Fosas clandestinas y desapariciones en México: un llamado urgente previo a debates internacionales en Nueva York y Bruselas

Fosas clandestinas y desapariciones en México: un llamado urgente previo a debates internacionales en Nueva York y Bruselas

La aparición de vegetación fuera de lugar en zonas desérticas ha servido como un indicio para que las familias buscadoras identifiquen posibles fosas clandestinas en México. Andrea Horcasitas, coordinadora del programa de derechos humanos en la Universidad Iberoamericana, detalla que “la única explicación posible era que hubiera cuerpos descomponiéndose bajo la tierra”.

Junto con Anna Chimiak, investigadora de la Universidad de Gante en Bélgica, han llevado a Bruselas un estudio sobre los 130,000 desaparecidos en México y la crisis forense, donde existen 79,000 cuerpos sin identificar. Destacan el papel de las familias, mayormente mujeres, en reconocer fosas mediante cambios en la vegetación, el hundimiento del terreno y la textura de la tierra, reconociéndolas como defensoras de derechos humanos.

Este análisis cobra relevancia ante la próxima presentación del caso de desapariciones forzadas en la Asamblea General de la ONU en Nueva York, el 20 de octubre de 2026, y el diálogo sobre derechos humanos entre la Unión Europea y México programado para el 23 y 24 de noviembre del mismo año.

El estudio "Trazar la ausencia, caminar la esperanza" documenta al menos 3,516 fosas clandestinas, 8,341 cuerpos y 52,305 restos humanos encontrados entre enero de 2006 y septiembre de 2024, basándose en reportes de medios de comunicación que acompañan a las familias en sus búsquedas. Andrea Horcasitas señala discrepancias entre estas cifras y las proporcionadas por las fiscalías.

Anna Chimiak subraya que esta problemática no es del pasado ni casos aislados, y que “la impunidad es casi absoluta”. En Jalisco, el hallazgo en el Rancho Izaguirre evidenció complicidades en desapariciones, reclutamiento forzado y disposición de cuerpos en fosas clandestinas, incluyendo restos calcinados.

El estudio ofrece un desglose estatal de las fosas y tipos de delitos relacionados, como homicidios, feminicidios, reclutamiento forzado y trata con fines de explotación sexual. Se observa, por ejemplo, que fosas relacionadas con crimen organizado suelen hallarse en campos o caminos, mientras que las vinculadas a feminicidios pueden encontrarse en los jardines de los domicilios de las víctimas. También se reportan fosas en casas de seguridad dentro de zonas habitadas.

El Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU ha llevado el caso a Nueva York, pese al rechazo del gobierno mexicano a las acusaciones de desapariciones forzadas por parte del Estado. El Comité busca asistencia y cooperación internacional para enfrentar esta crisis humanitaria, que requiere apoyo técnico, financiero y político, especialmente de la Unión Europea, según Donovan Ortega, asesor de derechos humanos de la OMCT en Bruselas.

Andrea Horcasitas enfatiza que “si no están detrás [las familias], las instituciones caen”, pues estas mujeres “perpetúan ciclos de pobreza” y viven inmersas en la búsqueda de sus seres queridos. Anna Chimiak apunta que “la medida más poderosa sería prevenir”, pero esto implica romper la impunidad actual, ya que no existe un costo real por desaparecer a una persona.

Estos debates internacionales presentan una oportunidad crítica para abordar la crisis de desapariciones y fosas clandestinas en México, así como para fortalecer la cooperación y los derechos humanos en la región.
Fuente: https://www.dw.com/es/la-naturaleza-documenta-la-violencia-fosas-clandestinas-e-impunidad-en-m%C3%A9xico/a-79684423