Cuidado con la comida chatarra (digital)

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Por Mario Campos

¿Cuál es una de las diferencias más importantes entre los medios tradicionales –prensa, radio, televisión– y los medios sociales como twitter y facebook? Que quien elige el contenido de los primeros son editores, periodistas, incluso dueños de medios, que son los responsables de la información que te presentan; en el segundo caso el único responsable de lo que consumes eres tú.

Porque una de las bondades de estas plataformas es convertirnos en curadores de información, en personas que deciden qué consumen y de dónde. Somos los autores de nuestra dieta informativa, para bien o para mal. De ahí que sea necesario darle una pensada a la calidad de los ingredientes que estamos consumiendo. Al igual que ocurre con la comida hay insumos buenos y nutritivos, chatarra que no sirve pero cómo nos da placer y alimentos descompuestos que sólo nos hacen mal aunque el empaque resulte muy tentador.

De ahí que iniciativas como la OMCIM para cuidar nuestro consumo en redes en estos días de elecciones sea digno de tomar en cuenta. Y en esta ocasión la propuesta es muy sencilla: cuidado con ingerir alimentos que parecen ser una cosa pero que en realidad son otras. Problema que se vuelve muy claro cuando leemos, por ejemplo, información de cuentas que creemos reales –del IFE, la Presidencia, medios o figuras públicas– pero que en realidad está escrita por otras personas.

Más allá de si esas falsificaciones buscan desinformar, difamar, confundir o simplemente entretener, lo importante es estar conscientes de lo que estamos recibiendo, y a partir de ahí, decidir si lo queremos seguir consumiendo. Por eso comparto los siguientes consejos ante la abundancia de información falsa en las redes:

  1. Sentido común. Aunque no todos entendemos lo mismo y no siempre está presente, vale la pena hacer caso a eso que sentimos cuando algo que leemos no nos cuadra. ¿Una cuenta de una periodista de Televisa trolleando el programa en el que participa? Como que suena a cuento, ¿no? En efecto, así ha ocurrido en más de una ocasión. ¿El Presidente insultando gente desde su cuenta? Tal vez lo ha pensado pero si lo lees en una supuesta cuenta oficial, pues quizá valga la pena confirmar la información antes de ponerla a circular con la magia de los RT o los posteos en Facebook.
  2. Verifica los datos de las biografías. Con mucha frecuencia algunas de esas cuentas falsas tienen la foto real, un nombre muy parecido o creíble y hasta un lenguaje que es consistente con la original. No obstante basta con entrar al perfil para ver que se define como una parodia y que admite como un ejercicio de imaginación. Si después de ver eso lo quieres seguir, adelante, sólo que no lo compartas con otros sin aclarar que es mentira o una parodia.
  3. Verifica que el tweet realmente se haya emitido desde esa cuenta. Claro, hay casos en que algunos tweets son borrados, no obstante también es una práctica común que algunos usuarios inventan mensajes que atribuyen a cuentas reales, de tal suerte que al hacer click en el emisor la cuenta es la correcta pero al buscar el mensaje resulta que nunca se envió.
  4. Verifica que la cuenta sea real. Puede parecer anticlimática la propuesta pero cuando todo parece ser auténtico, a veces la única forma de saber es visitando las páginas web oficiales para ver si las direcciones que ahí vienen de sus redes sociales son las mismas o utiliza personas cercanas a la fuente para comprobar su autenticidad. Así por ejemplo, sabrías que la supuesta cuenta de Andrés Bustamante – guiriguiri – es falsa.
  5. Busca la fuente original. Cuando parezca que un personaje o institución dijo algo que no cuadra, es grave, parece absurdo, más vale buscar la fuente, el audio, el video, el documento o la pieza de la que salió aquello que anda circulando. Así te evitarás caer en manipulaciones y linchamientos, organizados o no, que se pueden generar o inducir a partir de información falsa.

Habrá quien diga que no es para tanto, que sólo es twitter o Facebook. Discurso que se contrapone con una de las ideas más populares en las redes: que lo que pasa ahí es importante, que es un contrapeso, un espacio de diálogo, la base para una verdadera comunicación horizontal y multidireccional.

Sin duda todo eso es cierto y justo por ello es que tenemos que cuidar el espacio, nuestra información y lo que aportamos a las comunidades en las que participamos. ¿Que eso es sólo para los medios? Falso. Si lo que hoy tenemos implica un poder, eso implica también una responsabilidad con los que nos siguen y confían en la información que nosotros circulamos.

Al final, todos somos en buena medida responsables de que lo que pasa, de lo que consumimos y de lo que circula en esta otra realidad.

¡Bienvenidos sus comentarios!

Fuente: OMCIM

 Observatorio y Monitoreo Ciudadano de Medios, AC

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