear problemas.

Boff comenta que el gobierno argentino del presidente Macri ya quitó a Valdés como su embajador ante la Santa Sede, por lo que su interlocución con el Papa saldrá afectada.

“Macri quiso enviar a Valdés a la OEA. Pero éste se negó, diciendo: ‘No colaboro con gobiernos de derecha’”, señala Boff.

Su más reciente libro, Una ética de la Madre Tierra, acaba de publicarse en México bajo el sello de Ediciones Dabar. Ahí señala que los trastornos climáticos tienen su origen en los “comportamientos irresponsables de los seres humanos” que ven a la Tierra como un “mero instrumento de producción, una reserva de recursos que podemos explotar a nuestro gusto”.

De ahí que, sostiene, “la cuestión es antes ética que científica”, ya que el hombre se está comportando “sin ningún sentido de responsabilidad ante su misión de ser guardián de la creación”.

Recalca en su libro:

“La Tierra ya no tiene capacidad por sí misma para satisfacer las demandas humanas. No puede por sí sola rescatar su biocapacidad. Se convirtió en peligrosamente insostenible, y tiene que ser ayudada por los seres humanos. Si no somos capaces de restringir la codicia de la acumulación de riqueza para que pueda descansar y recuperarse, tendremos que prepararnos para lo peor.”

En entrevista en la Ciudad de México, en el lobby del hotel donde se hospeda, el teólogo brasileño refiere:

“Este libro lo escribí como una reacción a la encíclica Laudato si. El Papa y yo queremos que haya una nueva ética, una revolución por el cuidado de la Madre Tierra.”

Boff actualmente está en México para charlar y dar a conocer, en distintas universidades y comunidades indígenas del país, esta postura del Papa y suya. Del 1 al 5 de junio participará como expositor en el Primer Foro Internacional por los Derechos de la Madre Tierra, que se realizará en esta capital.

Dice sobre los objetivos del foro:

“La intención es ampliar los derechos. Primero se empezó por reconocer los derechos de los hombres. Después las mujeres, los indígenas y los negros tuvieron que luchar para que también se les reconocieran sus derechos. Ahora nuestra lucha es para que se reconozcan los derechos de la Tierra, que también es un ente vivo.”

Fuente: Proceso

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