Tras un mes de investigación, cierran el caso de las ‘quimios’ falsas a niños

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Por Guillermo Rivera

El 16 de enero de este año, Miguel Ángel Yunes, gobernador de Veracruz, una entidad del sureste de México con graves problemas de corrupción y violencia, dedicó un minuto de su tiempo durante una rueda de prensa a un tema que provocaría gran revuelo en el país: “el resultado de un laboratorio señaló que un medicamento para quimioterapia que se administraba a niños, era agua prácticamente destilada”.

Al segundo, la noticia generó indignación en redes sociales: la extrema descomposición gubernamental en ese territorio mexicano rebasaba toda expectativa, y perjudicaba ahora a los niños con cáncer.

Pero Yunes, cuya administración llevaba apenas mes y medio, no abundó en detalles; no dijo quiénes eran los funcionarios y médicos involucrados, ni en qué hospitales se habría administrado la quimioterapia apócrifa. Se limitó a indicar: “Esto es un atentado contra la vida de los niños. Se está terminando de analizar, en su momento se presentarán las denuncias”.

Según Yunes, del conservador Partido Acción Nacional (PAN), las culpables del caso serían las pasadas administraciones de Fidel Herrera (2004-2010) y Javier Duarte (2010-2016), prófugo de la justicia desde el pasado 20 de octubre y perseguido por las autoridades mexicanas y la Interpol, tras una orden de aprehensión en su contra por delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

‘No hay manera de ir más allá con las pruebas documentales que hay’.

En la conferencia, Yunes agregó: “se está investigando no sólo el caso de la quimioterapia. Otro es el de millones de medicamentos encontrados en bodegas que ya habían superado la etapa de caducidad”.

Desde aquella delicada acusación, han pasado exactamente dos meses, y la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris), que depende de la Secretaría de Salud, máxima autoridad sanitaria de México, aseguró a VICE News que el caso está cerrado: “la investigación ya concluyó (…) y la denuncia del gobernador no tuvo ningún sustento”.

Arturo Ignacio Tornel Moreno, director de Comunicación Social, aclaró que el titular de Cofepris, Julio Sánchez y Tépoz —quien negó una entrevista tras insistir en varias ocasiones— no hablaría del tema “por lo delicado del asunto”, pero que el resultado de la investigación se basó en pruebas científicas y documentales, “y no en dichos”.

Tornel explicó que la pesquisa de Cofepris duró un mes.

—¿Es posible una investigación exhaustiva en ese periodo?

—La denuncia ya se cerró. Hablamos de situaciones de 2010, 2011. No hay manera de ir más allá con las pruebas documentales que hay. Se agotó la información disponible, avalada por el propio denunciante (el gobernador).

El representante explicó que la Cofepris analizó los expedientes médicos y clínicos del propio gobierno de Veracruz y con base en ello se llegó a la conclusión. Pero ahora la pregunta es por qué se ha finalizado una investigación que puede dar para más, pues en el comunicado con el que se da carpetazo al tema, emitido el 19 de febrero, la propia Cofepris informa que sí encontraron algunas ampolletas de Avastin (medicamento usado contra el cáncer) falsas: “Y eso fue muy grave, seguramente pudo haber más, pero definitivamente no hay pruebas documentales”, justifica Tornel Moreno.

El gobierno veracruzano adquirió estas ampolletas apócrifas a través de empresas de dudosa procedencia, Especialidades Médicas del Sureste y Oncopharma. La farmacéutica Roche, fabricante de medicamentos contra el cáncer, informó a Cofepris que ambas “no son sus distribuidores autorizados”, y además la dependencia sanitaria no las localizó en sus domicilios sociales, aportados por la Secretaría de Salud de Veracruz.

En el comunicado se habla de 21 ampolletas falsas. Roche verificó cinco y determinó que “no corresponden a un producto original y no contienen principio activo”. Añade que 119 “adultos” recibieron Avastin en el periodo de 2010 a 2016.

‘Seguramente pudo haber más (ampolletas falsas), pero definitivamente no hay pruebas’.

Hasta ahora quedan más dudas que certezas, coindicen en entrevistas concedidas a este medio Juan Martín Pérez García, director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), y José Carlos Gutiérrez Niño de Haro, director de desarrollo institucional de la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer (AMANC).

“Es apresurado hacer un anuncio así”, alerta Pérez García cuando se le informa que Cofepris dijo a VICE News que ha cerrado el caso. La cuestión es que, “si se confirma que en Veracruz se suministró quimioterapia falsa, nos enfrentaríamos ante un crimen de Estado”, agrega el representante de Redim, una organización de prestigio que promueve los derechos de niñas, niños y adolescentes en México.

“La Cofepris no debe cerrar el expediente. Más allá de presentar denuncias ante la autoridad local, debe demandar a la justicia federal atraer el caso para que se efectúe otra investigación. El boletín de Cofepris habla de corrupción, y esta institución necesita escuchar directamente a los pacientes que recibieron el tratamiento, a médicos que fueron parte de estos procesos. Los documentos no necesariamente dicen la verdad. Si fue una acción intencionada, podrían estar incompletos”, subraya.

Por su parte, la AMANC, integrante de la Organización Internacional de Cáncer Infantil, recuerda que antes de que se conociera el caso Veracruz, ellos ya habían denunciado el desabasto de medicamentos en el estado y las delicadas condiciones hospitalarias: “Basta con hacer un recorrido por las unidades médicas de la entidad para evidenciar las carencias en las que trabajan los médicos. Ni siquiera están cubiertos los turnos. Hace falta personal, al cual hay que darle capacitación constante y un pago adecuado” enfatiza Gutiérrez Niño de Haro.

Niños que son apoyados por la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer. (Imagen vía AMANC).

Mientras tanto, la controversia ha visibilizado un problemón epidemiológico. En el tema del cáncer en menores, el Seguro Popular mexicano fue un parteaguas. En el 2008, cuando inició operaciones de manera formal, se registraron más de 1.800 casos. “Hasta entonces, no había conocimiento sobre números, una dolencia que aún tenemos como país. La información sobre la enfermedad no es contundente. Existe deficiencia para recolectar datos, pues las instituciones de salud no han hecho el trabajo adecuado”, critica Gutiérrez Niño de Haro, de la organización AMANC, que opera desde hace más de tres décadas.

Hay que voltear a ver la configuración del sistema de salud nacional para entender por qué hay poca información cuantitativa: en el ámbito público, por un lado, están los usuarios del Seguro Popular, los derechohabientes del IMSS, ISSSTE, Petróleos Mexicanos y las fuerzas armadas: Secretaría de la Defensa Nacional y Secretaría de Marina. Y por el otro, las personas que reciben un servicio en el terreno privado.

Pero no hay una base de datos creada a partir de cada uno de estos sistemas.

A lo más existe un registro epidemiológico: el de cáncer en niños y adolescentes del Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia (Censia), que depende de la Secretaría de Salud.

‘La Cofepris no debe cerrar el expediente’.

Los números sobre cáncer infantil en México, de acuerdo con los datos de AMANC, obtenidos de cifras oficiales, dicen que la prevalencia de casos en tratamiento actual, activo o en vigilancia a nivel nacional, va de los 18.000 hasta los 23.000 casos, “pues el proceso médico no se agota en 12 meses, el número de pacientes va en ascenso”, indica Gutiérrez Niño de Haro.

Además, según la AMANC cada año hay 5.000 nuevos casos, lo cual coincide con el Censia, pero los menores que llegan a tratamiento, cuando mucho son 4.100, estima la asociación privada.

La leucemia es el tipo de cáncer más común en los niños, en México y el mundo. En el país, de 2008 a 2014, ocupó el 51 por ciento de los casos. Le siguieron linfomas y reticuloendoteliales, con 13 por ciento.

El promedio anual de muertes en la última década es de 2.150, es decir, un fallecimiento cada cuatro horas, lo que convierte al padecimiento en la principal causa de defunciones en los mexicanos entre 5 y 14 años de edad, según cifras de 2013 reportadas por el Sistema Estadístico Epidemiológico de las Defunciones.

De acuerdo con la Secretaría de Salud, de la totalidad de menores de 18 años que ingresan a quimioterapia -cuando se trata de leucemia u otro tipo de cáncer-, sólo sobrevivirá poco más de la mitad.

Celebración de un festejo público en México para ayudar a los niños con cáncer. (Imagen vía Cuartoscuro.com).

Por ahora, es imposible hablar de la erradicación del cáncer infantil. La oncóloga-pediatra Alejandra García Velázquez, quien se desempeña en el ISSSTE y en hospitales del gobierno de la Ciudad de México, expone que esa posibilidad “se ve lejana a nivel mundial”.

La especialista certificada por el Consejo Mexicano de Oncología explica que a pesar de ello sí hay un avance: “cada vez hay más terapias nuevas que, en algún momento, lograrán que disminuya la mortalidad. En leucemia la sobrevida ha mejorado mucho en los últimos años porque se han creado más medicamentos. Pero son necesarios más proyectos de investigación”.

García explica que en Estados Unidos la mayor parte de los hospitales están incluidos en protocolos de investigación “y la sobrevida de los niños es mejor porque acceden a medicamento nuevo”. En México, lamenta, “los hospitales de gobierno no participan en estos proyectos. Nosotros basamos el tratamiento en resultados de Estados Unidos y Europa. Investigamos cuáles son las mejores propuestas”.

—¿Se puede prevenir?

—Lo único es diagnosticar oportunamente. Cuando el niño presente algún tipo de sangrado, hemorragia, moretones que no se expliquen, los papás deben ir al médico.

José Carlos Gutiérrez Niño de Haro, director de desarrollo institucional de la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer. (Imagen vía AMANC).

El cáncer en la infancia y la adolescencia amenaza con superar a las enfermedades infecciosas como una de las causas más altas de mortalidad a nivel global.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer y las 187 agrupaciones de la sociedad civil que integran la Organización Internacional de Cáncer Infantil, envían a AMANC información constante: de acuerdo con los datos de 2015, la incidencia mundial en menores de 20 años va en crecimiento, al contarse entre 165.000 a 215.0000 nuevos casos anuales, para niños menores de 14 años, y 85.000 nuevos casos entre los de 15 a 19 años. “Muchos más permanecen sin ser contabilizados, debido a la falta de registros en un gran número de países”, apunta la AMANC en un comunicado reciente.

‘La información sobre cáncer infantil no es contundente’.

Mientras en México el nivel promedio de sobrevida, es decir, casos en los que se elimine el cáncer, es apenas de 51 por ciento, las tasas de supervivencia en países de ingresos altos alcanzan un promedio de 84 por ciento, informa la organización. Pero, pese a todo, ese poco más de 50 por ciento es ganancia: hace tres o cuatro décadas, era de menos de 25 por ciento.

Gutiérrez, el director de AMANC, señala “que tres de cada cuatro casos inician tratamiento en etapas tardías, pues los diagnósticos no se realizan a tiempo”. Los síntomas, indica, a veces son silenciosos y las primeras señales de advertencia no son tomadas en cuenta.

A eso hay que agregarle el desempeño médico: “He visto que, como no se sabe qué ocurre, se ataca el padecimiento como si se tratase de una infección, cuando es leucemia. Tres meses después, se hace un análisis correcto, pero ya se perdió tiempo”.

‘Tres de cada cuatro casos inician tratamiento en etapas tardías’.

Gutiérrez lamenta la carencia de información real: “No podemos seguir permitiendo que el 75 por ciento de casos de cáncer se atiendan de manera tardía. Adelantar el diagnósticos para elevar las probabilidades de recuperación, es una tarea muy pendiente”.

El experto indica que AMANC trabaja en una plataforma que agregaría datos clínicos y psicosociales, “para atender de manera completa. Por ejemplo, saber quién requiere apoyo de transporte, por las condiciones de pobreza. En el caso Veracruz, se dijo que se destruyeron expedientes. Con un sistema así sería fácil dar seguimiento a cada caso. No tendríamos las dudas que ahora tenemos sobre si hubo o no quimioterapia falsa”.

AMANC y Redim coinciden en que las políticas de salud del Estado “son acciones temporales, ocurrencias. Lamentablemente, no hay contundencia, y el caso de Veracruz lo ha evidenciado”.

Sigue a Guillermo Rivera en Twitter: @riveravazg

Sigue a VICE News en español en Twitter: @VICENewsEs

Fuente: VICE NEWS

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