Mi voto: ¿Por la izquierda o la derecha?

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Votar, es dentro de la democracia, el acto mediante el cual se pretende que todos aquellos que convergen en un grupo social, manifiesten su acuerdo o desacuerdo, apoyo o rechazo  respecto a  estrategias, objetivos, visiones, etc.  así como  de la o las personas que las plantean. Votar es el acto mismo de selección, de expresión y confirmación de la voluntad de aquel que sufraga. Dicho lo anterior podemos afirmar que las elecciones del próximo 1  julio son de gran relevancia para el país.

Primero,  nos encontramos nuevamente ante la posibilidad real de que la izquierda ocupe la silla presidencial; el candidato López Obrador logró virar hacia una posición menos radical que la adoptada en 2006, lo que se tradujo en una aceptación mayor, incluso en sectores tradicionalmente anti -izquierda; por supuesto que este fenómeno  se debe también a los desatinos de la administración federal panista y el sentimiento, aún vigente, del anti priísmo.

Segundo,  a pesar del rechazo en algunos sectores, el candidato Peña Nieto se ha mantenido en la punta de las preferencias, este hecho nos permite pensar que ciertamente, sigue persistiendo un arraigo en amplios sectores poblacionales, donde la cultura política se manifiesta como parroquial o de súbdito,   es decir una buena porción de la población mexicana que  continua respondiendo al clientelismo, al acarreo y otras prácticas no democráticas. Sin embargo existe una porción que considero, va en aumento, que toma una decisión más racional y que hace una diferenciación  en su decisión.

Tercero, la candidata Vázquez Mota, tuvo  una campaña llena de alti bajos, lo que aunado con las acciones de gobierno y  las múltiples salidas y  traiciones de panistas a todo lo largo y ancho del país, la colocó prácticamente en la tercera posición de las preferencias electorales.

A los tres puntos anteriores  es importante agregar, la creciente participación de diversas  juventudes y de la consolidación de las nuevas tecnologías de información y comunicación como medios   alternos más plurales y abiertos.

Ante esto, las elecciones federales del 2012 son la gran oportunidad de modificar el rumbo: por un lado una izquierda moderada y por otro un priísmo centrista o continuar validando la estrategia de derecha de un panismo con diversas fracturas.

Por lo tanto nuestro voto debe ser razonado, pesando más allá de la urna en sí misma, es preciso tener en cuenta las propuestas y los resultados de los gobiernos previos emanados de los diferentes partidos políticos, recordemos que esta es nuestra oportunidad de expresar nuestra voluntad política.  Evidentemente podemos vender nuestro voto por una despensa o una 500 pesos, sin embargo eso es lo único o lo muy cercano a lo único que recibiremos de ese partido o candidato cuando resulte ganador; por otro lado podemos cambiarlo por otros tipos de apoyos, tal vez más amplios, pero que igual será un beneficio de corto plazo; pero si nuestro voto es útil, razonado, pensando en las propuestas de gobierno para seis años o de tres en el caso de las propuestas de ley; estamos abriéndonos la legítima posibilidad de exigir  el cumplimiento de las propuestas, que se traduzcan en políticas públicas de beneficio colectivo y de más largo plazo, en nuestro voto esta el destino del país:  por la oportunidad de una izquierda en manos de López Obrador;  por el camino de 12 años de derecha en la dirección de Vázquez Mota;  o por el centro-populista padecido  por más de 70 años.

 

 

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