Firma México el acuerdo antipiratería (ACTA)

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El gobierno de México ha firmado el Acuerdo Comercial contra la Falsificación ante el Gobierno de Japón. El controvertido acuerdo internacional contra la piratería en la Internet, ha sido rechazo ampliamente por usuarios de Internet en todo el mundo, y sólo algunos pocos países lo han firmado. Recientemente el ACTA fue rechazada por el Parlamento Europeo de manera abrumadora y más atrás una iniciativa similar fue retirada del Congreso de los Estados Unidos ante el gran rechazo que generó su eventual aprobación. Desde el año pasado, la Cámara de Senadores había solicitado al presidente Felipe Calderón que México no lo suscribiera. Igual hizo después la Cofetel.

El anuncio fue hecho la noche del miércoles por el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual, que mediante un comunicado informó que este polémico acuerdo fue firmado por el embajador de México en Japón, Claude Heller, y establece un marco general internacional “con el fin de detener el comercio ilegal de productos piratas y/o falsificados, incluyendo su distribución masiva por medios digitales”.

El ACTA pretende “una mejor protección internacional de los derechos de propiedad intelectual de los mexicanos, atraer nuevas inversiones, asegurar las fuentes de trabajo ya existentes e incrementar la creación de empleos formales, así como fomentar la creatividad, la innovación y la competitividad de nuestras empresas”.

La eventual implementación del acuerdo antipiratería que, se argumenta, termina restringiendo las libertades de los usuarios de la Internet y pretender en última instancia establecer controles gubernamentales sobre el manejo de la red, quedará en manos del Congreso mexicano, que se ha mostrado contrario a ese acuerdo que, a querer y no, impondría obstáculo al libre flujo de la información.

De hecho, desde el 20 de julio de 2011, el Senado de la República le había recomendado al gobierno de Felipe Calderón no firmar el ACTA porque resultaría violatorio de garantías constitucionales a favor de los ciudadanos y “podría resultar en una limitación a la universalización del acceso a la Internet en la población mexicana, ampliando con ello la brecha digital y la posibilidad para que el país se inserte en la denominado sociedad de información y del conocimiento”.

Apenas este 4 de julio, el Parlamento Europeo (PE) rechazó también en sesión plenaria el Acuerdo Comercial de Lucha contra la Falsificación (ACTA, por sus siglas en inglés) por preocupación en cuanto al respeto de los derechos de los usuarios de Internet.

Con  478 votos en contra, 39 a favor y 165 abstenciones, el acuerdo fue rechazado en Europa y no tendrá validez jurídica en ningún país de la Unión Europea (UE).

Se trata de la primera vez que la Eurocámara hace uso de los nuevos poderes que le otorga el Tratado de Lisboa para rechazar un tratado de comercio internacional.

Irónicamente, el ACTA fue negociado por la Unión Europea con México, Estados Unidos, Australia, Canadá, Japón, Marruecos, Nueva Zelanda, Singapur, Corea del Sur y Suiza, países que juntos suman la mitad del mercado mundial. Hasta ahora sólo unos pocos países lo han suscrito — Australia, Canadá, Corea, Estados Unidos, Japón, Marruecos, Nueva Zelanda y Singapur– pero ello no necesariamente se ha concretado en legislaciones internas.

El objetivo del pacto es combatir la piratería y proteger los derechos de autor a nivel internacional, pero se ha enfrentado a duras críticas de la sociedad.

Cerca de 2.8 millones de personas de todo el mundo firmaron una petición enviada al Parlamento Europeo pidiendo a los eurodiputados rechazar el tratado.

Además, la Eurocámara reveló que “miles de ciudadanos europeos” enviaron correos electrónicos o llamaron o llamaron directamente a las oficinas de sus diputados presionando para que se opusieran al acuerdo.

Según el comunicado oficial, el ACTA no violenta los derechos humanos reconocidos por nuestra Constitución y por los Tratados Internacionales de los que México es parte.

Se advierte que el Estado deberá ceñirse además, a la legislación secundaria que el Congreso de la Unión emita en la materia, donde se reforzará la observancia y respeto irrestricto a dichos derechos fundamentales, tales como la libertad de expresión, el derecho a la legalidad, la privacidad de datos, el debido proceso y el acceso a la información y a la cultura.

En este sentido, dice la comunicación, la firma del ACTA es un firme mensaje del Gobierno Federal para que se siga discutiendo con el poder legislativo la efectiva protección de las marcas, invenciones y creaciones de los mexicanos, así como la implementación del Acuerdo, asegurando que estas garantías individuales no sean, en ningún caso, vulneradas ni transgredidas.

Por tanto, según se asegura, la aplicación del ACTA no generará un ambiente de vigilancia o monitoreo a las actividades que se realizan cotidianamente en plataformas como Internet, ni para revisar o incautar equipos de cómputo ni reproductores personales de audio o video. Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.

Con información de SinEmbargo.mx

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