Muere el gran sabio de México

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El intelectual y escritor Ernesto de la Peña Muñoz falleció este lunes a los 85 años en México, su ciudad natal de un paro cardiorespiratorio, informaron hoy fuentes oficiales. De la Peña recibió numerosos galardones por su erudición y formación lingüística, el último de ellos la semana pasada, el XXVI Premio Internacional Menéndez Pelayo. Y al recibirlo dijo que México vive una “realidad invadida por el crimen” y aseguró no recordar “un momento de crisis más grave que el actual”. 

“Es una realidad, por desgracia para todos, invadida por el crimen, la corrupción, la inseguridad (…) muy amarga”, afirmó el también filólogo en declaraciones a los periodistas tras la ceremonia de entrega del premio, otorgado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y el Colegio de México (Colmex).

Agregó que a sus 85 años no recuerda “un momento de crisis más grave que el actual”, y aunque negó conocer la solución, abogó por combatir la “falta de solidaridad y espíritu social” que a su juicio existe en el país e impide su crecimiento a todos los niveles.

De la Peña ha fallecido a causa de un “paro cardiorespiratorio”, dijeron a Efe fuentes del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

La presidenta de Conaculta, Consuelo Sáizar, indicó en su cuenta de Twitter sobre el fallecimiento de De la Peña: “Las letras mexicanas, la patria de la Ñ, están de luto: pierden a uno de sus mayores estudiosos”.

Precisamente por cuestiones de salud, el premio Menéndez Pelayo le fue entregado a distancia; él en el Colegio de México, los que los condecoraban desde el Palacio de la Magdalena, en Santander, España.

“Ha muerto Ernesto de la Peña. Las letras mexicanas, la patria de la ñ, están de luto: pierden a uno de sus mayores estudiosos”, escribió en su cuenta de Twitter Consuelo Sáizar, titular de Conaculta, quien también informó que el escritor será velado en el Panteón Francés.
“FCE lamenta el deceso del escritor, filólogo, traductor y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, Ernesto de la Peña”, escribió el Fondo de Cultura Económica a través de esta red social.

El también Premio Internacional Alfonso Reyes y Nacional de Ciencias y Artes, fue además autor de los títulos El Indeleble Caso de Borelli, Mineralogía para Intrusos, La Rosa Transfigurada y El Centro sin Orilla.

También destaca Las Estratagemas de Dios, por el que recibió el Premio Xavier Villaurrutia en 1988. Además, tradujo de manera directa del griego original los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

Nacido el 21 de noviembre de 1927, era miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua y correspondiente de la Real Academia Española.

Pese a su avanzada edad, De la Peña, no pensaba en el retiro pues trabajaba en la publicación de un largo ensayo sobre el escritor francés François Rabelais.

Conocedor en distinto grado de 33 idiomas, entre los que se encuentran el sánscrito o el hebreo, De la Peña pasa a engrosar una lista de personalidades entre los que se encuentran Mario Benedetti, Mario Vargas Llosa, Julio Caro Baroja o Víctor García de la Concha.

Los primeros pasos del galardonado se remontan a sus estudios de Letras Clásicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se formó sobre los filósofos presocráticos, la filosofía de la ciencia, lengua y literatura rusa, árabe, sánscrito y lingüística indoeuropea.

Además del Premio Internacional Menéndez Pelayo, ha recibido el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el campo de la lingüística (2003), la Medalla de Oro de Bellas Artes (2007) y el Premio Nacional de Periodismo Cultural José Pagés Llergo (2010). Durante la ceremonia,

De la Peña impartió una conferencia magistral titulada “Las realidades del Quijote”, en la que abordó las diferencias entre las percepciones de Don Quijote de la Mancha y su escudero Sancho Panza, en una analogía con la sociedad actual.

Admitió que la nueva distinción, además de ser un “acicate” para continuar con el cultivo del conocimiento, le reafirma en su “vocación existencial” de conocer, lo que le ha llevado a convertirse, en palabras de Labastida, en un “hombre insólito, en un prodigio”.

 

Fuente: EFE, Reforma y SinEmbargo.mx

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