La fundación de Soros sale de Hungría, su tierra natal

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La institución Open Society se enfrenta a una “intensa campaña” en su contra, impulsada por el gobierno del primer ministro Viktor Orban, informó la propia fundación en un comunicado. Orban ha declarado a George Soros enemigo del Estado húngaro bajo acusaciones de “inundar” Europa de inmigrantes y de tratar de desestabilizar al Gobierno nacional.

Cartel de la campaña del Gobierno húngaro contra George Soros en una calle de Budapest el pasado octubre.

La Fundación del magnate estadounidense George Soros se retira de Hungría ante la intensa campaña en su contra desarrollada por el Gobierno del primer ministro magiar, el nacionalista Viktor Orbán, y sus políticas represivas.

Así lo confirmó hoy en un comunicado a Efe Daniel Makonnen, encargado de prensa de las Fundaciones Sociedad Abierta (Open Society Founds – OSF), una red internacional fundada por Soros cuya sede central está en Nueva York.

“Frente a un entorno político y legal cada vez más represivo en Hungría, las OSF están trasladando sus operaciones y su personal internacional con sede en Budapest a la capital alemana, Berlín”, señala Makonnen.

Orbán ha declarado a Soros enemigo del Estado húngaro. El primer ministro húngaro ha acusado recurrentemente al filántropo hungaro-estadounidense de “inundar” Europa de inmigrantes y de tratar de desestabilizar al Gobierno, un discurso contra la inmigración en el que basó su campaña electoral, y con el que obtuvo una gran victoria el pasado abril.

Desde entonces, los ataques contra la sociedad civil y contra los pocos medios de comunicación independientes que quedan en Hungría se han endurecido. Hace un mes, un periódico afín a Orbán publicó un listado de personas pertenecientes a lo que han llamado la “red Soros en Hungría”. Bajo el título “Los hombres del especulador”, Figyelo, propiedad de una buena aliada del primer ministro, dio el nombre y apellido de activistas de derechos civiles, intelectuales, periodistas de investigación o académicos.

Otro ataque al que se suma el anuncio ayer del Gabinete de Fidesz de que la llamada ‘Ley Soros’ —o ‘Ley contra Soros’—, será todavía más restrictiva de lo esperado. Orbán, que salió de las urnas con una supermayoría que le permite cambiar la constitución sin necesidad de apoyos parlamentarios de otros partidos, ignora así los toques de atención de la Comisión Europea, que ha abierto un procedimiento de infracción contra Hungría por esa ley contra la sociedad civil —tiene otro abierto por el acoso a la Universidad Centroeuropea, una prestigiosa institución también financiada en gran parte por Soros—.

La nueva ley, que todavía no se ha aprobado, prevé que las ONG que reciben fondos extranjeros paguen una tasa de al menos el 25% de sus donaciones, reciban permisos especiales del Ministerio de Interior y se sometan a controles de Seguridad Nacional. También prevé una serie de medidas para sus empleados, fundamentalmente a aquellos que trabajen en temas migratorios, a quienes puede llegar a prohibirles acercarse a la frontera.

“Se ha vuelto imposible proteger la seguridad de nuestras operaciones y nuestro personal en Hungría de la interferencia arbitraria del Gobierno”, ha afirmado Gaspard. La Open Society, que abrió sus puertas en Hungría en 1984, a finales de la dictadura que sería derribada en 1989, trasladará a la capital alemana a sus más de 100 empleados.

(Con información de AFP, DW, El País)

 

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