Los demócratas de los últimos días

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Por Servando Pineda Jaimes

* La muerte e las candidaturas independientes

Vaya aprieto en el que metió a más de un estado don Manlio Fabio Beltrones, actual mandamás en el PRI,  quien sin decir agua va, ordenó interponer ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación una controversia constitucional contra la llamada Ley Anti-Bronco que aprobaron en Puebla, un estado pintado de azul.

Y para no dejar duda de lo que piensa y hacia dónde va, don Manlio Fabio la soltó así:

“[…] Los candidatos independientes llegaron para quedarse. Es una propuesta mía desde 2010, y la voté en 2014, y la hago mía para siempre. Los candidatos independientes, las candidaturas independientes, son y deberán ser un acicate para que los partidos políticos mejoren su presencia y sobre todo su identificación con las causas ciudadanas”, aseguró Beltrones Rivera.

O sea, don Manlio, ¿va con todo contra quienes han decidido poner candados a las candidaturas independientes? Lo dudo, pero veremos. Por lo pronto, el primero en la lista es Puebla, gobernado en estos momentos por uno de los llamados “panistas de los últimos días”, don Rafael Moreno Valle, uno de los que se ha anotado en la lista para buscar la presidencia de la República en el 2018, misma que también la quiere el actual líder nacional del PRI. Ergo, es una lucha por ir quitando rivales.

Lo que no queda claro bien a bien, es si en esa “cruzada democrática” iniciada, el sonorense ha calculado los daños colaterales que su deseo ocasionará. O, ¿esa era la intención?, pues se llevará de corbata a Veracruz, Chihuahua, Tlaxcala y Tamaulipas, todos ellos estados gobernados por el PRI donde también se aprobaron leyes “Anti-Bronco”. Lo mismo ocurrirá en Sinaloa, gobernado formalmente por una coalición partidista encabezada por el PAN y el PRD a la que se sumó el extinto Convergencia, hoy Movimiento Ciudadano, pero que todo sabe que su gobernador Mario López Valdez, el popular Malova, es priísta de hueso colorado. Al apuro en que metió don Manlio a Puebla, también se suma en azulado Baja California Sur. En todos estos estados se han interpuesto controversias constitucionales ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación por distintos partidos, no del PRI obviamente. En consecuencia, si don Manlio es congruente, deberá hacer lo mismo para estas entidades, no importa que sean de su propio partido. ¿Lo hará?

broncoConvencido de sus ideales, don Manlio afirma que su acción va centrada en echar abajo todos los candados que limitan la acción de los llamados candidatos independientes y no dejó lugar a dudas sobre su confianza en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, respecto a lo que considera un acto inconstitucional del Congreso de Puebla (con mayoría panista) sobre las restricciones que impuso a los ciudadanos que aspiren a un cargo público, sin necesidad de ser postulados por un partido político.

Si prospera el pedido tricolor, entonces no habrá razón, para como dice don Manlio, “echar abajo los candados contra las candidaturas independientes”, donde quiera que éstas existan, es decir en todos los estados priístas donde recientemente las aprobaron.

Entre otras linduras que aprobaron los congresos de estos estados, se tiene, como es el caso de Puebla en donde para ser candidato independiente, cualquier interesado deberá juntar el 3 por ciento del Listado Nominal en tan sólo 20 días, y además que sus simpatizantes refrenden, de manera presencial, su apoyo ante la autoridad electoral, lo que equivale, oiga usted, a un desfile impresionante de más de 131 mil ciudadanos. Es decir, quien diga “yo”, tendrá que conseguir aproximadamente 6,550 firmas por día, 272 firmas por hora, 4.5 firmas por minuto, y así hasta el infinito y más allá.

En Chihuahua la situación no es diferente, pues a las firmas que deben conseguir los aspirantes, se impone un candado que ha hecho mucho ruido: Se solicita que los aspirantes no deben haber desempeñado cargo o militancia alguna en cualquier partido político en los últimos tres años. Y eso le pega a más de un renegado. También se pide el 3 por ciento de las firmas del Listado Nominal, en cuando menos 45 de los 67 municipios del estado, y no hay necesidad de refrendarlas ante la autoridad electoral. Pero en cambio, la Ley Electoral de Chihuahua se pone generosa con los “chiquipartidos” a quienes sólo les pide el 2 por ciento de la votación para conservar el registro, y el 3 por ciento para recibir prerrogativas, mientras que a nivel federal, en ambos casos se trata del 3 por ciento.

En Baja California Sur, mire usted, se pide el 4 por ciento de firmas si quiere ser gobernador y 5 por ciento si desea ser diputado o presidente municipal. Sinaloa por su parte, solicita también el 2 por ciento de firmas para cualquier cargo; 3 por ciento en Veracruz, pero muy en el tono de Chihuahua, se exige no haber militado en ningún partido los dos años anteriores a la elección, pero además se les demanda tener “buena reputación” cualquier cosa que eso signifique si se trata de políticos. Y si lo Baja California Sur le espantó, lo de Tlaxcala, no tiene nombre. Le pide 3 por ciento de firmas para ser gobernador, 6 por ciento para diputado y ¡12 por ciento! para presidente municipal.

Sea como sea, será más que interesante ver el curso que le da la Suprema Corte de Justicia de la Nación a  la controversia constitucional de don Manlio Fabio, a quien por cierto ya le dio entrada, porque de eso dependerá el futuro de otras entidades priístas que, a querer y no, y dado el momento, tendrán que cuadrarse ante el golpe de mano en el escritorio que acaba de dar su líder.

Las controversias están ya en la Corte, quien las tendrá que resolver en el transcurso de los próximos días, pero como se ven las cosas, no habrá buenas noticias para los independientes. En el caso de Tamaulipas, ya les “dio palo” a los independentistas, al fallar a favor del estado, del que dice, tiene todas las facultades para poner todos los candados que quiera. Si por las vísperas se sacan los días, ya debemos ir preparándonos para lo que viene: La muerte de las candidaturas independientes, donde la tremenda Corte jugará el triste papel de sepulturero. Una verdadera vergüenza.

Pero independientemente de ello, lo cierto es que es nadie puede pasar por alto este súbito “ataque democrático” de don Manlio, porque demócrata, lo que se dice demócrata, pues no lo es. ¿O también le dio por ser otro “demócrata de los últimos días”, sólo que de tricolor? ¿O será que prepara el terreno para el futuro por lo que se pueda ofrecer?

Digo, previsor, sí que lo es.

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