El CJNG detrás del asesinato de israelíes en Plaza Artz

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El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) habría contratado a una sicaria para asesinar a los israelíes Benjamín Yeshurun Sutchi y Alon Azulay en un restaurante en el centro comercial Plaza Artz Pedregal, al sur de Ciudad de México.

Así lo declaró ante las autoridades Esperanza “N”, la mujer que les disparó el pasado miércoles y que fue detenida unos minutos después de que ella y al menos otras cuatro personas dispararan en distintas zonas del centro comercial.

En parte de sus declaraciones a las autoridades capitalinas, publicadas por el diario El Universal, la mujer señaló que su ocupación era ser “gatillera” (pistolera) y que por el asesinato de los dos israelíes le habían pagado 5 mil pesos mexicanos y que sus acompañantes -las autoridades han señalado la presencia de al menos otras cuatro personas- son integrantes del CJNG.

Un juez de control dictó prisión preventiva oficiosa por el delito de homicidio calificado en contra de Esperanza Gutiérrez Rojano, la mujer de 33 años, quien ejecutó a los dos hombres de origen israelí en un restaurante de la Plaza Artz.

En la audiencia inicial, que se prolongó por tres horas, el juez de control concedió el plazo de tres meses que solicitó el agente del Ministerio Público para el cierre de la carpeta de investigación complementaria.

Los dos israelíes murieron el miércoles mientras se encontraban en el restaurante Hunan en Plaza Artz Pedregal cuando Esperanza y un hombre se hicieron pasar por comensales, de repente se pararon de su mesa, se dirigieron a su objetivo, para que después Esperanza les disparara.

Minutos antes, al menos dos hombres hicieron detonaciones en otra parte de la plaza, mientras en el estacionamiento, con armas de alto calibre, otros dos protagonizaron un enfrentamiento con la policía. El auto en el que huyeron estos últimos, un Versa azul, fue localizado este viernes.

Al ser detenida, Esperanza aseguró que se había tratado de una venganza por una infidelidad amorosa, pero la versión fue perdiendo credibilidad en la medida que datos de los gobiernos mexicano e israelí revelaron que las dos víctimas tenían antecedentes penales y eran buscados por las autoridades.

El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, reconoció este viernes que Benjamín Yeshurun Sutchi y Alon Azulay tenían relación con grupos criminales en México e incluso tenían disputas por el control de algunas plazas y por el lavado de dinero.

“Son organizaciones de carácter internacional que tiene vínculos con organizaciones nacionales, no voy a adelantar en este momento pero llegará el tiempo cercano en el que compartiremos con ustedes información propia, lo que sí puedo decir es que hay vínculos con organizaciones criminales del país, por lavado de dinero principalmente”, señaló Durazo.

Aunque no quiso señalar nombres de organizaciones, el funcionario federal confirmó que lo que sucedió en Artz Pedregal fue por “ajustes de cuentas entre integrantes de bandas del crimen organizado por intereses diversos, disputas por relaciones con organizaciones y, por supuesto, por territorios, pero fundamentalmente por lavado de dinero en este momento. No están en este momento, no quisiera adelantar los vínculos precisos, los estamos investigando, lo que sí es un hecho es que estas organizaciones criminales israelíes tienen vínculos con organizaciones mexicanas”.

En las primeras declaraciones de Esperanza, señaló que los hombres que dispararon a los policías en el centro comercial, eran integrantes del CJNG, el cártel que actúa bajo el mando de Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, uno de los narcotraficantes más buscados por México y Estados Unidos.

Un sello de la organización son los videos que hace circular sobre las decapitaciones, torturas y descuartizamientos de sus víctimas con una saña tal que su crueldad y estilo de sus filmaciones han sido comparadas con el terrorista Estado Islámico.

Un video que se encontró en 2015, luego del asesinato de Heriberto Acevedo Cárdenas “El Gringo”, uno de los sicarios de la organización criminal, mostraba cómo, junto con otros integrantes, ató a una de sus víctimas explosivos y lo obligaron a que los detonaran para que volara vivo.

El uso de explosivos es una de sus características.

Su alianza con viejos integrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que al estar inconformes con el proceso de paz decidieron aceptar invitaciones de cárteles mexicanos para reforzarlos en su estrategia de combate y en el uso de explosivos, lo ha ayudado a reforzar su presencia en el mundo del narco.

Una característica más del cártel es que cuenta con fábricas de armas, lo que hace imposible rastrearlas.

En 2011, se le responsabilizó por haber arrojado 14 cuerpos unos metros adelante del lugar en el que procuradores de justicia y jueces de todo el país sostenían una reunión en la ciudad de Boca del Río, Veracruz.

El cártel también ha entrado al negocio del huachicol (tráfico de combustibles) que disputa al Cártel Santa Rosa de Lima, en Guanajuato, y a los Zetas, en el sur y norte del país. Además de la trata de personas.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) confirmó en su momento que el Cártel Jalisco Nueva Generación es la agrupación criminal que más operaciones ilícitas registra a nivel nacional.

En dinero ligado a la corrupción, robo de hidrocarburos y delincuencia organizada, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) ha congelado unos 4,600 millones de pesos.

Fuente: La Jornada

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