¿Quién será el García Luna de EPN?

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Por Alejandro Páez Varela

Lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con violencia”.

 –Mahatma Gandhi (1869-1948)

Tengo un déjà vu. Haga a un lado las burradas de Luis Walton, cuando intenta minimizar la violación de las seis chicas españolas, y lo que veo es un Acapulco convertido en el Ciudad Juárez de los tiempos de Felipe Calderón Hinojosa. Walton, desesperado, intenta decir que no pasa nada para no volver su ciudad un cementerio económico, como Juárez. Walton no participa en las reuniones de seguridad con la federación –así lo dijo–, como fue al principio con los alcaldes de Juárez. Walton está acorralado y sin dinero, como estaban los alcaldes de Juárez.

Acapulco es el nuevo Ciudad Juárez, pero seis años y 90 mil muertos después.

Si, como parece, las cosas con Enrique Peña Nieto serán iguales que con el último gobierno del PAN –y los analistas nacionales e internacionales así lo dicen–, una parte de la prensa empezará una campaña en contra de quienes pidieron entonces y piden ahora un cambio de estrategia. Recuerde la campaña, y tiene nombres, apellidos, logos. Son los mismos que dirán que no se deja “trabajar” al nuevo gobierno; que hay que dejarlos hacer y dar resultados y que luego hablamos. (Ajá).

Son esos mismos que le crearon al Presidente Calderón una zona de confort. Son los que, a pesar de los miles y miles de muertos, miles y miles de desaparecidos, miles y miles de desplazados mantuvieron una crítica constante contra los que disentían con que la estrategia se centrara en las balas y pedían ejércitos (pero) de trabajadores sociales para rescatar a los jóvenes de la falta de oportunidades.

Como el déjà vu es cuasi-perfecto, viene lo que sabemos: que habrá violaciones de derechos humanos contra las poblaciones civiles –hubo denuncias concretas el fin de semana–; desapariciones forzadas y un discurso oficial de “no pasa nada”; de “los violadores de derechos humanos son los otros, los malos”. Vienen, si el círculo es tan redondo como parece, los ataques directos contra periodistas de Guerrero, contra los activistas, contra todo aquél que se oponga al rumbo que están tomando las cosas. Viene, en pocas palabras, más anarquía y desasosiego, porque el Estado fallido está allí. Del “Estado de México Seguro” ya brincaron al “Guerrero Seguro” e irán al “Morelos Seguro”, como Calderón. Y eso significan más armas y balazos; más sufrimiento para los que ya sufren: los ciudadanos.

Si es, insisto, como parece que serán las cosas, vienen los michoacanazos, las acciones desesperadas y las metidas de pata. Viene la mano dura y la justicia blanda. Vienen más muertos y más heridos, más desaparecidos y más desplazados. Viene, además, el discurso moralizador, el “todos son malos hasta que demuestren lo contrario”. Porque eso fue Calderón: un cruzado, un exorcista armado hasta los dientes tratando de sacar a balazos una cultura de decenas de años.

¿Quién será el Genaro García Luna de Peña Nieto? ¿El Procurador? ¿El Secretario de Gobernación? ¿Manuel Mondragón? ¿A quién va a sostener seis años, a pesar del daño o para que esté detrás del daño?

¿Esa era la estrategia de Peña Nieto? ¿Su plan era tomar los manuales que dejó Calderón y aplicarlos al pie de la letra? No. Hay una pequeña variación en la estrategia: Viene, además, el silencio. Porque el nuevo gobierno está apostando al silencio, al vacío informativo.

Lamento decir que vienen, también, los golpes de efecto de los criminales. Vienen los atrevimientos: ya le dejaron una corona de muerto a Graco Ramírez y atentaron contra el Procurador de Morelos. Ya atacaron al Secretario de Seguridad Pública de Coahuila y siguen peleando por el control de los penales a punta de muertos. Las tumbas clandestinas se siguen alimentando de cuerpos. Los asesinatos masivos siguen ejecutándose.

Tengo ese déjà vu del que hablaba. El tiempo es implacable: Vienen, además, las elecciones federales intermedias. Si las cosas siguen como van, lo que se debe esperar es la derrota del PRI y el desencanto de los electores. Si siguen por los mismos pasos, no habrá control de daños (y de prensa) que valga: Como le pasó al PAN en 2009, para 2015 viene la derrota electoral del PRI.

Lástima por la falta de sensibilidad, lástima por los muertos: todo indica que nos hemos comprado otra película de terror cuando todavía temblábamos por los seis años de El Exorcista.

@paezvarela

www.alejandropaez.net

Fuente: Sin Embargo

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