La Iglesia tiene 200 años de atraso

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Considerado internacionalmente como una de las voces más críticas y respetadas de la Iglesia Católica, el cardenal Carlo María Martini, ha muerto dejando un enorme vacío a quienes abogan por “una trasformación radical”, empezando por el Papa y sus obispos. Antes de morir, el prelado concedió una última entrevista en la que dijo que la Iglesia vive con 200 años de atraso, está agotada y debe reconocer y corregir sus errores.

El conocido arzobispo de la catedral de Milán, Carlo Maria Martini lamentó en su última entrevista el cansancio de la Iglesia y constató que “sus capillas están vacías”.

En una entrevista póstuma publicada el día de ayer en el diario italiano Corriere della Sera, el Cardenal Carlo María Martini, quien falleció a la edad de 85 años el día viernes 31 de agosto, señaló que la iglesia católica está “agotada” y “vive con una mentalidad de hace 200 años”.

Las declaraciones del sacerdote jesuita quien fuera Arzobispo de Milán hasta el año 2002 cuando presentó su dimisión al papa, considerado durante un tiempo la esperanza de los católicos progresistas para suceder a Juan Pablo II, son de carácter explosivo y causan gran revuelo en el mundo católico.

En la entrevista que dará mucho que hablar en los días que vienen, Martini, quien fuera galardonado en el año 2000 con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, subrayó la “necesidad que tiene la iglesia católica de reconocer sus errores y reformarse”.

Martini, que fue cardenal de de la diócesis más grande de Europa durante más de 20 años, lamentó en una entrevista póstuma el actual estado de la Iglesia Católica. El cardenal, que llegó a encontrarse entre los candidatos a Papa, subrayó el envejecimiento de nuestra cultura.

“Las iglesias son grandes y están vacías, y la burocracia de la iglesia crece”, lo cita el rotativo italiano ‘Correrie della Sera’.

Además, Martini, que estaba considerado “el símbolo de la Iglesia del diálogo” por su postura liberal, abordó el escandaloso tema de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes contra niños en diferentes países. Como una vía para superar los problemas y el retraso de la Iglesia Católica, Martini propuso “una trasformación radical, empezando por el Papa y sus obispos”.

Martini se mostraba a favor del control de la natalidad y consideraba el preservativo como un mal menor cuando se trata de hacer frente al VIH. Abogó asimismo por un cambio de la actitud clerical hacia los divorcios y pidió hacer más esfuerzos para ayudar a familias en situaciones difíciles.

Sacerdote jesuita, cardenal y arzobispo de Milán, Martini, que obtuvo el respeto tanto de Juan Pablo II como de Benedicto XVI, fue reconocido en el año 2000 con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.

En 1979 el papa Juan Pablo II lo nombró titular de la archidiócesis de Milán, la más grande de Europa y una de las mayores del mundo, y el 2 de febrero de 1983 fue nombrado cardenal por el pontífice. Murió de enfermedad de Parkinson.

Carlo María Martini (15 de febrero de 1927 – 1 de septiembre de 2012) sufría desde hace 10 años del Mal de Parkinson. Era un gran figura del ala progresista del catolicismo y figuró entre los “papabili” durante el cónclave de abril del 2005 que eligió finalmente a Joseph Ratzinger.

Fuente: Revista Generación y Rusia Today

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