Sandy deja muerte y destrucción

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La monstruosa tormenta Sandy perdió fuerza el martes pero su saldo se elevó a 38 muertos y una estela de caos en la costa este de Estados Unidos, con imágenes de devastación y millones de hogares sin luz, incluyendo un apagón gigantesco en Nueva York.

Connecticut, Nueva York, Nueva Jersey, Maryland, Pensilvania, Virginia y Carolina del Norte informaron de 15 muertes relacionadas con el paso de Sandy, mientras que en Toronto, Canadá, la policía dijo que una mujer falleció al ser alcanzada por un objeto que se desprendió a raíz de la tormenta.

Estas víctimas se suman a los 67 muertos que había dejado Sandy a su paso por el Caribe.

El balance de víctimas mortales en Estados Unidos sería aun mayor, ya que hay muchas personas desaparecidas, indicaron el martes las autoridades.

En efecto, las devastadoras consecuencias de Sandy, que tocó tierra en la noche del lunes en Atlantic City (Nueva Jersey) como ciclón postropical y vientos de hasta 150 km/hora, eran todavía difíciles de estimar.

El presidente estadounidense, Barack Obama, estuvo informado “durante toda la noche” sobre la evolución de Sandy y en contacto con autoridades de Nueva York y Nueva Jersey, dos de los estados más afectados por la tormenta, dijo el martes un funcionario de la Casa Blanca.

La supertormenta azotó la densamente poblada región del este de Estados Unidos, inundando buena parte de las zonas bajas de Manhattan, paralizando el transporte público en muchas ciudades y dejando sin electricidad a millones de personas.

La ciudad de Nueva York se despertó el martes de la pesadilla provocada por el paso de Sandy con la mitad sur de Manhattan sin luz, los transportes públicos suspendidos y varios de sus puentes y túneles cerrados.

El panorama en una de las ciudades más vibrantes del mundo era desolador, con las calles desiertas, con excepción de los vehículos de la policía garantizando la seguridad, constató la AFP.

El transporte público -elemento vital para los 8,2 millones de neoyorquinos- estaba interrumpido desde el domingo por la noche y no había informaciones precisas de cuándo podría comenzar a funcionar nuevamente.

Manhattan estaba además prácticamente incomunicada del resto de la región, únicamente con el túnel Lincoln abierto del lado de Nueva Jersey y pocos vehículos circulando por Manhattan Bridge del lado de Brooklyn (sudeste).

Por segundo día consecutivo, las escuelas estaban cerradas, al igual que la Bolsa de Nueva York.

En Nueva Jersey, dos reactores nucleares fueron apagados, uno de ellos en Hancocks Bridge, sobre el río Delaware, y el otro a unos 50 km al norte de Nueva York, sobre el río Hudson.

Los reactores fueron puestos fuera de servicio por problemas de circulación de agua y de la red eléctrica externa y no presentaban riesgos de seguridad, según la empresas que los administra.

También en Nueva Jersey, las aguas rompieron un dique y amenazaban tres pueblos en el condado de Bergen, a pocos kilómetros de Nueva York, indicó la policía.

Obama decretó el estado de emergencia en todo el estado de Nueva York, lo cual permitirá el acceso a fondos federales para los siniestrados de varios condados, informó la Casa Blanca. El estado de catástrofe también se declaró en Nueva Jersey.

En el estado de Nueva York 1,5 millones de personas se quedaron sin electricidad y al menos cinco murieron.

La tormenta provocó un caos en el transporte aéreo, con cerca de 15.000 vuelos cancelados hasta el momento en la región.

La empresa de estimación de desastres Eqecat señaló que Sandy podría afectar a 60 millones de estadounidenses y provocar daños por hasta 20.000 millones de dólares.

Según los servicios meteorológicos, la extensión de la tormenta y la confluencia de un frente frío procedente de Canadá fueron los que volvieron a Sandy tan peligrosa.

El Centro Nacional de Huracanes (CNH), con sede en Miami, dijo que se mantenían las alertas de inundaciones y lluvias para la mitad de la costa atlántica y que Sandy llevará fuertes tormentas de nieve en su desplazamiento hacia el interior del continente, aunque sus vientos amainaban.

El desastre climático interrumpió la campaña electoral a pocos días de los comicios presidenciales del 6 de noviembre. Tanto Obama como su rival republicano, Mitt Romney, anularon mítines electorales.

Ambos son conscientes de la importancia de dedicar toda la atención al huracán, para evitar un desgaste de imagen como el que sufrió el presidente George W. Bush en 2005 debido a la débil respuesta que las autoridades dieron a la llegada del huracán Katrina que devastó Nueva Orleans.

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