Hijo pródigo vuelve a casa

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En el mero Día del Padre, el candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, regresó a la tierra que lo vio nacer, sede el mítico Grupo Atlacomulco al que se imputa, con razón o sin ella, ser un verdadero poder tras las cortinas, pero que hasta ahora no ha podido conducir a unos de sus integrantes a la  presidencia de la República. El último presidente nativo del Estado de México fue Afolfo López Mateos, quien definió su gobierno constitucional (1958-1964) como “’de extrema izquierda”.

Peña Nieto dijo sentirse arropado por los mexiquenses, a quienes manifestó su convicción de que el triunfo del próximo 1o. de julio representará también una victoria para todos los ciudadanos del país, por las acciones que se han comprometido a lo largo de su campaña. “Faltan 14 días para la elección, y para cambiar el escenario de parálisis que hoy tiene el país”, sostuvo. ”Hoy es un día muy especial porque recibidos al hijo pródigo del Estado de México, al hijo pródigo de Atlacomulco; recibimos con este ánimo y este cariño a Enrique Peña Nieto”, dijo el gobernador Eruviel Avila.

Entre el júbilo de sus coterráneos y la algarabía de ver a su candidato recorriendo las calles de su ciudad natal, Peña Nieto recibió en rostro lo que parece ser un sorbete de fresa con una chupaleta. Aunque intentó meter las manos,  no pudo evitar recibir esa que se supone fue una muestra calurosa de afecto. Un fotógrafo de la revista Proceso pudo captar la escena que causó risas a unas pequeñas que se ven al fondo de la toma. La foto es de Germán Canseco, de Proceso.

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