¿Regresa al país la dictadura perfecta?

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El diario estadounidense The Huffington Post publicó este viernes una nota de la agencia AP que tituló “La dictadura perfecta” referente al cambio de gobierno que sucederá este 1 de diciembre en el país. “El PRI que gobernó México por siete décadas consecutivas ha vuelto, ahora prometiéndole a los mexicanos que no volverá a ser lo que algunos llamaron ‘la dictadura perfecta’, caracterizada por una combinación de dádivas populistas, votaciones amañadas y ocasionales derramamientos de sangre”, dice el despacho.

Y añade que el PRI asume el gobierno, después de estar 12 años fuera del pode, encabezado por Enrique Peña Nieto, quien considera que este es el momento culminante de un esfuerzo por reformar y modernizar al organismo político que gobernó el país sin interrupción de 1929 a 2000. “Peña Nieto promete un programa de libre empresa, eficiencia y rendición de cuentas.

Está promoviendo reformas que podrían aportar nuevas e importantes inversiones privadas en la crucial pero quebrantada industria petrolera estatal de México, con cambios que fueron obstaculizados durante varias décadas por la sospecha nacionalista de una intromisión extranjera en el negocio petrolero”, dice la nota.

The Huffington Post indica que los dirigentes del PRI reconocen que vuelven al poder en un México radicalmente diferente de lo que era en el apogeo del partido. La nación tiene una economía de mercado abierta, una prensa más libre y más agresiva, una oposición que puede comunicar a la velocidad del internet y una población que sabe que el PRI puede ser echado del gobierno.

Algunos críticos, cita la agencia, ya ven indicios de un anhelo de los días pasados de una presidencia imperial en algunas de las medidas que el PRI impulsa en el Congreso.

Una iniciativa de ley propuesta por Peña Nieto concentraría al aparato de la policía y la seguridad bajo el control de la Secretaría de Gobernación, una institución que durante mucho tiempo fue utilizada por el PRI para coaccionar o presionar a los opositores, arreglar elecciones e intimidar a los medios de comunicación, menciona Stevenson.

El periodista también señala que para los dirigentes del PRI  la medida unificaría a un fracturado aparato de seguridad y ofrecería una estrategia más coordinada en el combate a los cárteles de las drogas en México.

Mark Stevenson refiere que los legisladores priistas lograron impedir la propuesta de votos secretos en las elecciones sindicales y la aprobación de contratos por parte de los sindicalistas, también apoyaron un proyecto de ley que daría a los auditores estatales y federales más facultades para controlar el gasto de los gobernadores estatales.

Para algunos, la medida podría ayudar a contener el poder que algunos gobernadores han adquirido desde que el PRI perdió la presidencia, sin embargo hay críticos que creen que es un intento por volver a los días en que el presidente en turno controlaba a los estados desde la Ciudad de México.

El PRI fue visto de manera generalizada como un partido capaz, acaso autocrático, de 1929 hasta mediados de la década de 1960, con un firme crecimiento económico y programas sociales para equilibrar la corrupción y la falta de elecciones verdaderamente libres, señala Mark Stevenson.

Pero las diversas y duras represiones sobre sindicatos, estudiantes y otros manifestantes inspiraron movimientos opositores en las décadas de 1960 y 1970, además de que una mala administración económica y los sobornos dieron fuerza a una inflación galopante y provocaron crisis económicas recurrentes, golpearon una y otra vez a la clase media en el último cuarto de siglo del régimen en el poder.

Algunas cosas claramente ya desaparecieron para siempre, por ejemplo el rol del PRI como “gobierno paternalista” que ofrece viviendas construidas por el Estado y empleos en empresas estatales. Las firmas gubernamentales se han privatizado y los presupuestos gubernamentales otrora engrosados por la industria petrolera se han encogido.

En cambio, Peña Nieto busca cumplir su propia promesa, crear más empleos e impulsar el crecimiento económico al desarrollar aún más el sector privado.

Asimismo, prometió preservar el principal logro de las dos presidencias del PAN: finanzas gubernamentales responsables y estabilidad macroeconómica. Algunos esperan un regreso del estilo político del PRI que combinó una devoción por la retórica de altos vuelos, una obediencia estricta entre los miembros del partido y un respeto incuestionable por la autoridad del presidente, dice.

Fuente: Sin Embargo

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